MENÚ
MALDITA CIENCIA

Las afirmaciones falsas de este vídeo de Leonardo González Bayona, miembro del grupo negacionista 'Médicos por la Verdad' en Argentina, sobre las vacunas contra la COVID-19

Publicado viernes, 7 mayo 2021
Comparte
Categorías
Ciencia
Salud
Recursos utilizados
Expertos
Literatura científica
Fuentes oficiales (comunicados, bases de datos, BOE)

Se está moviendo por Facebook un vídeo de Leonardo González Bayona, médico que forma parte del grupo negacionista autodenominado 'Médicos por la Verdad' en Argentina, en el que dice que las vacunas contra la COVID-19 son "terapias génicas" y "experimentos". También asegura que las vacunas no han sido probadas en laboratorios con animales y que pueden producir "enfermedades autoinmunes, trastornos en la conducta, enfermedades oncológicas, infertilidad", entre otros efectos secundarios. Os explicamos por qué son afirmaciones falsas o sin evidencias.

Esta verificación ha sido realizada en el marco del proyecto #VacúnaTE que Maldita.es y la agencia de noticias Servimedia desarrollan contra la desinformación sobre las vacunas de la COVID-19 con el apoyo de Google News Initiative.

Las vacunas contra la COVID-19 no son "terapias génicas"

"Debemos recordar que estas no son vacunas, son terapias génicas", afirma González Bayona en el vídeo. En primer lugar, hay que aclarar que todas las vacunas, por definición, hacen que el sistema inmunológico de una persona pueda reconocer y defenderse contra una determinada enfermedad sin padecerla al producir anticuerpos. Por lo tanto, las vacunas contra el coronavirus son como el resto son vacunas.

En segundo lugar, no son terapias génicas. Como explica el Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano (NHGRI) de EEUU una terapia génica "es una técnica experimental para tratar enfermedades mediante la alteración del material genético del paciente". Una terapia génica es un tratamiento, mientras que la vacuna "significa prevención", según explicaba Eva Martínez-Cáceres, vicepresidenta de la Sociedad Española de Inmunología, en el Twitch de Maldita.es (min 9:54 aprox.). Y en Maldita Ciencia llevamos meses desmintiendo que las vacunas de ARN mensajero (o ARNm) puedan alterar nuestro genoma o ADN.

Las vacunas de ARNm, introducen una secuencia de ARN con las instrucciones para producir el antígeno en nuestras células. De esta forma se entrena al sistema inmune para que reconozca los patógenos que causan enfermedades y así pueda defenderse de ellas. Lo que hacen las vacunas de ARN mensajero es, en vez de introducir en el organismo un patógeno atenuado o una parte de este, introducir las instrucciones para que sea nuestro propio organismo el que produzca el antígeno (en este caso una proteína) que desencadene la reacción del sistema inmune.

En el caso del coronavirus SARS-CoV-2, la vacuna de ARN mensajero provoca que se produzca la proteína S de la superficie del virus y así entrena a nuestro sistema inmune frente al coronavirus antes de que ocurra la infección.

Como explicó a Maldita Ciencia Lluis Montoliu, investigador del Centro Nacional de Biotecnología y presidente del Comité de Ética del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), "al utilizar ARN mensajero estas vacunas le están proporcionando a las células las instrucciones para que estas fabriquen proteína S del coronavirus. Nada más. Estas moléculas de ARN mensajero son extraordinariamente lábiles [frágiles], y desaparecen muy rápidamente tras ser usadas para producir proteína S. Por eso hay que mantenerlas congeladas a tan baja temperatura".

Montoliu descartó que estas moléculas vayan "a insertarse en nuestro ADN, que sería la única manera de que nuestras células acabaran modificadas genéticamente, es decir, que se convirtieran en transgénicas. El ARN se administra, se usa y desaparece, se destruye y degrada por la propia célula, y ahí acaba su viaje".

Las vacunas contra la COVID-19 no son "experimentos"

En el vídeo, González Bayona le dice a sus seguidores: "Esos experimentos no los van a proteger de nada", refiriéndose a las vacunas contra la COVID-19. Es una afirmación que ya hemos desmentido en Maldita Ciencia en numerosas ocasiones. Las vacunas no son "experimentos", han sido aprobadas tras pasar la fase 3 de ensayos clínicos, al igual que el resto de medicamentos y vacunas aprobadas.

En la fase 4 se encuentran las vacunas comercializadas y autorizadas por las autoridades sanitarias contra el coronavirus pero por esta fase pasan todas las vacunas y medicamentos tras ser aprobados. Lo dice la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS): la fase 4 examina los efectos a largo plazo una vez el medicamento se ha comercializado.

La fase 4 es la última fase de experimentación clínica y ocurre cuando está ya comercializada y se usa a gran escala. El objetivo de esta fase es monitorizar los efectos secundarios del fármaco, sobre todo los más raros, que pueden observarse sólo cuando el medicamento es utilizado a gran escala.

Los motivos por los que las vacunas se han desarrollado "en tiempo récord"

En el vídeo, González Bayona también afirma que las vacunas "no cuentan con el tiempo suficiente de prueba" y que "en tiempo récord fueron aplicadas a seres humanos, con muy poco margen para garantizar eficacia y seguridad". Pero que se hayan aprobado "en tiempo récord" no quiere decir que no se hayan probado lo suficiente y que no sean eficientes y seguras. En Maldita Ciencia ya os hemos contado cómo y por qué se han desarrollado tan rápido las vacunas contra el coronavirus.

Antes del coronavirus SARS-CoV-2, hubo candidatos de vacunas frente a otros dos coronavirus: el SARS-CoV que provocó el brote de SARS (síndrome respiratorio agudo severo) y el MERS-CoV causante del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS). Un estudio escrito en octubre de 2020 concluye que “las lecciones biológicas y clínicas que aprendimos de las investigaciones sobre SARS-CoV y MERS-CoV, junto con la experiencia en el desarrollo de vacunas que obtuvimos de otras enfermedades, ya nos han guiado para encontrar múltiples soluciones candidatas prometedoras" a la vacuna contra el SARS-CoV-2.

Además, el desarrollo de las vacunas contra la COVID-19 se ha acelerado en todo el mundo, comprimiendo en el tiempo su desarrollo al aplicar el conocimiento previo de producción de vacunas gracias a las ya existentes, explica la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). Las fases de desarrollo de vacunas que suelen hacerse de forma consecutiva, en el caso de la COVID-19 se han hecho en gran medida de forma paralela, como muestran estas dos gráficas de la EMA.

Desarrollo por fases consecutivas de las vacunas habituales. Fuente: EMA.
Desarrollo por fases paralelas de las vacunas contra la COVID-19. Fuente: EMA.

La Administración de Medicamentos y Alimentos en Estados Unidos (FDA) explica que se coordinaron agencias gubernamentales, organismos internacionales, instituciones académicas, organizaciones sin fines de lucro y farmacéuticas “para priorizar y acelerar” el desarrollo de vacunas sin sacrificar "las normas científicas, la integridad del proceso de revisión de las vacunas o su seguridad". También ha habido más recursos para el desarrollo de estas vacunas, incluyendo inversiones con dinero público y de filantropía.

La evaluación de las vacunas por las autoridades sanitarias también se ha acelerado al revisar los datos de los ensayos clínicos mientras se realizaban, durante el proceso de desarrollo. Con las vacunas tradicionales se analiza la información generada en los ensayos una vez han finalizado. Esto permite, en el caso de la Agencia Europea de los Medicamentos, pasar de un máximo de 210 días hábiles para evaluar las vacunas a menos de 150 días laborales.

Rolling review processes
Evaluación habitual (arriba) frente a la realizada con las vacunas COVID-19 (abajo. Fuente: EMA.

Las vacunas contra la COVID-19 sí han sido probadas en animales en laboratorios

González Bayona asegura que las vacunas contra la COVID-19 "ni siquiera fueron testeadas en animales en laboratorios". Pero esto no es cierto. Todas las vacunas actualmente aprobadas en la UE y, por lo tanto, en nuestro país fueron probadas en animales en la fase pre-clínica. La vacuna de Oxford-AstraZeneca fue probada en primates no humanos, como podemos leer en esta nota de prensa del 22 de mayo de 2020. Lo mismo anunciaron Moderna el 28 de julio y Pfizer y Johnson & Johnson en septiembre.

No hay evidencias de que las vacunas provoquen enfermedades autoinmunes, infertilidad o trastornos en la conducta

"¿Quién puede saber cuáles van a ser los efectos a mediano y largo plazo? Enfermedades autoinmunes, trastornos en la conducta, enfermedades oncológicas, infertilidad", señala González Bayona en el vídeo. Sin embargo, en Maldita Ciencia ya os hemos contado que no hay evidencias de que las vacunas contra la COVID-19 provoquen enfermedades autoinmunes, ni de que las vacunas contra el coronavirus provoquen esterilidad. Y, como señala AFP Factual, medio que forma parte del International Fact-Checking Network (IFCN) al igual que Maldita.es, tampoco las hay de que afecten a la conducta.

Se han difundido desinformaciones que apuntan que las vacunas podrían afectar a determinados genes que intervienen en la conducta. Pero la genetista Gisela Castro, doctora en Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina, dijo a AFP Factual que “la función de los genes es codificar proteínas; las proteínas no tienen una relación directa ni con el afecto, ni con la voluntad ni con las creencias ni con ninguna expresión emocional o cultural que podamos tener los seres humanos”. La experta aseguró a este medio que "no existen genes relacionados o que puedan modificarse que tengan que ver con ninguna emoción, y no se los puede ‘identificar’ ni ‘encontrar’ en ninguna parte del ADN".

En la misma línea, el neurólogo Facundo Latini, investigador en la Unidad Ejecutora de Estudios en Neurociencias y Sistemas Complejos de Conicet de Argentina, señaló a AFP Factual que “no existe un gen o conjunto de genes que hasta el momento estén relacionados con la voluntad o la afectividad”.

La relación de las vacunas de AstraZeneca y Janssen con casos raros de trombos

Gozález Bayona también hace referencia en el vídeo a que Dinamarca ha suspendido la vacuna de AstraZeneca y a que Estados Unidos suspendió la vacuna de Janssen.

En lo que respecta al primer caso, Dinamarca declaró el 14 de abril que dejarían de usar la vacuna de AstraZeneca, teniendo en cuenta que la epidemia de COVID-19 está bajo control en el país y que hay otras vacunas disponibles. Lo hizo después de que la EMA anunciara el 7 de abril que hay "un posible vínculo" entre la vacuna de AstraZeneca y casos raros de trombos, aunque sigue recomendando administrarla ya que los beneficios superan a los posibles riesgos.

El director general de la Danish Health Authority, Søren Brostrøm, dijo: "Si Dinamarca se encontrara en una situación completamente diferente y en medio de un tercer brote violento, por ejemplo, y un sistema de salud bajo presión, y si no hubiéramos llegado a un punto tan avanzado en nuestro despliegue de las vacunas, entonces no dudaría en usar la vacuna, incluso si hubo complicaciones raras pero graves asociadas con su uso".

En Maldita Ciencia ya os hemos contado que científicos del Centro Winton de Evaluación y Comunicación del Riesgo de la Universidad de Cambridge han calculado el riesgo que supone ponerse esta vacuna en relación al riesgo que supone no ponérsela. Solamente en el grupo de edad más joven, de 20 a 29 años, con un riesgo de exposición bajo en un momento de incidencia muy baja del virus, los riesgos de vacunarse superarían ligeramente a sus beneficios. En todas las demás combinaciones de grupos de edad y estado de la pandemia, los beneficios superan los riesgos de forma evidente.

En cuanto a Estados Unidos, la FDA y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EEUU levantaron la pausa a la vacuna de Janssen el pasado 23 de abril, tras revisar seis casos de trombos raros y severos que se registraron en personas que habían recibido la vacuna.

La FDA ha concluido que la vacuna es "segura y efectiva" y que los beneficios superan a los posibles riesgos. "En este momento, los datos disponibles indican que la probabilidad de que ocurra el síndrome de trombosis-trombocitopenia es muy baja, pero la FDA y los CDC permanecerán atentos para continuar investigando este riesgo", explicaban en la nota de prensa. En Europa, la EMA también anunció que los beneficios de esta vacuna superan a los riesgos de hospitalización y muerte asociados a la COVID-19

Las mentiras embarran el debate público y pueden ser peligrosas para la salud. La información verificada sobre el COVID-19 marca la diferencia. La verificación está bajo ataque. Si nuestro trabajo te es útil y crees que es más necesario que nunca, pincha aquí para hacerte Embajador/a y ayúdanos a luchar contra los bulos de la pandemia.

Fact-checkers de más de 70 países nos hemos unido para luchar contra las mentiras y la infodemia que ha traído consigo la pandemia de coronavirus. Puedes consultar los desmentidos en la base de datos CoronaVirusFacts del International Fact-Checking Network (IFCN) .

Hazte maldito, Hazte maldita
Te necesitamos para combatir los bulos y la mentira: sólo juntos podemos pararla. En Maldita.es queremos darte herramientas para protegerte contra la desinformación, pero sólo con tu apoyo será posible.

Eres muy importante en esta batalla para que no nos la cuelen. Seguro que tienes conocimientos útiles para nuestra batalla contra los bulos. ¿Tienes conocimientos de idiomas? ¿Lo tuyo es la historia? ¿Sabes mucho sobre leyes? ¡Préstanos tu Superpoder y acabemos juntos con los bulos!

También puedes apoyarnos económicamente. Maldita.es una entidad sin ánimo de lucro y que sea sostenible e independiente, libre de publicidad y con profesionales bien remunerados dedicados a luchar, contigo, contra la desinformación depende de tu ayuda. Cada aportación cuenta, cualquier cantidad es importante.