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Las afirmaciones falsas del vídeo de Maria José Martínez Albarracín, miembro del grupo negacionista ‘Médicos por la verdad España’, sobre las vacunas contra el coronavirus

Publicado lunes, 1 febrero 2021
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María José Martínez Albarracín, una de las componentes del grupo negacionista de la pandemia y del coronavirus 'Médicos por la verdad España', habla en un nuevo vídeo de las vacunas contra la COVID-19 en el que hace una serie de afirmaciones falsas y sin evidencias científicas sobre cómo las vacunas contra el coronavirus modificarán la genética y supuestos efectos secundarios. Como decimos, lo que dice Albarracín es falso o no tiene ninguna evidencia científica que lo apoye. Ya desmentimos anteriormente un vídeo suyo sobre la vacuna contra la gripe y la COVID-19. Os contamos lo que sabemos sobre una serie de afirmaciones falsas de Martínez Albarracín sobre las vacunas contra el coronavirus.

No hay evidencias de que las vacunas sean "un experimento de transgénesis" para generar "cambios en la especie humana"

En el vídeo, Albarracín afirma que la vacuna "es un experimento de transgénesis" para "en un largo plazo generar cambios en la especie humana" a través de ARN o ADN. Sin embargo, como ya hemos explicado, no es cierto que las vacunas de ARN mensajero puedan hacer que seamos un ser transgénico.

Como explicó a Maldita Ciencia Lluís Montoliu, investigador del Centro Nacional de Biotecnología y presidente del Comité de Ética del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), "al utilizar ARN mensajero estas vacunas le están proporcionando a las células las instrucciones para que estas fabriquen proteína S de la superficie del coronavirus. Nada más. Estas moléculas de ARN mensajero son extraordinariamente lábiles [frágiles], y desaparecen muy rápidamente tras ser usadas para producir proteína S. Por eso hay que mantenerlas congeladas a tan baja temperatura".

Montoliu descarta que estas moléculas vayan "a insertarse en nuestro ADN, que sería la única manera de que nuestras células acabaran modificadas genéticamente, es decir, que se convirtieran en transgénicas. El ARN se administra, se usa y desaparece, se destruye y degrada por la propia célula, y ahí acaba su viaje".

"Las vacunas no pueden generar transgénicos porque no se integran en el ADN humano", explica a Maldita Ciencia la viróloga Sonia Zuñiga, investigadora de coronavirus en el Centro Nacional de Biotecnología.

No, no hay evidencias de que las vacunas vayan a afectar la formación de la placenta y producir abortos

Albarracín asegura que uno de los segmentos de la proteína S del coronavirus "se asemeja mucho" a la sincitina-1, una proteína humana que está codificada en el cromosoma 7. La proteína sincitina-1 cumple una función de formar la placenta inicial y supuestamente la proteína S de la vacuna "va a desrregular esta función. Se van a producir abortos". Pero no hay pruebas de que sea así.

Zuñiga no ha comparado la secuencia de ambas proteínas y de los genes que las codifican pero aclara que "si hay un pequeñísimo fragmento que se parece, es por azar, porque si uno compara secuencias de proteínas siempre hay fragmentos cortos que se encuentran en múltiples proteínas, sin que eso tenga mayor relevancia". En este enlace puedes ver la estructura y la secuencia de la proteína S del coronavirus y de la sincitina-1 humana.

"La proteína S, al menos la de las vacunas, no puede tener efecto en los embarazos. No tenemos datos suficientes sobre infección por coronavirus en embarazadas como para saber si la infección con el virus (precisamente lo que las vacunas tratan de evitar) puede tener algún efecto sobre el embarazo", aclara Sonia Zúñiga. Aunque la sincitina-1 tenga esa función, "ni las vacunas, ni las secuencias de coronavirus per se se van a integrar en el genoma".

No, la proteína S del coronavirus no tiene una secuencia del VIH que causa sida ni hay pruebas de que cause inmunodeficiencia

Martínez Albarracín también dice que la proteína S tiene una secuencia del VIH (el virus que causa sida) "que regula la inmunidad natural, de determinados genes activados por el interferón y puede hacer que los linfocitos T pierdan funciones y una inmunodeficiencia. Todo esto es posible", dice Albarracín. Pero no es así.

La respuesta de Zúñiga es clara: "No, la S de este virus no tiene secuencias de VIH. No, la proteína S no va a causar inmunodeficiencia". El origen de esta afirmación falsa es un preprint, "un mal trabajo científico que decía eso, trabajo que los mismos autores retiraron en cuestión de días". Un preprint es un artículo que no ha pasado la necesaria revisión previa a ser publicado en una revista científica. Esto no invalida sus conclusiones pero sí hace necesario tomarlas con cautela. Puedes leer más sobre los preprints y su abundancia durante esta pandemia en este artículo de la Agencia SINC republicado en Maldita.es.

No, la vacuna no va a hacer que una proteína S anormal produzca esterilidad masculina

Otra afirmación falsa de Albarracín: "El receptor ACE2 no se expresa por todo el cuerpo. Donde no cabe duda de que se expresa es en el testículo. Si producimos una proteína espiga anormal con una secuencia recombinante de un ADN o ARN que va a resultar tóxico porque no es natural, se va a unir a este receptor y si se altera la función normal testicular va a influir en la esterilidad masculina y va a impedir el desarrollo de caracteres sexuales secundarios". Pero esto tampoco es así.

Zúñiga explica que aunque es cierto que las vacunas expresan la proteína S (o espiga) que se une a la enzima ACE2 que está en varios tejidos, entre ellos el pulmón, "la proteína S que expresa la vacuna lo que sirve es para alertar al sistema inmune y que se genere una respuesta en contra, no se va a salir de la célula en la que se exprese para que se una a los receptores" ACE2. Ya hemos desmentido la vacuna esté relacionada con la esterilidad por la presencia de ACE2 en los testículos u ovarios.

Tampoco hay pruebas de que las vacunas vayan a generar daños en la fertilidad femenina y la neuroplasticidad

Albarracín también afirma en el vídeo que "el impacto de la vacuna es esperable en la fertilidad masculina, la virilización, la fertilidad femenina, sobre todo en el desarrollo normal del embarazo, en los problemas de neuroplasticidad y neurorregeneración y la inmunidad natural". Pero tampoco hay pruebas de estos supuestos daños.

La viróloga Sonia Zúñiga dice que las vacunas no van a causar estos daños "si se confirma su seguridad" antes de ser autorizadas, "pero la infección con el coronavirus SARS-CoV-2 sí que puede causarlos y, por tanto, las vacunas impedirlos".

Las fases por las que tiene que pasar una vacuna antes de aprobarse

Para aprobar una vacuna y ver que es segura, estas tienen que pasar por varias fases de ensayos clínicos antes de ser comercializadas. Así se conoce el riesgo de sufrir efectos secundarios graves. Las distintas fases por las que tienen que pasar las vacunas las explicamos en este artículo.

Primera fecha de publicación del artículo: 15/12/2020.


Primera fecha de publicación de este artículo: 15/12/2020