El informe estima que los vertidos de heces o de pienso no consumido al fondo marino serían de 740 toneladas anuales y podrían provocar “alteraciones ecológicas importantes” en “uno de los pocos tramos del litoral de Gran Canaria que conserva condiciones naturales”. Además, alerta del impacto ecológico de posibles escapes masivos de lubinas y de los riesgos para especies protegidas, como el alga mujo amarillo. El informe también señala que falta documentación ambiental presentada por la empresa, como no haber definido las instalaciones necesarias en tierra o no haber evaluado el impacto que podrían tener sustancias químicas (como los antibióticos); o no cumplir con las distancias mínimas de seguridad entre las jaulas y el fondo.
Por otro lado, el vídeo afirma que los vertidos derivados de la piscifactoría al fondo marino matarían a la posidonia. Pero el informe de la Comisión Autonómica de Evaluación Ambiental (CAEA) no identifica praderas de posidonia en la zona en la que se prevé la instalación. La posidonia es una especie exclusiva del Mediterráneo y no del fondo marino de las islas Canarias, que se encuentran en el Atlántico.
El vídeo también señala que el proyecto está “rodeado por la reserva de la biosfera de GüíGüí y Tamadaba”. Según el informe de la CAEA, la zona del proyecto está dentro de la Zona de Transición de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria y el punto de la instalación más cercano a tierra está a 840 metros de la costa del Parque Natural de Tamadaba y de sus figuras de protección (Zona Especial de Conservación o ZEC, y la Zona de Especial Protección para las Aves). El proyecto tampoco se localiza dentro de ningún espacio protegido de la Red Natura 2000: el espacio marino protegido más cercano, Mogán-La Aldea, está a 3,6 km, mientras que la ZEC Sebadales de GüíGüí queda a 7,4 km.