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Maldita Ciencia
28/06/2019

Colores oscuros y bebidas calientes: bulos y dudas sobre cómo combatir el calor de la forma más eficaz

Si nos lees desde Galicia o desde cualquier lugar del hemisferio sur, enhorabuena porque probablemente no te estés achicharrando. Pero si nos lees desde algún otro sitio donde las temperaturas amenazan con freírnos a todos, bienvenido al club, pasa y ponte cómodo.

Contra las temperaturas en escalada hay poco que se pueda hacer más que tomar las precauciones básicas: mantenerse bien hidratado para favorecer la sudoración, que es el mecanismo natural del cuerpo para refrescarse, asegurarse que personas más vulnerables como niños, ancianos y enfermos beban suficiente agua y evitar la actividad física en ambientes y momentos especialmente calurosos.

Sobre otras medidas a tomar existe menos consenso: ¿mejor ropa clara o ropa oscura? ¿Bebidas calientes o frías? ¿Alimentos picantes o no picantes? Veamos lo que la ciencia sabe (o no) al respecto.

¿Por qué los beduinos llevan ropa oscura en el desierto?

Puesto que el color negro absorbe el calor y la energía y el color blanco los refleja, parece intuitivo pensar que ante las temperaturas altas es mejor vestir prendas de colores claros que hacerlo de colores oscuros. Pero entonces, ¿por qué muchas tribus de beduinos del desierto visten a menudo con ropajes negros u oscuros? ¿No tendría más sentido utilizar colores claros?

Más allá de la experiencia de estas poblaciones en la lucha contra el calor, la ciencia ha entrado a analizar la diferencia en la temperatura corporal de vestir de claro o de oscuro en las altas temperaturas, y su conclusión principal, aunque los estudios son pequeños y escasos, es que las prendas oscuras ofrecen una ventaja siempre que corra un poco de aire, por ligero que sea.

Familia de beduinos en el desierto de Jordania (Fuente: Wikipedia)

Porque si bien es cierto que la ropa blanca refleja la energía del sol y del ambiente, también lo hace con la temperatura del propio cuerpo, dificultando así la evacuación del calor corporal y que éste se disipe, lo cual es necesario para rebajarla. En cambio, la ropa oscura absorbe también la energía (el calor) proveniente del propio cuerpo y, siempre que haya al menos una ligera brisa, ayuda a disiparlo del cuerpo.

Ese factor, el viento, parece ser determinante. Porque sin él, algunas investigaciones muestran que no hay diferencia para la temperatura corporal entre utilizar ropa oscura o clara. Pero si lo hay, aunque sea leve, éste ayuda a que el calor del cuerpo que absorbe la ropa oscura se disipe y así se mejore el cofort térmico de la persona. En esos casos, por tanto, la ropa oscura parece más eficaz para proteger el cuerpo de las temperaturas excesivamente altas

Esa es la conclusión que extraía un análisis sobre el tema publicado en 2014 y que coincide con otros anteriores realizados sobre el plumaje y el pelaje de animales, como este, que señalan que, en presencia de ligeras brisas, el color oscuro es una forma más eficiente de mantener la temperatura corporal bajo control cuando hace mucho calor. En cambio, con un poco de viento el color blanco parece más eficiente preservando el calor corporal, lo cual explicaría por qué muchos animales que viven en hábitats polares son blancos o de colores claros (además de servir como camuflaje).

Es más importante el tejido que el color

Sin embargo, por encima del color de la ropa que se utilice, para combatir el calor es más importante el tejido del que esté hecha. En estas condiciones lo más importante es favorecer la sudoración, que es la forma natural que tiene el cuerpo para controlar su temperatura: al sudar y evaporarse ese sudor, se lleva consigo parte del calor y baja la temperatura corporal.

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Por ese motivo, más importante que el color de la ropa que llevamos es el tejido del que está hecha, porque puede influir en la facilidad con la que el cuerpo puede sudar y evaporar el calor. Materiales impermeables o antitranspirantes como el nilon o el cuero pueden dificultar la sudoración y resultar incómodos o incluso peligrosos porque favorecen un golpe de calor, sean del color que sean.

¿Cuánto beber? Lo que el cuerpo te pida

Como ya hemos dicho varias veces en este texto, lo más importante para combatir el calor es mantenerse bien hidratados para que la sudoración funcione adecuadamente. Por suerte para nosotros, el cuerpo tiene una forma perfecta de avisarnos cuando los niveles de agua empiezan a bajar y quiere que los repongamos: la sed.

Por eso contábamos aquí que las recomendaciones de beber dos litros de agua al día son un mito que no está basado en evidencias científicas: cada uno tenemos necesidades hídricas distintas y parte de los líquidos que ingerimos vienen de los alimentos. En épocas de calor hay que tener en cuenta que el riesgo de deshidratación se acentúa y se acelera, pero empeñarse en una cantidad fija e igual para todos tiene poca base científica.

Sin embargo, hay personas a las que sí conviene recordar que beban agua incluso aunque su cuerpo no se lo pida directamente. Son esencialmente los niños, que pueden no interpretar correctamente esa señal, y los ancianos y enfermos que, bien por la edad o bien por su enfermedad o por la medicación que tomen para tratarla, pueden no sentir sed de la misma forma que una persona más joven o sana.

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¿Bebidas calientes o frías? Lo importante es que bebas lo suficiente

De nuevo, un remedio para el calor que parece contradictorio pero está muy extendido es el de optar por bebidas calientes en vez de frías. El supuesto motivo es que beber algo caliente estimula los termoreceptores de la boca y esto haría subir la temperatura corporal y con ello la sudoración, ayudando con ello a refrescarse.

Sin embargo, según este estudio esto dependería de que estuviésemos en un ambiente que permita la completa evaporación del sudor, pero no tanto si esto no es posible, por ejemplo si estamos en un ambiente con mucha humedad o si llevamos prendas de ropa que interfieran con la transpiración.

En cualquier caso, la diferencia en la temperatura corporal de beber algo caliente o frío no es demasiado grande, según esos resultados, y lo más importante es beber lo suficiente para evitar la deshidratación. Por este motivo, la mejor temperatura para la bebida es aquella que más nos apetezca: no sirve de nada empeñarse en beber algo caliente pensando que así tendremos menos calor si en realidad lo que queremos es algo frío y eso nos va a hacer beber menos.

Ojo con la cafeína o el alcohol: favorecen la deshidratación

Eso sí, a la hora de elegir qué bebemos, algunas bebidas son menos recomendables que otras, y entre las menos están aquellas que contienen cafeína o alcohol.

El motivo (además de los efectos perjudiciales del alcohol para la salud, de los que ya hemos hablado aquí y aquí, y aquí hablamos de su principal consecuencia: la resaca) es que ambas sustancias tienen un efecto diurético en nuestro cuerpo, es decir que nos producen más ganas de orinar y con ello la pérdida de líquidos, que en situaciones de calor es un riesgo cuando necesitamos de la sudoración para controlar la temperatura de nuestro cuerpo.

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Así que tenlo en cuenta para elegir qué beber en días de mucho calor y si eliges una bebida cafeínada o alcohólica, aunque estas últimas sean especialmente poco recomendables, asegúrate de compensarla con otras que no tengan ese efecto diurético.

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