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Maldita contaminación acústica: qué es, cómo afecta a nuestra salud y consejos para prevenirla

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Desde Maldita.es ya os hemos hablado del ruido blanco, el sísmico o el producido por los petardos y fuegos artificiales. La presencia en el ambiente de algunos ruidos o vibraciones puede provocar contaminación acústica. Algunos daños auditivos provocados por el ruido excesivo son irreversibles. Este tipo de polución también puede perturbar el sueño, aumentar el riesgo de padecer hipertensión y enfermedades cardiovasculares y afectar al rendimiento de los niños. Os explicamos sus efectos en la salud y cómo prevenirlo.

¿Qué es la contaminación acústica?

“La contaminación acústica es el exceso de sonido que altera las condiciones normales del ambiente de una determinada zona”, explica el maldito y especialista en otorrinolaringología Braulio Correa Pombo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que 85 decibelios (dB) durante un máximo de ocho horas es el nivel máximo de exposición sin riesgos. Este nivel, según la consultora ambiental especializada en acústica ALLPE, podría ser el emitido por las sirenas de los bomberos o una manifestación ruidosa.

Este tiempo “disminuye a medida que aumenta la intensidad del sonido”. “Por ejemplo, un ruido que alcance los 100 dB —el nivel producido por un tren subterráneo— únicamente se puede escuchar sin riesgo durante 15 minutos al día”, afirma.

La exposición nocturna no debería exceder los 40 dB, según el organismo, “lo que corresponde al sonido de una calle tranquila en un área residencial”. Las personas expuestas a niveles más altos pueden sufrir trastornos del sueño e insomnio. En Maldita.es os hemos explicado qué funciones importantes cumple el sueño y cuánto es necesario dormir para que lo haga.

La contaminación acústica puede proceder del tráfico rodado y aéreo, las obras o el ocio nocturno

La contaminación acústica puede provenir de múltiples fuentes. Carlos Pascual Ansotegui, experto en sonido, acústica y diseño de auditorios y maldito que nos ha prestado sus superpoderes, asegura que el principal foco de ruido en las ciudades es el generado por los automóviles: “Por ejemplo, el claxon de un coche produce 90 db y el de un autobús, 100 dB”.

A ello se suman el tráfico aéreo, las obras de construcción y la restauración y el ocio nocturno. Al menos 100 millones de personas en la Unión Europea están expuestas a niveles de ruido del tráfico rodado que científicos y expertos en salud clasifican como inaceptables, según recoge una revisión publicada en International Journal of Environmental Research and Public Health.

La construcción de un nuevo edificio, un nuevo parking o el reasfaltado de una acera también provocan ruido. Por ejemplo, según destaca Pascual, “un martillo neumático (máquina para realizar agujeros de grandes dimensiones) suena a 110 dB”. 

La OMS asegura que “la preocupación por el aumento de la exposición a sonidos fuertes en lugares de ocio como clubes nocturnos, discotecas, pubs, bares, cines, conciertos, eventos deportivos e incluso gimnasios es cada vez mayor”. Pascual asegura que “los bares, los restaurantes y las terrazas que se montan en el exterior cuando llega el buen tiempo llegan a superar los 110 dB”.

Algunos daños auditivos provocados por el ruido excesivo son irreversibles

Varias investigaciones indican que el ruido ambiental es un importante problema de salud pública. “A diferencia de otros contaminantes, no se acumula, pero puede afectar negativamente a la salud de las personas”, sostiene Correa.

La exposición a sonidos fuertes, independientemente de su duración, provoca cansancio en las células sensoriales auditivas, según la OMS. Algo que, tal y como indica Correa, puede provocar una pérdida de audición (temporal o irreversible) o acúfenos (una percepción de sonido o ruido que no existe en el ambiente). En Maldita.es os hemos explicado por qué nos pitan los oídos y os hemos dado algunos consejos para evitarlo.

Algunas personas pueden ser más propensas que otras a la pérdida de audición provocada por el ruido. La predisposición genética, las enfermedades crónicas como la diabetes y la exposición al humo del tabaco aumentan el riesgo de sufrir dicha pérdida de audición, según la OMS.

Este organismo calcula que 1100 millones de jóvenes de todo el mundo podrían estar en riesgo de experimentar una pérdida de audición debido a prácticas auditivas perjudiciales. Correa explica que las pérdidas de audición pueden provocar además una disminución de la comprensión del lenguaje.

La contaminación acústica perturba el sueño y puede afectar al rendimiento de los niños

Cada vez hay más evidencias de los efectos no auditivos de la exposición al ruido ambiental en la salud pública. Los investigadores de una revisión publicada en The Lancet indican que la exposición al ruido provoca molestias, perturba el sueño, causa somnolencia diurna, aumenta la aparición de hipertensión y enfermedades cardiovasculares y deteriora el rendimiento cognitivo en escolares.

En los niños, la pérdida de audición provocada por el ruido afecta negativamente a la adquisición del lenguaje. Así lo indica la OMS, que señala que también puede causar dificultades de aprendizaje, ansiedad y comportamientos que buscan llamar la atención: “La exposición crónica al ruido en el aula puede dificultar el rendimiento académico en áreas como la capacidad lectora, la comprensión, la memoria a corto y largo plazo y la motivación”.

Juan Cifre, técnico superior en audiología protésica y maldito que nos ha prestado sus superpoderes, explica que la contaminación sonora puede causar, además de interferencias en la comunicación, estrés, irritabilidad, una disminución de rendimiento y de la concentración, agresividad, cansancio, dolor de cabeza o alteraciones de la presión arterial.

Usar el claxon sólo cuando sea necesario y otras formas de prevenir la contaminación acústica

Existen varias maneras de prevenir la contaminación acústica. Pascual aconseja evitar vehículos de motor y no abusar del uso del claxon. Es decir, intentar usarlo sólo cuando sea necesario.

También sugiere no hablar muy fuerte o gritar cuando se va a restaurantes o se sale de fiesta y realizar obras en las horas que estén permitidas. “Si se puede evitar poner la lavadora o la secadora por la noche, mejor, para así no molestar a los que están durmiendo”, añade.

La OMS recomienda limitar el tiempo que se dedica a actividades ruidosas; usar tapones para los oídos cuando se va a una discoteca, un bar u otro lugar ruidoso; y utilizar cascos o auriculares que se ajusten bien y aíslen del ruido del entorno: “Si se ajustan bien, permiten escuchar música con claridad a volúmenes más bajos”.

Casi el 50% de los adolescentes y jóvenes de entre 12 y 35 años están expuestos a niveles de ruido perjudiciales a consecuencia del uso de reproductores de audio y móviles, según la OMS.

Esto supone con frecuencia “un grave riesgo de pérdida auditiva irreversible”. Para evitarlo, Pascual sugiere fijarse en el volumen de dispositivos electrónicos como la televisión, los altavoces o las videoconsolas.

En este artículo han colaborado con sus superpoderes los malditos Braulio Correa Pombo, Juan Cifre y Carlos Pascual Ansotegui.

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Primera fecha de publicación de este artículo: 09/02/2022

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