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MALDITA CIENCIA

Por qué no es saludable el consumo habitual de helados y cuáles son las alternativas más interesantes para nuestra salud

Publicado martes, 3 agosto 2021
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Dulces, fresquitos y de una gran variedad de texturas, sabores, formas y colores. Estas cualidades son las que hacen de los helados el postre, merienda o snack perfecto para los más golosos, sobre todo en verano. Otra cosa muy diferente es que sean saludables: pese a quien le pese, no suele ser así. Como explica a Maldita.es el Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana (CODiNuCoVa), el problema es su alta densidad calórica y bajo valor nutricional. Si nos pirran y no queremos renunciar a ellos, la clave está en elegir los más interesantes nutricionalmente hablando y comerlos sólo de manera esporádica, dentro de un modelo de alimentación saludable. 

¿Son saludables los helados? 

Aunque no existe una respuesta cerrada y contundente ante la pregunta de si todos, todos, todos los helados son o no saludables, por norma general no suelen serlo. Ahora bien, existe una variedad infinita, cuyas recetas pueden involucrar multitud de ingredientes, haciendo de este postre un producto más o menos interesante para nuestra alimentación. Por lo tanto, para contestar a esta pregunta, hay que plantearse otras dos cuestiones: la composición nutricional de un helado en cuestión y el papel que va a desempeñar en nuestra dieta.

“Los helados de supermercado o los de heladería que acostumbramos a consumir en esta época, para mí son los ‘dulces del verano’. Por mucho que contengan fruta, algún lácteo o incluso [...] sean de una ‘heladería artesana’ eso no los hace más saludables”, explica en su blog la dietista-nutricionista Adriana Oroz. Además, como señala a Maldita.es el dietista-nutricionista Daniel Ursúa, suelen tener gran cantidad de azúcar y grasas de mala calidad. “Por lo que no resultan ser una opción saludable”, indica Oroz. 

Imagen de sinAzucar.org

Esto no quiere decir que tengamos prohibidos los helados, sino que debemos prestar atención a la frecuencia y cantidad que comemos. “Si no son opciones de composición saludable, podemos considerar su consumo de forma esporádica y siempre dentro de un patrón dietético saludable”, explica a Maldita.es Diana Díaz Rizzolo, dietista-nutricionista, que recuerda que “la baja frecuencia del consumo de un alimento concreto no define nuestra salud global”.

Como recuerda Ursúa, un estilo de vida saludable debe ser lo suficientemente flexible como para aceptar que hay ciertos productos que se comen por el mero placer de disfrutarlos: “Por ello, aunque debemos evitar su consumo habitual, pueden estar presentes dentro de un estilo de vida saludable”. 

“Si algún día estáis fuera de casa, de vacaciones, de paseo y os encanta la ‘heladería de vuestro pueblo’ o hay algún ‘helado no tan saludable’ y os apetece consumirlo, hacedlo, no pasa nada. Consumirlo, sin remordimientos, siendo conscientes de lo que es. Escoged el que más os guste, sin pensar en sus calorías, en sus ingredientes, disfrutadlo y ya está. Haced un consumo ocasional de ellos”, concluye Oroz. La cuestión es esa, que sea por placer, no porque queramos creer que son saludables y que no sean habituales en nuestra dieta habitual ya que, como incide Ursúa, “los nutrientes que pueden aportarnos los helados comerciales los podemos obtener a partir de fuentes mucho más saludables e interesantes”. 

¿Helados de hielo o de crema? 

Teniendo en cuenta que no es recomendable que los helados formen parte de nuestra alimentación habitual, es cierto que hay tipos más interesantes que otros. Sin duda alguna, el primer lugar lo ocupan los que hacemos en casa, en cuya receta controlamos los ingredientes. Pero, ¿quién gana en la batalla: polos (o helados de hielo) versus helados de crema y lácteos? 

Ursúa explica que los primeros serían algo más saludables, ya que su mayor porcentaje es agua a la que se añade colorantes y azúcares o edulcorantes. “Conviene recordar que los aditivos son totalmente seguros y no suponen ningún problema si se consumen en las cantidades aprobadas por las autoridades sanitarias”, recuerda el experto.

Díaz coincide en que, entre los comercializados habitualmente (supermercados, heladerías…), son preferibles los hechos a base de hielo. “Las elecciones entre estos polos deberían ser preferiblemente sin azúcar añadido y sin edulcorantes”, recomienda. Añade que, aunque los hechos a base de lácteos pueden ser más saciantes, de decantarnos por ellos es preferible que sean caseros: “Así podremos gestionar bien los alimentos que incluimos en su composición”. 

Uno de los problemas en los helados de crema son las grasas utilizadas para recubrirlos. “Las grasas como el aceite de oliva, que es más saludable, a temperatura ambiente son líquidas. Y esas coberturas maravillosas de chocolate se consiguen con la grasa de palma, porque a temperatura ambiente se queda sólida, lo que para los helados es muy importante”, explica Marián García, farmacéutica, en este vídeo. “Entonces, la mayoría de los helados que son de leche, aunque tengan leche, también tienen ese tipo de grasas que no son saludables. Y también tienen un montón de azúcar”, añade. 

La propuesta de García si queremos optar al helado industrial ‘más saludable’ es buscar que tenga menos cantidad de azúcar y más de leche. 

Alternativas saludables a los helados industriales 

La opción más saludable y en la que coinciden los expertos consultados por Maldita.es si el cuerpo nos pide helado es hacerlo en casa. De esta forma, podremos elegir y controlar los ingredientes que forman parte de la receta y tener la oportunidad de seleccionar los más saludables. Según el CODiNuCoVa, frente a los industriales, “si son caseros o elaborados a base de fruta natural y hielo, mucho mejor”.

“Podemos crear helados con yogur sin azúcar, con queso fresco batido e incluso con leche evaporada e incluir otros componentes como frutos secos, crema de cacahuete o cacao del 85%. También podemos hacerlos a partir de fruta congelada o fruta fresca bien batida y posteriormente congelada”, propone Díaz.

Lo más importante, como recuerda Ursúa, es ser capaces de conjugar un estilo de vida saludable con la flexibilidad suficiente como para comer un helado que nos guste de forma esporádica sin que eso suponga un problema.

Este contenido es apoyado por la iniciativa “Alimentando el cambio” de OIKOS en el que Maldita.es colabora elaborando contenidos independientes según su metodología.