"Las vacunas Covid pueden haber ayudado a impulsar el aumento del exceso de muertes". Circulan en redes contenidos que se hacen eco de este titular, publicado originalmente en The Telegraph, y que exigen responsabilidades por las supuestas consecuencias derivadas de la vacunación contra la COVID-19: en teoría y sin ninguna evidencia, un exceso de muertes.
Sin embargo, el estudio en el que The Telegraph se basó para hacer esta afirmación no concluía que las vacunas fuesen el motivo del exceso de mortalidad: su objetivo fue comentar las tasas de mortalidad excesiva en países occidentales durante la pandemia de COVID-19 en base a la información de la base de datos Our World in Data.
Hoy, @Telegraph publica otro artículo antivacunas con este titular: "Las vacunas COVID pueden haber ayudado a impulsar el aumento del exceso de muertes". Sorprendentemente, no encontrarás el estudio enlazado en el artículo. Porque no dice eso. Este es el análisis del paper 🧵 pic.twitter.com/yyo6hNw0Kq
— Christian Pérez (@christianperez) June 4, 2024
En cualquier caso, el trabajo ha sido retractado en agosto de 2026 ya que tanto la introducción como la discusión del artículo se centraban en gran medida en las posibles causas de este exceso aun habiéndose elaborado “sin llevar a cabo ninguna investigación para indagar activamente” en ellas. “Al abordar las posibles causas, el artículo presta una atención desproporcionada a la posibilidad de que la implementación de medidas contra el coronavirus y la vacunación hubieran provocado el exceso de mortalidad, mientras que ignora en gran medida otras explicaciones alternativas”, explica el informe sobre el caso del Princess Máxima Centre de Utrecht (Países Bajos), que figuraba como la institución de tres de los cuatro autores en el momento de la publicación.
“El artículo cita de manera engañosa y unilateral bibliografía que respalda sus propios argumentos. No se aborda —o se hace de forma muy insuficiente— bibliografía importante y relevante que sustenta puntos de vista, interpretaciones y teorías alternativas”, continúa el informe, que recuerda que “el hecho de que se produjera tal exceso de mortalidad ya se conocía y no constituía una novedad”.
“La pandemia de COVID-19 generó un exceso de muertes en todo el mundo. Algo que no es de extrañar: hablamos de una pandemia a raíz de un nuevo virus que llegó a matar incluso a 2.000 americanos diariamente en un momento determinado”, explicaba en sus redes sociales en junio de 2024 Dan Wilson, doctor en biología molecular conocido en redes como Debunk the Funk. Lo que en realidad señala el artículo es que este exceso de muertes ha continuado durante 2021 y 2022. “Es todo lo que hace. Ni siquiera ofrece un nuevo análisis, simplemente publica los datos de Our World in Data y los comenta. Me parece un estudio bastante vago y me extraña que se haya podido publicar en BMJ”, añade Wilson.
Según una nota de prensa del BMJ en agosto de 2026, el Princess Máxima Centre de Utrecht “no halló indicios de mala fe, falsificación o manipulación de datos, ni plagio por parte de los autores investigados”. Sin embargo, “concluyó que las explicaciones de los autores sobre las posibles causas del exceso de mortalidad no reflejaban el consenso científico vigente en aquel momento y consideró que sus conclusiones eran engañosas, selectivas y se centraban desproporcionadamente en los efectos negativos de la vacunación”.
Lo que el estudio menciona sobre la vacunación contra la COVID-19
Al contrario de lo que apuntaban titulares como el de The Telegraph, el artículo de BMJ en ningún momento atribuía el exceso de mortalidad a las vacunas. De hecho, lo primero que subrayaba al mencionarlas era la reducción del riesgo asociado a la infección por COVID-19 que supuso la estrategia de vacunación. Es en este contexto y después de recordar su utilidad, es cuando los autores mencionan la posibilidad de eventos adversos. Entre ellos, los que se consideran graves (considerados “muy raros”) y que, por lo tanto, podrían repercutir en los datos de exceso de mortalidad.
“En casos raros, se han experimentado problemas de salud graves después de la vacunación contra el COVID-19”, explican en su página web los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés). Ahora bien, también recuerdan que no todos los problemas de salud que ocurren después de la vacunación se consideran eventos adversos de esta. “Un evento adverso puede ser causado por la vacuna o ser un evento coincidente que no está relacionado con la vacuna, como una fiebre no relacionada, que ocurrió después de la vacunación”.
Además, hay consenso científico sobre que los beneficios de la vacunación superan a los potenciales riesgos (de nuevo, “muy raros”) al reducir la posibilidad de infección grave, hospitalización y muerte. “La vacunación contra el COVID-19 sigue siendo la mejor opción para evitar enfermarse gravemente. Los beneficios de la vacunación contra la COVID-19 superan los riesgos conocidos y posibles”, indican también los CDC.
Por lo tanto y como concluye Wilson, “las vacunas no están aumentando el riesgo de muerte por todas las causas y, por lo tanto, no hay evidencias de que estén contribuyendo al exceso de muertes”. Añade, por último, que el único punto útil que plantea este documento es algo bastante obvio e innecesario de tratar de demostrar una vez más: que “podemos hacerlo mejor”.