A pesar del corto recorrido de esta infección (ya que los primeros casos se reportaron en 2019), existen bastantes trabajos y revisiones sobre el tema, como recuerda en La Buloteca María Francisca Colom, experta en microbiología de la Universidad Miguel Hernández (Alicante). “La mayoría evidencian relación entre padecer la enfermedad (es decir, contagiarse de COVID-19, sin mención alguna a la vacuna) y el desarrollo de alteraciones en los parámetros de fertilidad masculina (pero no en la femenina) que, en un tiempo breve, vuelven a la normalidad”, explica la experta. Esto “refuerza la conveniencia de la prevención con vacuna”.
Las revisiones más amplias centradas en la fertilidad apuntan en la misma dirección. “Un metaanálisis de Fertility and Sterility (de la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva) de 21 estudios de cohortes y 19.687 ciclos de inyección intracitoplasmática de espermatozoides, una técnica de reproducción asistida derivada de la fecundación in vitro, no encontró diferencias significativas en el número de ovocitos ni en los embarazos clínicos entre las mujeres vacunadas y las no vacunadas”, subraya en La Buloteca Elisa Brey, experta y presidenta de la Asociación Madrileña de Sociología. “Otro metaanálisis, publicado en la revista Obstetrics & Gynecology, tampoco encontró diferencias significativas en los embarazos clínicos, los ovocitos recuperados, la fertilización, la implantación, los embarazos en curso o los nacidos vivos”, añade