¿Los productos de Mercosur pasarían los mismos controles sanitarios que otras importaciones?
El acuerdo no modifica los controles que ya pasan estos productos, así que desde que se apruebe deberán pasar, como mínimo, los mismos que el resto de importaciones.
Según explica a Maldita.es Gemma del Caño, experta en calidad de la industria alimentaria, “la UE aplica controles estrictos a todas las importaciones de terceros países. No es un sistema nuevo ni específico del acuerdo comercial”. Esto lo recoge el reglamento de la UE que regula los controles de entrada, que va en línea con el Objetivo 9 de la Política Agraria Común para proteger la calidad de los alimentos y de la salud. Según la legislación europea, cualquier producto vendido en la UE, tanto nacional como importado, debe cumplir con sus requisitos sanitarios y fitosanitarios. La Comisión Europea afirma que esto es “independientemente de cualquier acuerdo comercial, incluido el tratado UE-Mercosur”.
El acuerdo respeta este marco normativo de la UE, ya que establece que los productos exportados desde Mercosur “deberán cumplir con los requisitos SPS (sanitarios y fitosanitarios) aplicables” en la UE. De la misma manera, los productos que exporte la Unión deberán cumplir los requisitos del país de Mercosur que los importe (art. 6.6).
La Comisión Europea indica a Maldita.es que este nivel de controles “puede aumentar” en caso de que “los resultados de controles fronterizos o de las auditorías de terceros países revelasen la necesidad de un mayor escrutinio”.
La UE tiene dos mecanismos para vigilar si se cumplen sus requisitos. El acuerdo con Mercosur los mantiene:
Auditorías en origen. La UE ejerce controles de importación SPS para comprobar que se cumplen sus requisitos sanitarios y fitosanitarios inspeccionando las instalaciones de control de los países de los que importa. Lo hará también con los de Mercosur. En lo que va de 2026 hasta la fecha de publicación de este artículo, la CE ha realizado tres auditorías al sector agroalimentario de Uruguay, dos al de Brasil y una al de Argentina.
Listas de establecimientos (mataderos, fábricas…). Gemma del Caño explica a Maldita.es que “solo los establecimientos autorizados pueden exportar a la UE”. Estos tienen que ser aprobados previamente, según un reglamento delegado de la CE. En el acuerdo esto se incluye como una medida de facilitación del comercio (art. 6.7) y se aplicará de manera recíproca entre ambas partes. Se podrá suspender la aprobación de establecimientos que no cumplan con los requisitos.
Por otro lado, según el acuerdo, las partes deberán informarse mutuamente sobre “cualquier riesgo grave o significativo para la vida o la salud humana, animal o vegetal, incluida cualquier emergencia relacionada con el control de alimentos o piensos”.
En este portal se pueden consultar los documentos obligatorios para los productos que lleguen a la UE desde cualquier país externo, junto con los aranceles y estadísticas sobre el volumen importado.
¿Qué ocurriría si un cargamento no cumple con los estándares de calidad de la UE?
Se puede denegar su entrada en la UE. El acuerdo no establece qué se hace con un cargamento que no cumple los estándares de calidad de la UE, pero permite que las partes ejerzan sus “competencias de vigilancia del mercado”. Con esto, la UE sigue teniendo la capacidad para aplicar su normativa.
Si se detecta que una partida no cumple las normas comunitarias, las autoridades competentes pueden detener las importaciones de forma inmediata y denegar su entrada, tal como recoge el artículo 66 del reglamento europeo que lo regula.
Si el producto ya ha entrado al mercado, el reglamento indica que las autoridades pueden:
Ordenar la retirada o recuperación del producto
Ordenar el cierre temporal de la empresa
Imponer sanciones
En este portal de la UE se pueden ver las actuaciones que se adoptan en la frontera ante la aparición de un cargamento que no cumple con la normativa europea.
¿Se permitirá la entrada de alimentos cultivados con pesticidas prohibidos en la UE?
Solo si el nivel de residuo de pesticida presente en el alimento es inferior al límite legal fijado por la UE para garantizar la seguridad alimentaria, según el reglamento que lo regula. Como decimos, el acuerdo indica que los productos “deberán cumplir con los requisitos sanitarios y fitosanitarios aplicables” del país que los recibe. Si un producto supera el límite de residuo de pesticida fijado por la UE, sería rechazado, como recoge el reglamento que lo regula.
La UE tiene definidos los límites máximos de residuos (LMR) permitidos en los alimentos. La presencia de estos residuos en los alimentos ocurre, principalmente, por la aplicación directa de plaguicidas en los cultivos. En la versión más reciente del reglamento se detallan los límites fijados para cada producto y plaguicida. Por defecto, si no se ha fijado un LMR específico o la sustancia activa no está autorizada en la UE, se aplica de forma automática el límite de 0,01 mg/kg.
No es habitual que los residuos de estas sustancias superen los niveles de seguridad en los alimentos, según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en sus siglas en inglés). Su informe de 2022 señala que el 96,3% del total de muestras analizadas se situaron dentro de los límites legales permitidos y que un 2,2% superaron los límites legales, fueron declaradas no conformes y sujetas a acciones correctivas como la retirada del mercado, la recuperación de productos ya adquiridos, el bloqueo preventivo o la destrucción de muestras. Ocurrió con muestras del insecticida ometoato detectadas ese 2022 y destruidas directamente, según recoge el informe de EFSA.
Si se detectan muestras que contienen más cantidad de residuos de los permitidos, también se pueden tomar medidas como sanciones administrativas y multas, investigaciones de seguimiento o advertencias oficiales. En casos como el del imazalil en pomelos o el fosmet en diversos cultivos, se emitieron advertencias formales a los operadores alimentarios, según el informe de 2022 de la EFSA. Por otro lado, también se emiten alertas a través del Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF) para informar a toda la UE sobre riesgos específicos detectados.
Fernando Delgado, doctor en Economía y maldito que nos ha prestado sus superpoderes, explica que en este ámbito existe una “asimetría”: “Los agricultores en la UE no pueden usar ciertas sustancias (y asumen costes y mermas generadas por esta prohibición), mientras que los agricultores de un tercer país pueden producir utilizando productos prohibidos en la UE y aun así cumplir los requerimientos fitosanitarios”. Ahora bien, señala que “esta asimetría no es exclusiva del acuerdo con Mercosur, sino que afecta a todas las importaciones agroalimentarias en la UE”.
¿Se rebajarían los estándares de calidad de la UE para igualarlos a los de los países del Mercosur?
El acuerdo no recoge que los estándares de calidad tengan que igualarse, sino que reconoce el “derecho a regular” de las partes y permite mantener o aplicar estándares más altos.
Si bien señala que la UE y Mercosur deberán “utilizar normas internacionales como base para sus reglamentos técnicos”, apunta una excepción: que estas sean “un medio ineficaz o inapropiado” para hacer cumplir los estándares. En este caso, se pueden establecer requisitos más estrictos, ya que, según el acuerdo, las partes pueden mejorar sus leyes, regulaciones y políticas y no debilitar sus leyes.
Fernando Delgado explica que los estándares de la UE “no cambian con el tratado de libre comercio con Mercosur”. Apunta que la UE “mantiene independencia para fijar criterios de seguridad y reafirma el principio de precaución”, que incluye la posibilidad de adoptar controles “más estrictos en casos en los que la información científica sea insuficiente”.
¿La UE exigiría las mismas normas medioambientales y laborales a los productos de Mercosur que a los europeos?
Según el acuerdo, la UE exige, como mínimo, el cumplimiento de los acuerdos internacionales en esas materias. La Comisión Europea ha remarcado que el acuerdo UE-Mercosur debe apoyar las normas climáticas y medioambientales y los derechos laborales existentes, “y no rebajarlos ni diluirlos”.
El acuerdo establece un marco de compromiso con los estándares internacionales, pero reconoce el derecho de cada parte a establecer sus propias leyes internas. Si bien no exige que las normas sean idénticas, señala que ambas partes tienen que cumplir con sus compromisos internacionales y no deben reducir sus “niveles de protección” ambiental o laboral para “fomentar el comercio o la inversión”.
El pacto dice que las Partes “deben respetar” los estándares fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo, como la libertad de asociación, la eliminación de todas las formas de trabajo forzoso o la abolición del trabajo infantil.
Además, insta a la “implementación del Acuerdo de París” y de los Acuerdos Multilaterales sobre el Medio Ambiente. También exige compromiso con “la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica”.
Si hay disconformidad sobre el cumplimiento de estos puntos, el acuerdo establece un mecanismo de solución de disputas mediante un panel de expertos independiente.
Es más, el acuerdo prohíbe expresamente el dumping normativo:
Una parte “no debe debilitar los niveles de protección” de sus leyes ambientales o laborales para fomentar el comercio o la inversión
No permite “renunciar o derogar” estas leyes para atraer comercio
Ahora bien, Clara Aura, profesora de Economía Aplicada y Ciencias Sociales de la Escuela Politécnica Superior de Alcoy, explicó a Maldita.es que, aunque la normativa de entrada sea “igual”, los productores europeos enfrentan una “desventaja competitiva” por las exigencias internas (como planes de igualdad, costes laborales o la Política Agraria Común) que “los productores fuera de la zona de la UE no tienen”.
¿Se contempla destinar más dinero a los controles de aduanas para evitar que se saturen?
El acuerdo no establece una cifra específica de aumento presupuestario en aduanas. La Comisión Europea señala a Maldita.es que los controles de las importaciones en las fronteras europeas “son responsabilidad de los Estados miembros” aunque asegura prestar “apoyo específico a la capacidad de control mediante diversas medidas”. En diciembre de 2025, anunció un plan de refuerzo de los controles sobre los productos importados a la UE. Este plan incluye aumentar un 50% las auditorías a terceros países y un 33% las inspecciones en los puestos fronterizos europeos hasta 2027.
¿El acuerdo incluye controles de precios para los alimentos?
El Acuerdo UE-Mercosur no incluye cláusulas para fijar precios de venta al consumidor, aunque sí contempla la vigilancia de precios como una herramienta de protección comercial.
El texto prohíbe la imposición de precios mínimos o máximos para el comercio de mercancías. Solo permite requisitos de precios en situaciones específicas, como el cumplimiento de órdenes de derechos antidumping (sobretasas que se aplican cuando un país importa un producto a un precio mucho menor del que se paga por ese mismo producto en el propio mercado), medidas compensatorias o compromisos voluntarios de precios para corregir prácticas de comercio desleal.
¿La bajada de aranceles aplica a los productos importados desde Marruecos?
No, ya que el Acuerdo UE-Mercosur es bilateral, es decir, los beneficios y reglas se aplican únicamente a las partes firmantes: los Estados miembros de la Unión Europea y el Mercado Común del Sur (Mercosur), con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Por lo tanto, no afecta a las importaciones de países que no forman parte del bloque, como Marruecos. Eso no quiere decir que las repercusiones no puedan alcanzar al comercio con otros países no incluidos en estos dos bloques.
En general, cualquier producto vendido en la Unión Europea, tanto nacional como importado desde terceros países, debe cumplir con sus requisitos, según el reglamento que lo regula.
En este artículo ha colaborado con sus superpoderes el maldito Fernando Delgado, Doctor en Economía.
Gracias a vuestros superpoderes, conocimientos y experiencia podemos luchar más y mejor contra la mentira. La comunidad de Maldita.es sois imprescindibles para parar la desinformación. Ayúdanos en esta batalla: mándanos los bulos que te lleguen a nuestro servicio de Whatsapp, préstanos tus superpoderes, difunde nuestros desmentidos y hazte Embajador.