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Por qué las vacunas contra el coronavirus no pueden modificar los genes de las personas ni hay evidencia de que provoquen esterilidad en varones como dice Chinda Brandolino

Publicado jueves, 7 enero 2021
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"No son propiamente vacunas. Son sustancias transgénicas. Van a utilizar ácido ribonucleico (ARN) que va a modificar el genoma, los genes, de la persona que la reciba. Van a manejar los genes de la persona, sus pensamientos, sus sentimientos, su expresión física", afirma la médica argentina Chinda Brandolino en un vídeo sobras las vacunas contra el coronavirus por el que nos habéis consultado.

También dice que el objetivo de las vacunas es "una proteína que tiene que ver con la fertilidad masculina que es abundante en el testículo. La mayoría de los varones que la reciban quedarán estériles. Mucha gente morirá y quedará muy enferma. Además, esa enzima está en el corazón y el riñón". Son afirmaciones falsas. Os explicamos por qué.

Las vacunas contra el coronavirus no pueden hacernos transgénicos ni alterar nuestro ADN

Brandolino afirma que las vacunas contra el coronavirus de ARN mensajero son capaces de alterar nuestro genoma. Pero como ya hemos explicando anteriormente, las vacunas de ARN mensajero no alteran nuestro ADN: sólo hacen que produzcamos una proteína del virus.

Las vacunas de ARN mensajero, como las de Pfizer/BioNTech y la de Modernaintroducen una secuencia de ARN con las instrucciones para producir el antígeno en nuestras células. De esta forma se entrena al sistema inmune para que reconozca los patógenos que causan enfermedades y así pueda defenderse de ellas. Lo que hacen las vacunas de ARN mensajero es, en vez de introducir en el organismo un patógeno atenuado o una parte de este, introducir las instrucciones para que sea nuestro propio organismo el que produzca el antígeno (en este caso una proteína) que desencadene la reacción del sistema inmune.

En el caso del coronavirus SARS-CoV-2, la vacuna de ARN mensajero provoca que se produzca la proteína S de la superficie del virus y así entrena a nuestro sistema inmune frente al coronavirus antes de que ocurra la infección.

Como explicaba a Maldita Ciencia Lluís Montoliu, investigador del Centro Nacional de Biotecnología y presidente del Comité de Ética del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), "al utilizar ARN mensajero estas vacunas le están proporcionando a las células las instrucciones para que estas fabriquen proteína S del coronavirus. Nada más. Estas moléculas de ARN mensajero son extraordinariamente lábiles [frágiles], y desaparecen muy rápidamente tras ser usadas para producir proteína S. Por eso hay que mantenerlas congeladas a tan baja temperatura".

Montoliu descartaba que estas moléculas vayan "a insertarse en nuestro ADN, que sería la única manera de que nuestras células acabaran modificadas genéticamente, es decir, que se convirtieran en transgénicas. El ARN se administra, se usa y desaparece, se destruye y degrada por la propia célula, y ahí acaba su viaje".

Es decir, las vacunas de ARN mensajero no podrían de ninguna forma interferir en la secuencia de ADN de nuestras células.

El motivo es que, a diferencia del ADN que se encuentra en el núcleo de la célula, el ARN se encarga de llevar las instrucciones a la maquinaria celular que se encuentra fuera del núcleo. Por eso, tal y como explican los autores de este artículo publicado en la revista Journal of Immunology Research, "el ARN no necesita entrar en el nucleo durante el proceso y por eso no hay riesgo de que se integre en el genoma".

"Modificar el ADN sería como añadir un ingrediente extraño en una receta que ya existe, lo cual podría suponer que el plato resultante sea distinto. Pero inyectar ARN sería como añadir de forma temporal una nueva receta en el libro de cocina sin tocar las que ya tiene el libro, y por tanto no habría cambios inesperados en las recetas previas", explican los autores de este artículo publicado en la web de la Universidad de Harvard.

"Las vacunas no pueden generar transgénicos porque no se integran en el ADN humano", explica a Maldita Ciencia la viróloga Sonia Zúñiga, investigadora de coronavirus en el Centro Nacional de Biotecnología.

Por qué no hay evidencia de que las vacunas contra el coronavirus provoquen esterilidad

Otra afirmación falsa de Brandolino es que el objetivo de las vacunas es "una proteína que tiene que ver con la fertilidad masculina que es abundante en el testículo. La mayoría de los varones que la reciban quedarán estériles. Mucha gente morirá y quedará muy enferma". Como también explicamos aquí, no hay evidencia de que las vacunas contra el coronavirus provoquen esterilidad.

La proteína o enzima a la que se refiere Brandolino es la enzima angiotensina 2 (ACE2) de las células. Los tres conceptos claves para hacer esta afirmación falsa (la enzima ACE2, la COVID-19 y la vacunasí están vinculados entre sí. "La relación es sencilla", afirmaba en Maldita Ciencia Sonia Zúñiga. "La enzima ACE2 es el receptor celular para el SARS-CoV-2. Es decir, es la proteína que el virus reconoce en la superficie de las células para entrar en ellas. Por tanto, si una vacuna induce anticuerpos neutralizantes, éstos van a impedir la unión de la proteína de la espícula del virus a la ACE2 de las células", explica.

"No se entiende cómo podría afectar o cómo podría explicarse este fenómeno", opina Jaime Jesús Pérez Martín, miembro de la Junta Directiva de la Asociación Española de Vacunología. "Hay muy pocos estudios sobre las repercusiones de la infección del COVID-19 en el esperma humano", añade. Pérez recuerda que lo que la vacuna pretende es generar anticuerpos frente a una parte del virus (la espícula). Anticuerpos que se pueden crear tanto por la vacunación como por la propia infección. "Los de la vacuna son más específicos pero son igualmente anticuerpos neutralizantes", matiza. "Es decir, inmunológicamente la vacuna va a ser una versión 'buena' de la infección".

Además, el miembro de la SEV incide en que ni siquiera se ha descrito esterilidad en las personas infectadas supervivientes a la infección por COVID-19. "Por lo tanto, no sería lógico que ocurriera tras la vacunación. No está entre las hipótesis de trabajo y tampoco se ha descrito como efecto adverso en las 60.000 personas vacunadas en los ensayos clínicos".

Quién es Chinda Brandolino, la médica que viraliza desinformaciones sobre el coronavirus

Chequeado, medio miembro del International Fact-Checking Network (IFCN) del que también forma parte Maldita.es, ha dedicado un artículo a explicar quién es Chinda Brandolino. Chequeado ha desmentido numerosas afirmaciones que Brandolino ha dicho sobre el coronavirus.

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