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En el Día Mundial de la Audición: mitos, bulos y datos sobre las orejas, el sentido del oído y el sonido

Publicado miércoles, 3 marzo 2021
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Actuar con rapidez para prevenir y resolver las pérdidas auditivas, invirtiendo y ampliando el acceso a los servicios de atención otológica y a la pérdida de audición. Esto es lo que subraya el primer Informe Mundial sobre la Audición, publicado el 2 de marzo de 2021.

También recuerda que al menos 700 millones de los afectados por estas condiciones médicas necesitarán atención otológica y para mejorar su audición, así como otros servicios de rehabilitación, a menos que se tomen las medidas necesarias. 

Para sensibilizar sobre el cuidado del oído y la audición, cada 3 de marzo se celebra en todo el mundo el Día Mundial de la Audición. “Nuestra capacidad de audición es un bien muy preciado y, si no se tratan, las pérdidas auditivas pueden acarrear consecuencias devastadoras en la capacidad de las personas para comunicarse, estudiar y ganarse la vida. Además, también pueden afectar a su salud mental y a la posibilidad de que mantengan relaciones”, expresaba la Organización Mundial de la Salud (OMS) tras la publicación del informe. 

Hoy en Maldita Ciencia te recordamos algunos mitos, bulos y datos relacionados con el sonido, el sentido del oído y sus órganos principales: las orejas.

¿Cómo afecta la COVID-19 a los oídos?

En Maldita Ciencia ya os hemos contado las consecuencias de la COVID-19 en los ojos, la boca o el sistema nervioso. Pero, ¿puede esta enfermedad afectar también de alguna forma a los oídos? Algunos pacientes han experimentado una ligera pérdida de audición. No obstante, por el momento no se ha demostrado que esta haya sido directamente provocada por el coronavirus.

Por una parte, a día de hoy, no hay evidencias de que haya pacientes que se hayan contagiado de a través del oído. De lo que sí hay evidencias, según la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), es de la presencia de distintos tipos de virus respiratorios, incluidos algunos coronavirus, en el oído medio, que es el que transmite los sonidos del oído externo al oído interno 

Por otra parte, tampoco se ha podido demostrar que la hipoacusia en algunos pacientes de COVID-19 haya sido causada directamente por el virus. Una revisión publicada en International Journal of Audiology concluye que “rara vez” se han reportado estos casos en personas contagiadas por el SARS-CoV-2. 

Además, durante la pandemia se han seguido viendo casos de sordera súbita, pero se han dado tanto en pacientes de COVID-19 como en personas no contagiadas. No hay evidencias de que durante la pandemia se hayan producido más casos de sordera súbita que antes de ella. Eso explicaría que, aunque haya casos de COVID-19 con este problema, estos no tienen por qué estar necesariamente relacionados con la enfermedad. Los expertos coinciden en que aún hacen falta más estudios para saber con certeza cómo afecta esta enfermedad al oído.

¿Por qué nos pitan los oídos?

Pi, pii, piii. ¿Alguna vez te has preguntado cuál es la razón por la que te pitan los oídos de repente, ya sea momentáneamente o de forma continuada? No, no es que alguien esté hablando de ti (la ciencia nunca ha respaldado nada parecido). En la mayoría de los casos, estos pitidos, conocidos como acúfenos o tínitus, aparecen ante un escenario de hipoacusia, la incapacidad total o parcial para escuchar sonidos en uno o ambos oídos, o de sordera.

Esta situación también se conoce como “percepción auditiva fantasma” ya que, aunque lo oyes, no hay ninguna fuente que lo produzca, es una percepción subjetiva, solo lo oímos nosotros. 

Como explicamos en Maldita Ciencia, hay algunos consejos que podemos seguir para evitar o prevenir este tipo de pitidos: evitar la exposición a ambientes ruidosos y picos de estrés elevados y mantenidos en el tiempo, respetar los periodos de descanso e incorporar en nuestra rutina hábitos de vida saludable.

¿Qué es el ruido blanco y por qué no es lo más recomendable para dormir a tu bebé? 

Ruidos uniformes, sin grandes variaciones en su cualidad e intensidad. Esta es la definición de ruido blanco, el protagonista de muchos vídeos y aplicaciones que presumen de poder ayudar a que los bebés se duerman. Sin embargo, a día de hoy no hay suficiente evidencia científica para recomendar su uso

Estos sonidos, tanto naturales como la lluvia o el fuego de una chimenea como artificiales como la lavadora, la radio o la televisión a un volumen bajo, pueden ayudarnos a relajarnos, tanto a adultos como a bebés, por lo que muchas veces se emplean con este fin. Ahora bien, recurrir a ellos de forma sistemática para intentar dormir al bebé puede ser contraproducente: podría generarse una asociación entre el sonido y el sueño, que impida que pueda dormir si este no está presente. Es decir, podría llegar al punto de condicionar su sueño.

¿Cómo funcionan las ilusiones auditivas?

De vez en cuando se hacen muy virales vídeos e imágenes con efectos ópticos y auditivos que dejan al descubierto los trucos que nuestro cerebro utiliza para ayudarnos a procesar la información proveniente de nuestro entorno de la forma más eficiente posible.

Uno de los últimos ejemplos es un vídeo en el que una chica nos invita a escuchar un sonido poco claro y en el que entendemos palabras distintas, "green needle" o "brainstorm", según leamos unas u otras. Se trata de una demostración del efecto McGurk, que muestra la fuerte asociación que hay entre nuestros sentidos, en especial entre el oído y la vista, de forma que terminamos escuchando lo que nuestra vista nos prepara para escuchar.

Muchos de estos casos ocurren porque nuestro cerebro no tiene toda la información necesaria para procesar correctamente, en este caso, un sonido. Por eso, utiliza la información disponible en ese momento más la que tiene de situaciones previas similares. Dado que esas percepciones son subjetivas, diferentes para cada uno de nosotros, sacamos conclusiones distintas de las que sacará la persona que tenemos al lado, o incluso nuestro cerebro un rato después si las condiciones cambian.

No, la prueba para conocer tu estado de salud auditivo que circula por redes sociales no es fiable

Según algunos vídeos y audios que circulan por internet, existe una "prueba" que indica tu edad auditiva en función de hasta qué momento de la reproducción (hasta qué cantidad de hercios), eres capaz de escuchar antes de dejar de oír completamente el molesto pitido en el que consisten. Los expertos consultados por Maldita Ciencia coinciden en que no es una prueba válida y que para conocer nuestro estado de audición lo que tenemos que hacernos es una audiometría en un centro especializado.

Sí es cierto que, según cumplimos años, perdemos progresivamente la capacidad de captar los tonos más agudos. Esto ocurre porque, desde que nacemos, las células encargadas de transmitir el sonido empiezan a morir y no pueden regenerarse. Podríamos decir, por lo tanto, que la base en la que se apoya el vídeo es correcta. Ahora bien, esto no quiere decir que esta clase de "exámenes auditivos" nos sirvan para conocer nuestra salud auditiva y mucho menos relacionarla correctamente con nuestra edad.

En primer lugar, debemos tener en cuenta que la prueba posiblemente la hagamos en casa, en el trabajo o en la calle; en el mejor de los casos con unos cascos y, si no, utilizando simplemente con el propio altavoz del móvil. Es decir, que no se trata ni de un sitio controlado ni lo está realizando un profesional. Para que fuese útil, necesitaríamos un equipo calibrado y ajustar correctamente el volumen a las frecuencias.

No, los cartones de huevos no son buenos aislantes acústicos

El aislamiento acústico es la permeabilidad que ofrece un elemento frente a la onda acústica, la cantidad de energía que es capaz de evitar que lo traspase. Y no, aunque te suene algo parecido, los cartones de los huevos no tienen un buen aislamiento acústico: no evitan la transmisión de ruido entre dos recintos.

Si acaso, estos podrían ser útiles para acondicionar una sala (y que los sonidos se escuchen mejor en su interior) que pase de “sonar a hueco”, como un piso vacío, a “sonar cálidamente”. Ahora bien, este material nunca aumentará el aislamiento acústico de la habitación respecto a los colindantes.

Si se quiere acondicionar una sala, es preferible recurrir a materiales ignífugos que ofrecen las empresas especializadas. Preferiblemente, los materiales porosos y las fibras de roca o vidrio conocidas como "lanas minerales". 

¿Cuál es la mejor forma de mantener limpios oídos y orejas?

Aunque en supermercados y farmacias hay numerosos productos para limpiar las orejas y los oídos, el más habitual son los bastoncillos. Sin embargo, como ya explicamos en Maldita Ciencia, no es recomendable ni su uso ni meterse nada en el conducto auditivo.

Al fin y al cabo, la cera de nuestros oídos es un lubricante natural. Su función fisiológica es defender de agresiones al tímpano y la autolimpieza del conducto auditivo externo, ya que capta la suciedad y la piel muerta, que sale de forma natural por el oído. 

Al utilizar bastoncillos u objetos similares, podemos impactar la cera contra el tímpano, impidiendo que se expulse de manera fisiológica. Y no solo esto, también nos arriesgamos a dañar el conducto auditivo, al producir erosiones que se pueden infectar. ¿La alternativa? Un paño limpio, ligeramente humedecido, para retirar la suciedad de la oreja y la parte superficial del conducto auditivo externo. 

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