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MALDITA CIENCIA

¿Qué es y qué no una terapia psicológica y a quiénes puede ayudar?

Publicado domingo, 10 octubre 2021
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Salud mental
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La salud mental y el estigma en torno a sus problemas es un asunto que afecta al bienestar de las personas. Por eso es importante acudir a la terapia psicológica cuando sea necesario. ¿Pero qué es la terapia psicológica? ¿Cómo podemos distinguirla de cosas que no lo son? ¿Qué límites tiene? ¿Debemos ir todos a terapia o sólo es de ayuda a algunas personas en determinados momentos? Os aclaramos estas dudas que nos asedian cuando nos planteamos ir a buscar ayuda al psicólogo.

¿Qué es una terapia psicológica?

La terapia psicológica es “un espacio formal de ayuda donde la persona que acude va a recibir una serie de herramientas y estrategias para reducir lo que le genera malestar psicológico”. En este espacio se puede expresar “sin que se sienta juzgada, donde sea validada y reciba empatía al comprender lo que le pasa y ayudarle a entender de dónde viene el problema”, explica a Maldita.es Noelia Morán, profesora de la Facultad de la Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, vicepresidenta de la Sociedad Española de Psicología Clínica y de la de Salud (SEPCyS) y colaboradora del Consejo General de la Psicología de España

Esta terapia consiste en general en “una conversación con un profesional de la psicología, un tipo de conversación que es diferente a la que se tiene con un familiar o un amigo y en la que todo lo que hace y dice el psicólogo se basa en una serie de principios fundamentados en estudios científicos que muestran que así se pueden producir cambios y encontrar soluciones a los problemas de las personas”, indica el psicólogo clínico Alberto Gimeno a Maldita.es.

En realidad, la terapia es un proceso durante el que el psicólogo interviene, en conjunto con la persona que va a consulta, el problema o problemas que son motivo de consulta, dando explicaciones, pautas a seguir y solventando las dificultades que van apareciendo, destaca a Maldita.es la psicóloga clínica Miriam Rocha Díaz en ITEMA. Se trata de un proceso de aprendizaje progresivo en el que se instauran nuevas conductas o se modifican conductas previas que resultan insatisfactorias. Además, el avance en terapia no es lineal ni constante, sino que los altibajos suelen ser inevitables, añade.

El objetivo de la psicoterapia es el cambio: ayudar a la persona a modificar aquellos aspectos de su comportamiento y de su vida que le supongan un problema o que desee mejorar. Ese apoyo a veces pasa por ayudarlas a hacer cambios eficaces en su comportamiento, otras veces por favorecer cambios en su entorno como el trabajo, la familia y la pareja y otras veces directamente ayudarla a cambiar de entorno, señala a Maldita.es Irene Fernández Pinto, psicóloga sanitaria en Libertia Psicología. Para Fernández, la terapia psicológica es la relación que se establece entre dos o más personas con el fin de que una profesional de la psicología, experta en los procesos que explican el comportamiento humano, ayude a la persona que va a terapia a conseguir los objetivos que se proponga con respecto a su vida y a su relación consigo misma y con su entorno. Esta terapia “debe ser un proceso transparente, eficaz y eficiente”, indica Fernández Pinto.

Además debe ser un trabajo conjunto porque la persona que acude a terapia tiene un papel activo en el cambio, aplicando las pautas que le proporciona el psicólogo fuera de sesión. El papel del psicólogo es ser un guía en todo el proceso de terapia, al usar sus conocimientos científicos sobre el comportamiento para generar cambios en las conductas problemáticas de la persona, de la forma que sea más rápida, más eficaz y más ajustada a cada caso. Más allá de buscar cambiar la situación actual generadora de malestar, la terapia también tiene una función preventiva, al dar a la persona herramientas de afrontamiento que puede generalizar a otras situaciones o utilizar para prevenir la aparición de problemas similares, indica Rocha.

Las distintas fases de la terapia

La primera parte de la terapia consiste en recopilar información sobre lo que le sucede a la persona y contextualizarlo, o sea, asociarlo a las circunstancias que la rodean. Así después se le da una explicación de los orígenes de sus problemas y una hipótesis acerca de qué es lo que necesita cambiarse

Luego se fija unos objetivos concretos y se analizan las opciones disponibles para conseguirlos. Finalmente se desarrolla un plan con las estrategias y las acciones necesarias para llevarlo a cabo, teniendo en cuenta las características relevantes de cada persona, sus valores y sus preferencias, señalan los expertos consultados.

¿Qué no es una terapia psicológica y cómo podemos distinguirla?

También es importante conocer qué no es una terapia psicológica. No es dar consejos o sólo escuchar. Tampoco hacer comentarios con la intención de "animar" a alguien ni tomar decisiones en nombre de otro, indica Alberto Gimeno. “Para desahogarnos ya tenemos a amigos y familiares. Del psicólogo se debe esperar algo más que escucha”, incide Rocha.

La psicoterapia no es un proceso pasivo en el que los cambios se den solos, meramente por el hecho de acudir, sino que hay que esforzarse por hacer cambios en la conducta. Y aunque la terapia necesita tiempo para que se produzcan los cambios, no debe convertirse en algo que nos acompañe durante años, señala Rocha.

La relación entre psicólogo y quien acude a la consulta no es una amistad sino una relación profesional. “No se puede esperar lo que haces con un amigo o con tu familia”, afirma la profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid.

Además, el objetivo de ir a la consulta del psicólogo no es curar ninguna enfermedad, destaca Fernández. Los profesionales contactados destacan que las prácticas pseudocientíficas que no hayan recibido apoyo de la evidencia científica no son terapia psicológica. Cuestiones “más bien esotéricas como ‘vidas pasadas’, ‘energías’, ‘constelaciones’ o similares nos dan una clara señal de que eso no es terapia psicológica”, concluye Gimeno.

Si el terapeuta no tiene la formación adecuada no se puede considerar que lo que haga sea terapia psicológica, ya que estas intervenciones deben venir de la mano de profesionales de la psicología y no de otros campos, destacan los psicólogos consultados.

¿Para qué nos puede servir y cómo nos puede ayudar?

La terapia es eficaz para multitud de problemas como reducir sensaciones de ansiedad, miedo o depresión, problemas en las relaciones con otras personas o afrontar situaciones difíciles como eventos traumáticos u otros sucesos particularmente estresantes, indica Alberto Gimeno. “Al menos tres décadas de estudios vienen demostrando consistentemente que la psicoterapia nos ayuda a resolver problemas de todo tipo, incluídos los que generalmente consideramos graves, como la depresión, fobias, trastornos de la conducta alimentaria, trastornos de la personalidad, trastornos psicóticos… tanto en adultos como con niños y adolescentes”, añade.

Además, puede ayudar a tener mayor conocimiento sobre cuál ha podido ser el origen del problema y cómo se está manteniendo en el momento actual, a conocer variables o aspectos de nosotros mismos, del ambiente externo y de nuestra historia de aprendizaje que influyen en el problema. También puede ayudar a modificar patrones, hábitos, formas de pensar o de sentir que resultan insatisfactorios o a aprender nuevos, destaca Miriam Rocha. Lo resume Noelia Morán: una psicoterapia puede ayudar a adquirir competencias y herramientas que ayuden a recuperarse o adaptarse a un problema de corte emocional o psicológico.

¿Qué no debemos esperar de la psicoterapia?

La terapia no nos va a dar respuestas a todas nuestras preguntas ni tiene la solución exacta para cada problema, sino las herramientas para lograr que sea la propia persona la que pueda aprender a afrontarlo. Tampoco podemos esperar metas irrealistas como conseguir que no nos afecten las cosas, no sentirnos mal o ser felices todo el tiempo. Así resume Alberto Gimeno los límites de la psicoterapia, quien destaca “el malestar, por desagradable que sea, cumple una función en nuestra vida y no podemos erradicarlo sin más”.

Tampoco se puede cambiar la conducta de otra persona en terapia. “En los casos en los que el malestar tiene que ver con el comportamiento de otros, la terapia se orientará a ayudar a la persona a aceptar, tolerar o gestionar mejor esas conductas o aspirar a lograr cambios de forma indirecta”, indica Rocha.

Ir al psicólogo tampoco nos puede convertir en una persona diferente ni va alterar la personalidad, valores o forma de ser, añade Gimeno. El psicólogo también destaca la importancia de las condiciones socioeconómicas en nuestro bienestar: “No puedes encontrarte bien si no tienes unas condiciones de vida suficientemente buenas. Lo que sucede en las sesiones tiene un efecto muy limitado si no se llevan a cabo cambios fuera de la consulta”.

No todo el mundo necesita ni debería ir al psicólogo

Los psicólogos contactados coinciden en que no todas las personas deben acudir al menos una vez en su vida a terapia. “A terapia psicológica acude quien considera que lo necesita y en el momento en el que tiene alguna necesidad o deseo con el que quiere ayuda. Lo contrario responde a una patologización de la vida cotidiana. Vivir consiste en lidiar con emociones desagradables y dificultades y no hace falta un psicólogo para ello”, señala Irene Fernández.

Además, “no somos quiénes para decidir cuándo otra persona tiene que ir al psicólogo. Es la propia persona la que decide que desea un cambio y que quiere ayuda con este cambio. A veces acuden a terapia personas obligadas o insistidas por terceros como padres o parejas y esto no suele salir bien. No podemos ayudar a cambiar a quien no quiere. Sólo si encontramos una motivación genuina por parte de esa persona tendremos algo que hacer”, añade la psicóloga sanitaria.

“Cuando señalamos a otra persona y le decimos ‘deberías ir al psicólogo’ lo único que estamos haciendo es contribuir al estigma en salud mental y culpabilizar a esa persona de cosas que nos desagradan a nosotros, lavándonos así las manos de cualquier responsabilidad que podamos tener”, incide la psicóloga de Libertia Psicología.

En general, las personas tendemos a adaptarnos y superar dificultades continuamente, siempre que las circunstancias sean favorables, destaca Alberto Gimeno. Pero indica que sí hay señales que nos indican que debemos acudir a consulta: tener un problema que nos limita en algún área importante de nuestra vida, si el malestar es muy intenso o contínuo, o cuando pensamos en suicidarnos o hacernos daño.

La importancia de las condiciones de vida en la salud mental 

Más allá de ir al psicólogo, hay formas de mejorar la salud mental de la sociedad en su conjunto de forma más duradera y quizás más efectiva, indican los psicólogos contactados. “Si queremos potenciar la salud mental de nuestro entorno nuestro papel es el de quitar barreras como reducir el estigma y los mitos, hablar con naturalidad del tema y mostrar nuestro apoyo; además de generar condiciones adecuadas como el empleo, la sanidad, la educación y la red social”, destaca Fernández.

“Lo que nos muestra la investigación en psicología debería poder utilizarse para crear unas condiciones de vida sanitarias, sociales, comunitarias y políticas que favorecieran el bienestar de la población e hicieran innecesaria la terapia. No hay problemas de salud mental sin problemas en el entorno”, aclara Alberto Gimeno. Dos sociólogos británicos, Richard Wilkinson y Kate Pickett, han publicado un libro, que el psicólogo señala “reúne un buen número de investigaciones que muestran que cuánto mayor es la desigualdad social en un lugar determinado, mayor es también la proporción de problemas psicológicos”.

Faltan psicólogos en la sanidad pública

Otro problema para mejorar la salud mental de la población es la falta de psicólogos y de recursos para la salud mental en el Sistema Nacional de Salud, concluye Noelia Morán. Porque “para que la terapia resulte útil tienen que darse unas condiciones suficientes, como comenzar con sesiones semanales de 50 o 60 minutos. Pero no hay suficientes psicólogos clínicos en el Sistema Nacional de Salud para atender a la población en las condiciones adecuadas”.