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MALDITA CIENCIA

Gusanitos de petróleo, pitidos en los oídos o picores repentinos. Llega a Maldita Ciencia el consultorio 127º

Publicado viernes, 22 enero 2021
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Literatura científica

Por 127º viernes: ¡hola, malditas y malditos! Una vez más venimos con las pilas cargadas a responder todo aquello que os genera dudas (bueno, todo no, pero sí cuatro de las que nos habéis planteado esta semana). Gusanitos, picores, pitidos en los oídos y fármacos contra la COVID-19. Un poco de todo, como nos gusta a nosotros.

Y como seguimos necesitando vuestra incertidumbre semanalmente, os recordamos que nos podéis hacer llegar todas las preguntas que se os ocurran por TwitterFacebook, correo electrónico ([email protected]) o a través del nuevo chatbot de WhatsApp (¡guárdate el número! +34 644 22 93 19). Por nuestra parte, todo dicho. Vamos al lío.

¿Por qué nos pitan los oídos?

Pi, pii, piii. Si alguna vez te han pitado los oídos, probablemente te hayas preguntado cuál es la razón. Aunque la leyenda cuenta que significa que alguien está hablando de ti, la ciencia nunca ha respaldado nada parecido. Estos pitidos, que pueden desaparecer a los minutos o bien quedarse para siempre, en la mayoría de los casos aparecen ante un escenario de hipoacusia (incapacidad total o parcial para escuchar sonidos en uno o ambos oídos) o sordera

“A veces oímos un pitido en los oídos que es ocasional, que se pasa de inmediato. Otras veces puede no ser tan ocasional y hacerse permanente”, explica a Maldita Ciencia María José Lavilla Martín de Valmaseda, presidenta de la Comisión de Audiología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). 

A este pitido o zumbido, según cuenta, se le llama “acúfeno” o “tinnitus” y se trata de “la percepción de un sonido en ausencia de una fuente sonora que lo produzca”: “Yo lo oigo pero no hay ninguna fuente que lo produzca, por lo que es una percepción subjetiva, sólo lo oigo yo”. Por ello, también se le ha llamado “percepción auditiva fantasma”.

Este zumbido o ruido en los oídos es “muy común”. Según la SEORL-CCC, lo padece el 17% de la población. Puede ser temporal, permanente, intermitente, continuo, de intensidad variable, y de diferentes tonalidades (graves o agudos), tal y como indica Lavilla. 

Raquel López Arnaiz, profesora-audioprotesista del centro de especialistas en audiología Mope, cuenta que pueden percibirse como pitidos, siseos, rinrineos… “Sobre todo los notaremos en situaciones de mucho silencio, por ejemplo, a la hora de dormir”, añade. 

Si el acúfeno es persistente, es decir, lo tenemos todos los días o en determinadas horas de forma rutinaria, Arnaiz afirma que deberíamos hacernos una revisión auditiva completa. Vivir con un pitido en el oído constante las 24 horas del día puede resultar muy molesto e incluso causar un importante sufrimiento, tal y como se explica en este reportaje de El Confidencial.

La Asociación Nacional de Audioprotesistas indica a Maldita Ciencia que los acúfenos suelen ser molestos porque son pitidos que en ocasiones están continuamente activos. Especialmente en el caso de acúfenos crónicos. "Su percepción disminuye al escuchar otros sonidos externos por encima de nuestro propio acúfeno, como el sonido de la calle, y el silencio es el lugar donde son más notorios para el que los padece, pero todo depende de su intensidad", afirma. *

Los acúfenos “a veces son los primeros síntomas de la existencia de falta de audición”. De hecho, el 90% de los casos de acúfenos aparecen ante un escenario de hipoacusia o sordera, según la SEORL-CCC. “Esta hipoacusia puede suceder, la mayoría de las veces, como consecuencia de una exposición prolongada a ruidos muy intensos”, explica Lavilla. Es decir, a un volumen muy alto (también de la música). Del mismo modo, puede deberse “al consumo de medicamentos ototóxicos” (que pueden dañar los oídos).

Además, en el origen de la hipoacusia influyen los factores de riesgo cardiovascular. Así lo afirma Lavilla, que menciona la “hipertensión, el colesterol, la diabetes o el sobrepeso”. También puede influir “el consumo de excitantes como el alcohol, la cafeína, o el tabaco y el estrés”.

Isabel Diges, audióloga y coordinadora en la unidad de acúfenos e hiperacusia de la Clínica Acure, indica a Maldita Ciencia que una vez se descarta que se trata de una patología grave, no es aconsejable un exceso de preocupación por percibir el acúfeno: “Se puede vivir perfectamente con él e incluso llegar a no percibirlo”. 

“En ocasiones el acúfeno desaparece de forma espontánea, pero en aquellos casos en los que se mantiene de forma constante tenemos que evitar prestarle atención. Cuanto más atención prestemos, más se incrementa su percepción”, señala. Además, afirma que rodearse de sonido ambiental, sobre todo en ambientes de silencio, resulta de gran utilidad y eficacia en casos moderados. La relajación también puede ayudar a controlar el acúfeno, según la experta.

¿Podemos seguir algunos consejos para evitar o prevenir este tipo de pitidos? Sí. Diges recomienda evitar la exposición a ambientes ruidosos y picos de estrés elevados y mantenidos en el tiempo, respetar los periodos de descanso e incorporar en nuestra rutina hábitos de vida saludable. 

En Maldita Ciencia ya os hemos respondido otras consultas sobre los oídos. Por ejemplo, os hemos explicado cuál es la mejor forma de mantener limpios oídos y orejas, cómo afecta la COVID-19 a los oídos o por qué esta prueba para conocer tu estado de salud auditivo que circula por las redes sociales no es fiable.

¿Qué es el Nasalferón y qué sabemos sobre su relación con la COVID-19?

Otra consulta que nos habéis hecho es sobre el Nasalferon, unas gotas nasales que están aplicando a los viajeros y sus convivientes que llegan a Cuba. El Nasalferon es una versión nasal del interferón alfa 2-b. Los interferones son proteínas que se secretan en respuesta a la presencia de diversos patógenos. Pero no hay evidencias hechas públicas de que realmente sirvan para tratar o prevenir la COVID-19.

En marzo de 2020 un hospital de China publicó información sobre un ensayo clínico que mediría la eficacia y seguridad del interferón alfa 2-b como tratamiento en pacientes con coronavirus SARS-CoV-2. Pese a que la fecha estimada de finalización del estudio era el 30 de junio de 2020, no hay información publicada sobre este ensayo en la web clinicaltrials.gov. Igual ocurre con otro ensayo clínico del Nasalferon publicado en mayo de 2020 el Registro Público Cubano de Ensayos Clínicos: no hay datos públicos sobre este ensayo previsto con 30 voluntarios.

El Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de Cuba es la entidad científica detrás del Nasalferon. En las Jornadas Iberoamericanas Virtuales Coronavirus y Salud Pública organizada del 28 al 30 de septiembre de 2020 por la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP), el director de Investigaciones Médicas del CIGB, Gerardo Guillén, presentó resultados de un estudio con 12 voluntarios sanos a los que se aplicó Nasalferon. Hemos contactado con el CIGB para tener más información sobre las evidencias detrás del Nasalferon pero no hemos tenido respuesta.

En esos voluntarios, siempre según esta presentación que no ha revisada por la comunidad científica, se midió un efecto antiviral y activación de la respuesta inmunitaria como un aumento de los linfocitos B, células que producen anticuerpos, tras aplicarles Nasalferon. Pero “no es un artículo científico. Es una muestra pequeña, sin grupo control y sin criterios de valoración con importancia clínica relevante, como serían la incidencia de hospitalización, de ingresos en UCI o de muerte. Insuficiente para poder recomendarlo”, señala a Maldita Ciencia el epidemiólogo en el Instituto de Salud Carlos III y portavoz de la Asociación Madrileña de Salud Pública (AMASAP) Fernando García.

El portavoz de AMASAP destaca que “hay poca información hay sobre el Nasalferon. Mientras no haya nada publicado no podemos saber si es beneficioso o no”. Un estudio publicado en agosto de 2020 realizado en China midió los efectos del interferón inhalado. Los 68 pacientes COVID-19 que tomaron esa sustancia tuvieron menos hipertensión, disnea (sensación de falta de aire), diarrea y necesitaron en menor proporción ventilación e ingresaron menos en UCI. También fue menor el tiempo de hospitalización entre quienes tomaron interferon que entre quienes tomaron placebo. Pero tardaron el mismo tiempo en eliminar el coronavirus. 

Además, García señala que inhalar no es lo mismo que un medicamento en forma nasal como el Nasalferon. El epidemiólogo destaca la poca evidencia que supone este estudio: “No fue un diseño de ensayo controlado y aleatorizado, que es el diseño adecuado para evaluar intervenciones terapéuticas. Aparte de que se trató de un estudio con muy pocos casos”. García concluye: “Nos gustaría que Cuba mostrase información científica contrastada disponible para sacar conclusiones y poder evaluar de forma independiente y crítica el Nasalferon. Tenemos una incertidumbre grande sobre los efectos de este inferferón a-2b en administración nasal”. 

¿Es verdad que los gusanitos están hechos de petróleo?

No eres el único que ha escuchado algo similar, puedes estar tranquilo: el rumor de que los gusanitos y otros aperitivos similares están hechos de petróleo circula de boca en boca desde que el mundo es mundo (nos entendéis...). Esto no es cierto: todos sus componentes son seguros y nada tienen que ver con este origen. Ahora bien, esto no quiere decir que sean productos saludables o de interés nutricional. "Bajo ningún concepto este tipo de alimentos debe recomendarse en un patrón nutricional sano", recuerda a Maldita Ciencia Diana Díaz Rizzolo, nutricionista e investigadora biomédica en diabetes y obesidad.

Rumores de este tipo surgen, entre otras causas, en vídeos como este, donde se afirma que los cheetos y "muchas otras chucherías y golosinas para niños" están hechos con cartón y derivados del petróleo y que están "aderezados con veneno". Como argumento, acercan una llama al bol de snacks, que arde en pocos segundo "como si fuera caucho", según quienes aparecen en las imágenes. Esto se debe, dicen, a la tartracina, otro "peligroso" ingrediente. De nuevo. Falso.

¿Existe una explicación científica, lejos del petróleo, para explicar que estos aperitivos ardan al acercarles fuego? Existe. Como explica Miguel Ángel Lurueña, tecnólogo de los alimentos, en su blog (cuyo nombre, de hecho, es Gominolas de petróleo), lo cierto es que la materia orgánica arde con relativa facilidad.

"La efectista puesta en escena en la que se muestra que los cheetos arden al acercarles una llama no demuestra en absoluto que estén elaborados con petróleo. Arden con facilidad por su estructura hueca, por su bajo contenido en agua y porque, evidentemente, el maíz arde (al igual que la grasa vegetal que contiene el producto)", explica el experto. 

Con respecto a la tartracina, un colorante (E-102) permitido por la legislación europea y la causa del color anaranjado de algunos de estos productos, Lurueña señala que "es cierto que existe cierta controversia en torno a ella".

"Aparte de las letanías de estos charlatanes, existen estudios científicos serios que mostraron resultados inquietantes acerca de este colorante", señala, pero pone esta afirmación en contexto: tras ser revisado este componente por las autoridades competentes, como la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), se decidió mantener las cantidades de su Ingesta Diaria Admisible (de 0-7,5 mg/kg de peso corporal/día), al superar los estrictos controles realizados para conocer si era seguro para la salud.

Por lo general, los componentes que sí se encuentran entre los ingredientes de estos aperitivos, según afirma a Maldita Ciencia Ana Zugasti, vocal de comunicación y miembro del área de nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, son la sémola de maíz, agua, entre un 10 y un 12% de aceite (girasol lo más habitual) y alrededor de un 1% de sal. Ni rastro de petróleo o cartón.

La experta apunta que, en la receta de estos snacks, destaca la presencia de glutamato monosódico o aditivo E-621 (GMS). En Maldita Ciencia ya explicamos que no debes preocuparte por su presencia, sino por la calidad general de los alimentos que lo incluyen: los ultraprocesados. "[El GSM] está totalmente permitido y se considera inocuo para la salud en las dosis adecuadas, sobre todo cuando forma parte de alimentos", recuerda Zugasti que, no obstante, advierte que "el fuerte sabor que proporciona a los productos en los que está presente tiene un gran poder sobre el consumidor". "Este aditivo, en conjunción con la sal y el azúcar, en las proporciones idóneas, es capaz de provocar una especie de adicción", apunta la experta.

"Otro componente a vigilar es la sal. La OMS recomienda que los adultos no superen los 2 gramos al día. Para los niños reduce este límite en proporción a sus necesidades de energía, lo que equivale a menos de un gramo para un niño de dos años", explica Zugasti.

Los gusanitos y productos similares se someten a un sinfín de procesos para potenciar su sabor. "Los ultraprocesados que no buscan alargar la vida del alimento, mejorar su conservación, envasado, etc. no son recomendables en ningún caso", recuerda Díaz.

A pesar de ello, como indica la experta, "el consumo de un alimento per se de forma aislada, no es determinante de la salud de las personas y todo siempre debe estudiarse en un contexto (¡hasta la dieta!)". Si te pica la curiosidad, en este vídeo puedes ver cómo se hacen los gusanitos.

¿Por qué a veces te pica un punto de la piel de repente?

También nos habéis preguntado por qué a veces te pica de repente un punto de la piel. Puede haber muchos motivos. Por ejemplo, ese picor puede ser provocado por el roce con algún tejido, la sequedad de la piel, picaduras o diversas patologías cutáneas. 

Gaston Roustan, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología y Jefe de Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, afirma a Maldita Ciencia que el picor está relacionado con la activación de las terminaciones nerviosas que se encuentran localizadas en la epidermis, la parte más superficial de la piel. “Estas terminaciones nerviosas en determinadas circunstancias se activan y segregan una serie de mediadores que generan el picor”, afirma.

Natalia Jiménez, dermatóloga del Grupo Pedro Jaén, cuenta a Maldita Ciencia que el picor es una respuesta de nuestro organismo que se manifiesta en nuestra piel y que se puede producir por una gran cantidad de estímulos. Menciona el estrés, el sudor, el roce con alguna sustancia, superficie o tejido irritante, la sequedad o las picaduras. 

Esa sensación que provoca la necesidad de rascarse se llama prurito, según explica a Maldita Ciencia Luis Pastor, jefe de la Unidad de Dermatología del Hospital Ruber Internacional. 

El prurito puntual, incluso intermitente, “suele tener relación con el estado de la piel, sobre todo cuando está seca o inadecuadamente hidratada”. Según cuenta, es lo que ocurre frecuentemente en personas mayores en los meses de invierno: “La xerosis (la piel seca) generalmente provocada por la edad y por la disminución de la humedad ambiental en las casas gracias a las calefacciones genera un prurito focal, fugaz e intermitente”. Aunque detrás de ese prurito puntual puede haber otros motivos: “Incluso el simple hecho de leer este artículo hará que la mayoría de los lectores comiencen a rascarse”, señala. 

“Por otro lado, hay numerosas patologías cutáneas como la dermatitis atópica (enfermedad crónica que hace que la piel se inflame e irrite), la dermatitis de contacto (afección por la que la piel resulta enrojecida, adolorida o inflamada después del contacto directo con una sustancia) o la psoriasis (enfermedad de la piel que causa picazón) que suelen cursar con picor”, señala. 

Además, en ocasiones algunos pacientes tienen “un picor generalizado que no obedece a ninguno de los estímulos mencionados ni tampoco a lesiones o enfermedades dermatológicas que lo justifiquen”: “En esos casos, hemos de realizar un análisis de sangre para descartar trastornos renales, inmunológicos o hepáticos y concretar la causa de este síntoma”.

El picor de la piel, según cuenta Jiménez, se activa mediante una serie de mediadores inflamatorios que informan a nuestro cerebro de que hay un estímulo que está provocando una sensación incómoda en ella. Normalmente, cuando nos pica una parte de la piel, tendemos a rascarnos. “El rascado es el producto de la respuesta que elabora nuestro cerebro para aliviar o eliminar esa sensación incómoda”, añade.

¿Normalmente que nos pique en una zona de la piel de repente es normal o deberíamos preocuparnos en algún momento? “Si no existe ningún tipo de lesión en la piel, el prurito focal, puntual o intermitente poco duradero y de poca intensidad, no debe preocupar”, cuenta Pastor.

Pero si el prurito es intenso y se mantiene en el tiempom hay que prestarle atención. Jiménez cuenta que un paciente debe consultar al dermatólogo cuando tiene un lunar o una mancha en la piel que le pica a menudo y sin motivo aparente, “ya que puede representar una señal de alerta de cáncer de piel”. “Esta precaución es especialmente importante si el picor va acompañado de cambios en el color, la forma, el tamaño o los bordes del lunar o si este sangra o supura”, señala.

Antes de que os vayáis...

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Actualizado el 28 de enero de 2021 con declaraciones de la Asociación Nacional de Audioprotesistas.

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