Que hay lugares donde el agua del grifo nos sabe mejor o peor es un hecho: no es igual su gusto en la sierra que en la costa, por ejemplo (para gustos, paladares). Esto mismo, el sabor, es una de las razones por las que hay quienes prefieren utilizar una jarra purificadora antes de beberla. Sin embargo, este criterio no termina de convenceros y nos habéis preguntado si es recomendable utilizarlas por motivos de salud.

En primer lugar, si lo que nos preocupa la salud, es completamente prescindible: en España no hay ninguna sustancia de la que sea necesario deshacerse cuando llenamos un vaso en la pila de la cocina. “El agua de grifo es el producto alimenticio que más controles pasa”, afirmaba en SincFernando Morcillo, director general de la Asociación Española de Abastecimiento de Agua y Saneamiento (AEAS). "Y lo es porque está directamente relacionada con la salud humana". Según el Ministerio de Sanidad, el 99,5% del agua es potable en España y la única diferencia reside en su olor y sabor.

Entonces, utilizando recipientes como los mentados, ¿podemos mejorar estas dos últimas características? Al menos su sabor sí, ya que son eficaces en la eliminación casi total del cloro, que a pesar de ser una sustancia inocua en las cantidades que se encuentran en el agua potable, es la culpable de que sepa mejor o peor (en función del gusto del consumidor). Pero hay que considerar las posibles repercusiones del uso de las jarras con filtro.

Según un informe de la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de la Alimentación, el Medio Ambiente y Trabajo francesa (ANSESes cierto que pueden eliminarse sustancias no deseadas a través de las jarras purificadoras, pero también alterar otras que pueden disminuir el pH o alterar la calidad microbiológica, favoreciendo la proliferación de microorganismos. En este artículo de Consumer, se explica los pros y contras de filtrar el agua.

La conclusión de este estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) es que “las jarras depuradoras podrían ser útiles como una solución temporal en los lugares donde la Administración aún debe hacer esfuerzos por mejorar la calidad del agua“. Añade que, al tener la capacidad de modificar la composición del agua, pueden dar lugar a una de peor calidad que la que pretendíamos purificar.