Maldita Ciencia
20/01/2020

A pesar de que el Ayuntamiento de Alcobendas lo promueva como curso para mayores: el reiki es una pseudoterapia sin ninguna base científica

El pasado 13 de enero, el Ayuntamiento de Alcobendas publicaba en su página web una nota de prensa sobre la oferta de cursos para mayores que comenzarán a partir de febrero. Entre los cursos figura el reiki, una pseudoterapia sin ninguna base científica.

La nota de prensa lo recoge de la siguiente manera:

Talleres dinamizados por voluntarios
• Reiki. El nivel 1º se realizará los lunes, de 18 a 19:30 h, y el nivel 2º (dirigido a alumnos que ya cursaron el 1º) será los miércoles, de 18 a 19:30 h. En ambos casos, durarán hasta finales de mayo y se desarrollarán en el centro de la calle Nuestra Señora del Pilar. Las inscripciones se podrán hacer en todos los centros municipales de Personas Mayores desde el 20 de enero hasta el 4 de febrero.

El Ministerio de Sanidad está evaluando la eficacia de esta supuesta terapia. El reiki, y el similar toque terapéutico, está basado en la idea de que existe una energía vital, proveniente de la medicina tradicional china (como la acupuntura), de la que depende el estado general de nuestra salud. Cuando se desequilibra, según esta pseudociencia, enfermamos. Así que los que practican el reiki utilizan sus manos, a veces tocando el cuerpo y a veces sin llegar a tocar, para supuestamente reorientar y reequilibrar esa energía y así sanarnos.

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Nada de todo esto ha sido demostrado ni concuerda con nada de lo que se sabe y se ha demostrado sobre la fisiología humana. No hay evidencias de esa supuesta energía vital modificable ni el reiki ha demostrado tener ningún efecto más allá del placebo que provocan en los pacientes que tratan.

Desmontado por una niña

De hecho, el reiki fue refutado por una famosa investigación realizado en 1998 por diferentes autores entre los que se encontraba Emily Rosa, una niña de 11 años, la persona más joven en publicar un artículo científico. El artículo se publicó en la revista JAMA, una de las más importantes del área médica.

Como explica el biólogo y divulgador científico Eduardo Angulo en la web Mujeres con Ciencia, en 1996 Emily Rosa, que entonces tenía nueve años, vio un documental de Dolores Krieger, profesora jubilada de la Universidad de Nueva York y la más conocida divulgadora del toque terapéutico en Estados Unidos, creado según la doctrina del reiki de Mikao Usui. En el documental afirmaba que sentía el campo magnético del cuerpo humano como "tibio y gelatinoso" y "con textura de tafetán".

"La joven investigadora aprovechó la feria anual de ciencias de su colegio para planear un experimento con el objetivo de comprobar las afirmaciones de Dolores Krieger", explica Angulo. Es sencillo y consiste en una mesa con una silla en un lado para sentar al voluntario "experto" y en el otro lado, una silla para Emily Rosa. En el centro de la mesa, un tablero vertical impide que se vean el voluntario y la niña y, en ese tablero, hay dos orificios para que el voluntario pase sus dos manos hacia la parte donde se sienta la menor.

Dibujo representando el experimento. Extraído del artículo de Linda Rosa et al. Publicado en Mujeres con Ciencia por Eduardo Angulo.

Cuando el "experto" pasa las manos por los orificios, Rosa hace un sorteo y, según el resultado, coloca su mano a unos centímetros de la mano izquierda o la mano derecha del voluntario que, a su vez, debe decir sobre cuál de sus manos ha colocado la niña la suya si, como afirma, es capaz de detectar el campo magnético de la experimentadora.

Los voluntarios declararon ser "expertos en reiki" con una experiencia que iba de uno a veintisiete años. "Se dice que aceptaron participar en el experimento de Emily Rosa porque no vieron ningún peligro en una niña de nueve años", apunta Angulo.

Los supuestos expertos acertaron 123 de 280 pasos de las manos por los orificios del tablero o, en porcentaje, el 44%, muy cerca del 50% que serían los resultados al azar. Por tanto, la conclusión es que no detectaron el campo magnético de la niña y que este fallo implica que la base fundamental del reiki no se puede demostrar, que no existen evidencias científicas que lo apoyen y que, por tanto, su uso profesional no está justificado. "No se ha hecho o, por lo menos, no se ha publicado ningún estudio que tenga como objetivo cuestionar el experimento de Emily Rosa", destaca Angulo.

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