Hace unos días publicamos en Maldita Ciencia un vídeo dando algunas claves para distinguir ciencia y pseudociencia, y en él incluimos como ejemplo de esta segunda a la acupuntura. La reacción fue rápida y airada: a muchos les ofendió que acupuntura y homeopatía entrasen en el mismo saco porque consideraban a la primera mucho más aceptable que la segunda. 

Eso nos animó a escribir este artículo para explicar por qué la acupuntura también es una pseudoterapia sin eficacia demostrada con evidencias científicas sólidas, y por qué está tan extendida y se considera más aceptable

¿Qué es exactamente la acupuntura?

La acupuntura es la práctica de clavar agujas muy finas en la piel de puntos concretos del cuerpo con la idea de curar y aliviar síntomas de enfermedades. Es una disciplina muy antigua que forma parte de la medicina tradicional china. A veces se combina con otros factores, como quemar hierbas junto a los puntos donde se colocan las agujas (esto se llama maxibustión).

En la base está la idea del chi, central en la filosofía oriental. Se trata de una supuesta fuerza o energía vital que fluye en los seres vivos a través de unas vías dentro de nuestro cuerpo llamadas meridianos. Cuando enfermamos, el motivo es que el chi no fluye adecuadamente, o que los dos tipos de chi (los famosos yin y yang) están descompensados.

La acupuntura por tanto trata de mejorar esos flujos colocando agujas en los puntos críticos y restaurando así el equilibrio del chi.

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Esta práctica se ha trasladado en las últimas décadas al mundo occidental dentro de lo que llamamos terapias alternativas y complementarias. Y lo ha hecho con tanto éxito que para la mayoría la acupuntura está en un escalón superior a otras pseudociencias, como la mencionada homeopatía o el reiki. Pero en realidad, no hay evidencias científicas sólidas de que la acupuntura tampoco tenga efectos sobre la salud más allá del placebo.

Lo que la ciencia ha descartado de la acupuntura

Tras siglos de estudio científico de la biología en general y del cuerpo humano en particular, la idea de esa energía vital ha quedado descartada o considerada incompatible o inverificable. Tampoco nadie ha conseguido explicar con precisión cuál es esa energía vital, cómo interacciona con la materia y con el resto de fuentes de energía. Esto ha dejado a la acupuntura sin su base teórica original.

Lo que la ciencia pone en duda sobre la acupuntura

Pero que el chi no exista no es suficiente razón para descartar de plano los efectos de la acupuntura, que podría tener otros mecanismos de acción alternativos. Uno de los propuestos hasta ahora sería que al clavar las agujas se liberen compuestos analgésicos naturalmente generados por nuestro cerebro. Un estudio realizado en ratones y publicado en Nature Communications apuntaba a esa posibilidad.

Otra de las explicaciones propuestas es la llamada teoría de la compuerta, que asegura que los estímulos no dolorosos de alguna forma cierran las puertas a los dolorosos, evitando que los primeros viajen hasta el sistema nervioso central, y por tanto una estimulación del tipo de la acupuntura sería útil para combatir el dolor.

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Estas teorías no han sido descartadas, pero tampoco confirmadas. En ambos casos, gran parte de la comunidad científica las considera, a falta de nuevas evidencias, demasiado generales e inespecíficas como para poder ser consideradas explicaciones sólidas del mecanismo de acción de la acupuntura: si es verdad que la acupuntura libera compuestos analgésicos de nuestro cuerpo, no se sabe cuáles son ni en qué cantidad; si es verdad que unos estímulos bloquean a otros, no se ha comprobado su aplicación en el caso de la acupuntura.

Por qué a mucha gente le funciona

A estas alturas, muchos de los que estáis leyendo esto estaréis pensando en los dolores de espalda que os curaron con acupuntura, o en la lesión de hombro que a un conocido le mejoró mucho tras usar esta técnica. Es innegable que la acupuntura tiene muchos pacientes y muchos de ellos se sienten mejor cuando la usan. ¿Están todos engañados? En realidad no, hay varias explicaciones para ello.

Evaluando el efecto placebo

Por un lado, el efecto placebo, en el que el mero hecho de una intervención terapéutica, aunque sea inocua, produce una mejora en el estado del paciente. Además, el efecto placebo se acentúa cuando la intervención va acompañada de una atención minuciosa de la persona que consideramos al cargo de nuestra salud, y normalmente un acupuntor en su consulta privada nos puede dedicar más tiempo y recursos que un médico de atención primaria en un centro público.

¿Cómo saber si los efectos de la acupuntura se deben a sus mecanismos de acción o al efecto placebo? Con estudios bien diseñados. Para diferenciar en un estudio el efecto placebo del efecto real de un medicamento se divide a los participantes en dos grupos: a uno se le da el medicamento real y a otro (llamado grupo de control) uno falso sin principio activo, y así se distingue qué efectos pueden atribuirse al placebo y cuáles a los medicamentos. Además, ni los participantes ni los observadores saben quién está en cada grupo (lo que en ciencia se llama doble ciego), para evitar que la sugestión y los sesgos interfieran con los resultados.

Pero conseguir esto en el caso de la acupuntura es complicado. No es fácil hacer un tratamiento de acupuntura falso, así que la mayoría de los estudios ni siquiera se han molestado en intentarlo, y han comparado a pacientes a los que se hizo acupuntura con otros a los que no se les hizo nada. Esos estudios tienden a tener siempre un efecto positivo: los pacientes que han recibido alguna terapia suelen encontrarse mejor que los que no han recibido ninguna en absoluto.

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Otros estudios han planteado otros métodos. Uno de ellos es comparar la acupuntura “real” con acupuntura “falsa”, en la que se colocarían las agujas en puntos del cuerpo al azar. Esto sirve para testar (y poner en duda) la teoría del chi y los meridianos, pero no la idea de que el efecto de la acupuntura se pueda deberse a una reacción inespecífica ante la colocación de las agujas.

Así que para refinar los resultados, algunas investigaciones han probado a utilizar unas agujas diseñadas especialmente para que la presión que ejercen simule el pinchazo pero sin llegar a pinchar, y así el paciente no sabe si realmente se le han clavado las agujas o no. Aun así, no pueden conseguir el doble ciego porque el médico sí sabe cuándo se están clavando las agujas de verdad y cuándo no.

A pesar de las limitaciones, la mayoría de los estudios concluyen que cuando se reducen los sesgos todo lo posible, la acupuntura no parece tener un efecto mayor al del placebo. Para afianzar estas conclusiones, es útil echar un vistazo a los metaanálisis y revisiones que se han hecho sobre la acupuntura en los últimos años.

Otros motivos por los que la acupuntura “funciona”

Las supuestas ventajas de la acupuntura tienen otras explicaciones posibles.

Una de ellas es que a veces se llama acupuntura a lo que en realidad no lo es. Por ejemplo, el uso de ligeras descargas eléctricas introducidas con agujas se llama estimulación eléctrica transcutánea y es un tratamiento aceptado para el tratamiento del dolor que a veces se hace pasar por acupuntura, o se combina con ella, pero no es lo mismo.

Puede parecer un detalle sin importancia, mera cuestión de nombres, pero es que esto en ciencia es importante: cada técnica tiene un nombre específico y un mecanismo de acción propio que debe cumplirse para ser considerada una intervención médica válida. 

Lo que dicen los metaanálisis

Igual que ocurre con la acupuntura, la ciencia ha analizado la eficacia de la acupuntura desde dos puntos de vista. Por un lado, ha buscado el supuesto mecanismo de acción, y por otro, ha analizado sus resultados en los pacientes que la han utilizado.

La Biblioteca Cochrane es una colección de metaanálisis (estudios sobre conjuntos de estudios, la información científica más sólida que se puede conseguir) realizados por más de 11.000 científicos voluntarios en 90 países que analizan todas las evidencias que existen sobre distintos tipos de intervenciones en la salud y terapias.

Tienen un registro amplio de distintas aplicaciones para la acupuntura: para la depresión, para el dolor menstrual, para la epilepsia, para la fibromialgia, para la esquizofrenia, para el asma crónica, para el insomnio, para el dolor de codo o de hombro

Aunque cada uno de ellos tiene sus conclusiones específicas, la mayoría coinciden en que si bien se detectan ligeros efectos en los niveles de dolor (y rigidez muscular en el caso de la fibromialgia), no hay suficientes evidencias de calidad libres de sesgos como para decir que la acupuntura tiene un efecto superior al placebo. 

Una pseudoterapia más aceptada

Parte de la aceptación de la acupuntura parte de principios pragmáticos. La acupuntura se considera una pseudoterapia relativamente inocua y conveniente: si bien sigue sin tener una base de evidencias en las que sustentarse, no suele utilizarse para sustituir a tratamientos vitales (es poco común que alguien abandone un tratamiento para el cáncer, por ejemplo, para tratarse con acupuntura) y su coste suele ser razonable*.

Por eso se considera a menudo una opción aceptable para tratar problemas relacionados con el dolor especialmente cuando no hay otras alternativas a mano: alivia el dolor (aunque sea por placebo) y no es, en principio**, un riesgo para el paciente ya que la mayoría de los efectos secundarios que se han descrito son leves. Este es el motivo principal por el que organizaciones médicas nacionales e internacionales dan a la acupuntura cierto trato de favor frente a otras pseudoterapias como la homeopatía.

Si quieres seguir leyendo sobre la acupuntura y las dudas que existen sobre su eficacia, te animamos a echar un ojo a todos los estudios que la Biblioteca Cochrane le ha dedicado al tema. También puedes entrar en el blog de Edzard Ernst, médico dedicado al estudio científico de terapias alternativas, que ha hablado mucho sobre la acupuntura

Actualización

*En una versión anterior de este artículo mencionábamos que la acupuntura no tiene efectos secundarios como uno de los motivos de la aceptación de esta pseudoterapia. Se trata de un error, ya que sí hay estudios que demuestran efectos secundarios de la acupuntura, principalmente hemorragias, hematomas, irritaciones cutáneas, mareos o dolores de cabeza.

**La mayoría de los efectos secundarios descritos son leves, y por eso decimos que “en principio” la acupuntura no es un riesgo para los pacientes. Pero en algunos casos raros se pueden dar complicaciones que pueden resultar muy graves. Existen casos registrados en los que un error del acupuntor ha causado daños graves, como un neumotorax, que han terminado causando la muerte del paciente. Otras complicaciones raras pero graves que se han registrado pueden ser infecciones por el uso de material contaminado, daños en la médula espinal o convulsiones.

Que los efectos secundarios sean generalmente leves y el riesgo, en principio, sea bajo, no quita que la acupuntura sea una pseudoterapia sin efectos demostrados y por tanto sea innecesario someterse a esos riesgos, por bajos que sean.