Maldita Ciencia
24/02/2020

No, la terapia bioenergética no es efectiva: es una pseudoterapia

De nuevo retomamos el tema de las pseudociencias y los pseudotratamientos que prometen efectos milagrosos sin evidencias científicas ni metodología alguna que los avale. En esta ocasión, vuestra consulta se ha dirigido hacia la terapia bioenergética y su supuesta eficacia. ¿Es cierto que esta puede mejorar nuestro estado de salud físico y mental? No, no hay ninguna evidencia científica al respecto. De hecho, es otra de las 77 técnicas que el Gobierno incluye en su lista de pseudoterapias.

Para los que no están familiarizados con el término y según sus adeptos o centros que la ofrecen, la terapia bioenergética es "un método que relaciona las emociones, carácter, expresiones corporales y estructura muscular, permitiendo desbloquear zonas del cuerpo cargadas", además de "liberar las emociones y sentimientos que producen una enfermedad o bloqueo energético". Sin embargo, bajo su definición existen multitud de prácticas.

"Incluso si nos centramos solamente en una, tiene tantas interpretaciones que es difícil enfocarla bien", indica a Maldita Ciencia Fernando Cervera, biólogo y vocal de la Asociación para Proteger al Enfermo de las Terapias Pseudocientíficas (APETP). "Esto suele ser bastante habitual en las pseudoterapias", añade.  

Cervera explica que, si intentamos reducir todas estas interpretaciones en un conjunto de ideas comunes, se podría decir que lo que sostiene la terapia bioenergética es que las limitaciones en el movimiento del cuerpo son el resultado de bloqueos emocionales y conflictos no resueltos. "Esta idea general, que podría parecer casi lógica, se mezcla con una serie de afirmaciones y supuestos mecanismos de producir enfermedades que no tienen el menor respaldo en la evidencia científica", recalca.

Incluso centrándonos en un solo concepto, ese al que sus seguidores denominan "energía", por ejemplo, encontramos ambigüedades. Esta sería una especie de "fuerza" no definida que estaría anclada en la cabeza y los genitales, fluyendo de una a otros constantemente. En teoría, sus desequilibrios y flujos son el origen de ciertas patologías, sobre todo psicológicas, pero no hay ninguna prueba al respecto. "De nuevo [y al igual que ocurre con otras muchas pseudoterapias], este supuesto flujo energético es algo más cercano a la ciencia ficción que a la realidad", sentencia Cervera.

¿Pero qué ocurre con los pacientes que, tras haber recibido alguna sesión, dicen encontrarse mejor? Además de tratarse solo de experiencias y no evidencias contrastadas, la respuesta reside, una vez más, en el efecto placebo (del que puedes encontrar más información aquí).

Pero, ojo, del mismo modo que existe el efecto placebo también está el menos conocido efecto nocebo, que aumenta el sufrimiento psicológico al pensar que uno está enfermo, aunque no sea así. "Las pseudoterapias del ámbito psicológico pueden generar al paciente esta sensación, aunque no sea algo real. En este caso, a una persona preocupada por una cuestión menor se le puede hacer creer que sufre un desequilibrio en una supuesta energía vital", detalla Cervera. "Por lo tanto, aunque sí que podría existir cierto efecto placebo, también podría darse todo lo contrario", añade.

A parte de esta contraindicación, y como puede suceder con el resto de terapias alternativas, existe la posibilidad de que el paciente decida descartar un tratamiento médico para su diagnóstico ante la idea de una posible curación milagrosa prometida por esta y otras pseudotécnicas similares. Según el vocal de la APETP, esto supone un riesgo para nuestra salud ya que el problema, o bien persistirá, o se alargará de modo innecesario.

"En resumen: más allá del engaño económico y dependiendo de la enfermedad, esto puede suponer sufrimiento adicional o incluso la muerte", advierte Cervera.

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