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MALDITA CIENCIA

Inteligencia en perros de raza y mestizos, móviles en el microondas y relación entre alteraciones menstruales y las vacunas contra la COVID-19. Llega el consultorio 138º a Maldita Ciencia

Publicado viernes, 9 abril 2021
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¡Buenos días, malditas y malditos! Siguiendo la tradición de cada viernes y para solucionar todo aquello que os trae de cabeza, llega una nueva entrega de nuestro consultorio científico. ¿Hay diferencias en la inteligencia de los perros de raza y los mestizos? ¿Un buen microondas impide que un móvil reciba llamadas en su interior? En base a las evidencias actuales, ¿es recomendable seguir desinfectando nuestra compra para reducir el riesgo de contagio de COVID-19?

Seguro que se os ocurren más preguntas, muchas otras. ¡Pues no os las guardéis! Animaos y mandádnoslas por TwitterFacebook, correo electrónico ([email protected])... Y ahora también por nuestro chatbot de WhatsApp (¡guárdate el número! +34 644 22 93 19).

¿Es cierto que un microondas "bueno" no debe permitir recibir llamadas a un teléfono móvil en su interior?

¿El minuto más largo del mundo? Estamos de acuerdo: el que pasa mientras esperas que se caliente lo que sea en el microondas. Esta semana nos habéis preguntado si es cierto que un microondas “bueno” no debería permitir que, al introducir un móvil en él, este recibiese llamadas. Lo cierto es que, aunque estos apantallan bastante, si hay buena cobertura o el móvil enlaza a una frecuencia diferente, no se perderá la conexión. Esto no quiere decir que el microondas sea mejor o peor. 

Antes de empezar hace falta definir qué se considera un microondas “bueno”. “Lo que yo esperaría es que fuera eficiente, gastara poca energía, calentara rápido y de forma uniforme y que durara mucho años”, opina en Maldita Ciencia Alberto Nájera, profesor del área de Radiología y Medicina Física en la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM). “Si de lo que hablamos es de que esté bien apantallado para evitar fugas de radiación al exterior, me temo que no estamos hablando de lo mismo”, añade.

Dado que estos aparatos deben construirse de acuerdo a una serie de estándares de seguridad y que está establecido que la radiación a 5 centímetros de las superficies externas del horno no deben superar los 5 W/m2, no hay de qué preocuparse: esto hace que no haya peligro de posibles fugas o efectos sobre las personas. 

Nájera añade que, para conseguirlo, los aparatos cuentan con apantallamientos específicos que filtran esa radiación (las microondas, menos energéticas que la radiación que emite el mando de la tele o la luz que percibimos con los ojos). “Los podemos ver en la ventana de la puerta, a modo de agujeritos. Actúan como una jaula de Faraday, impidiendo fugas. Cualquier horno, bueno o malo, deberá cumplir con esos estándares de seguridad”, aclara Nájera. 

Que un móvil dentro de un horno microondas pierda o no la cobertura dependerá de varios factores. Como explica Nájera, para empezar, los móviles trabajan a frecuencias diferentes, además de a muchas bandas. Por otro lado, las jaulas de Faraday (en este caso, la del microondas) se construyen específicamente para cada frecuencia

“De ahí que, aunque apantallan bastante, es posible que si estamos en una zona de buena cobertura o si el móvil enlaza a otra frecuencia, no se pierda la conexión”, continúa el experto. “No por eso el microondas será mejor o peor. Lo que tiene que hacer es apantallar 2450 MHz y no otras frecuencias para cumplir con la normativa”, concluye.

Si vas a probarlo en casa y no quieres quedarte sin teléfono, no se te ocurra encender el electrodoméstico cuando el móvil esté dentro: sus componentes interactuarán con las microondas y podría dañarse. 

¿Es necesario seguir desinfectando la compra o la ropa para reducir el riesgo de COVID-19?

Ya hemos hablado que las evidencias señalan que la posibilidad de contagio de COVID-19 a través de superficie es menor de lo que se creía al inicio de la pandemia. El 5 de abril, los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos) concluyeron que el riesgo de transmisión por superficie es bajo. Ahora nos preguntáis si es necesario seguir desinfectando la compra y la ropa en base a esta evidencia. La respuesta es que debemos seguir lavándonos las manos y lavar la fruta y la verdura sin necesidad de llegar a los niveles de desinfección de la primera ola de la pandemia. Al fin y al cabo, son medidas higiénicas básicas, con o sin coronavirus.

El profesor de Microbiología en el Departamento de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid, José Antonio López, explica a Maldita Ciencia que aunque la transmisión del virus por objetos "ha perdido fuerza a favor de la transmisión por aerosoles y
gotículas
, eso no quiere decir que la transmisión del virus no pueda hacerse por superficies contaminadas, sobre todo en espacios cerrados".

Por ello, López recomienda cambiarnos de ropa al entrar en casa, lavarnos las manos cuando manipulemos bandejas de los supermercados y lavar la verdura o la fruta (algo recomendado antes de la pandemia de coronavirus). Hay que tener en cuenta que el virus va a saltar desde nuestra ropa o compra a través de nuestras manos contaminadas, recuerda el microbiólogo. José Antonio López resume su consejo en que hay "que ser más escrupulosos de lo que éramos antes del coronavirus pero, desde luego, no llegando a los extremos que proponíamos hace ahora un año".

En cambio, la viróloga Sonia Zúñiga, investigadora de coronavirus en el Centro Nacional de Biotecnología, destaca a Maldita Ciencia que la transmisión por superficies es "una vía muy muy minoritaria de contagio". Debido a esto, no cree que tenga "demasiado sentido" desinfectar la ropa "salvo que se la haya puesto mucha gente o pueda haber estado en contacto con muchos virus" como ocurre con el personal sanitario.

Perros de raza o mestizos, ¿cuáles son más inteligentes?

Entre aquellos que tenéis mascotas, existe un eterno debate: ¿mejor perro o gato? Para los que habéis escogido la primera opción, esta semana en Maldita Ciencia vamos más allá, tratando de dar respuesta a otra gran cuestión: ¿qué perros son más inteligentes, los de raza o los mestizos? ¿Tienen ventajas o inconvenientes unos frente a otros? Lo cierto es que no hay estudios científicos que señalen a unos u otros: dependerá, en gran medida, de la educación recibida por la mascota.

Antes de responder estas preguntas habría que precisar qué entendemos por inteligencia, que ya genera mucho debate cuando se habla de la especie humana. “Como apunta esta revisión de etología canina, al estudiar la inteligencia en perros deberían tenerse en cuenta varios factores: genes, cultura humana, capacitación de sus progenitores, experiencias tempranas, desarrollo cerebral en el útero y en etapas tempranas del crecimiento”, señala a Maldita Ciencia Javier HM Aranda, investigador del Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET) de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y maldito que nos ha prestado sus superpoderes.

"Asignar a los animales atributos humanos (necesidades de alimentación, comportamiento, alojamiento, ejercicio, socialización...) se denomina humanización y supone un sesgo a la hora de valorar ciertos rasgos, entre ellos la inteligencia", coincide la veterinaria y maldita Mercedes González.

Aranda es claro: “Los perros de raza no son más inteligentes que los mestizos”. Desde la prehistoria, la especie canina ha sido seleccionada artificialmente para potenciar comportamientos como la caza, el pastoreo, la protección de la comunidad, etc. Así se han ido conformando lo que conocemos como razas caninas. Sin embargo, muchos de los perros de compañía actuales, herederos de aquella selección, ya no están dedicados a las mismas tareas ancestrales. Según las evidencias científicas, dentro de una raza canina, supuestamente homogénea, las capacidades para resolver un mismo test son muy variables entre individuos

González explica a Maldita Ciencia que los etólogos o especialistas en conducta han descrito tres tipos de inteligencia canina: instintiva, adaptativa y de trabajo.

La primera es la utilizada para llevar a cabo las funciones para las que el perro ha sido seleccionado genéticamente. "Los perros de las razas seleccionadas para una función o aptitud determinada obtendrán mejores resultados que los que no lo están, pero eso no significa que sean menos inteligentes, sino que no están genéticamente adaptados", puntualiza la experta.

La inteligencia adaptativa hace referencia a la capacidad de resolver problemas. Según explica la veterinaria, si hacemos que un perro tenga que pensar, aprender y razonar utilizando sus recursos cognitivos y sensoriales por encima de los emocionales, es capaz de resolver retos que se le ponen delante. En este caso, las diferencias se deben más a los individuos, el ambiente, la experiencia, el entrenamiento y la motivación que a la raza en sí.

Por último, la inteligencia de trabajo y obediencia se refiere a la capacidad de aprender de los humanos. "Al responder a las órdenes, los perros muestran la parte más importante de la inteligencia canina, que es la obediencia, y es una de las características que más valoramos de ellos y por las que los domesticamos", indica González.

La inteligencia canina, por lo tanto, no es un concepto único. La raza influye en aquellas para las que está genéticamente seleccionado. En el resto, como recapitula González, hay diferencias individuales, más las influencias del entorno, de la estimulación, del estado de salud, de la educación o entrenamiento recibidos, de la presencia de elementos motivadores, respeto de los tiempos de actividad y descanso, de la implicación emocional con las personas presentes, de las experiencias previas, etc.

“Esto sugiere que las habilidades cognitivas aparecen de forma similar en las poblaciones humanas y caninas: independientemente de su origen genético”, coincide Aranda. 

¿Son las alteraciones menstruales un posible efecto secundario de las vacunas contra la COVID-19?

Una persona que se ha vacunado con la vacuna de AstraZeneca contra el coronavirus nos ha escrito por Instagram para comentarnos que tras la inyección se le adelantó la menstruación 10 días. Nos ha preguntado si esta alteración menstrual es un posible efecto secundario relacionado con las vacunas contra el coronavirus. De momento no hay pruebas de que así sea. Os explicamos.

Desde el Ministerio de Sanidad nos remiten al prospecto y la ficha técnica de la vacuna de AstraZeneca y al tercer informe de farmacovigilancia de las vacunas COVID-19. En estos documentos no aparece ningún posible efecto secundario relacionado con la menstruación. Lo mismo ocurre con las vacunas de Moderna, de Pfizer y de Janssen.

Por su parte, la clínica ginecológica Dexeus señala a Maldita Ciencia que "no hay ningún estudio que demuestre la repercusión de la vacuna en la regla, pero que factores emocionales, como el estrés emocional ligado al hecho de vacunarse" sí pueden afectar.

Isabel Maura, ginecóloga en el Hospital Universitario de Móstoles (Madrid) y maldita que nos ha donado sus superpoderes, afirma a Maldita Ciencia que "no es un dato significativo que se les altere la regla a las mujeres. Puede que les suceda a algunas, pero también ocurre en la población general, sin relación con la vacunación. Es normal que a algunas mujeres se les adelante la regla. En mi hospital no conocemos de casos" de alteraciones menstruales tras vacunarse contra el coronavirus, aclara la ginecóloga.

Vicent Carmona, ginecólogo y también maldito que nos ha prestado sus superpoderes, no descarta una posible relación entre la alteración en la regla y la vacuna aunque señala que "en los estudios de farmacovigilancia que se han hecho (y se siguen haciendo) con las vacunas, no parece tratarse de un efecto frecuente ni grave". Además, indica que "es difícil encontrar un mecanismo fisiológico que explique estos efectos, que pueden estar relacionados también con el estrés debido al propio acto de la vacunación en el contexto de una pandemia como la que estamos padeciendo".

¡Espera, espera...!

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En este artículo han colaborado con sus superpoderes los malditos Isabel Maura y Vicent Carmona, ginecólogos, Javier HM Aranda, investigador de la UCM, y la veterinaria Mercedes González.

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