Al comienzo de la carta, Campoamor le dice a Luisi: “No sé si en tanto le habrá a usted llegado mi libro que de París le envío, por él verá usted cuál es mi tensión de espíritu. Yo soy la de siempre, republicana, liberal, de tendencia izquierdista, pero dentro de una democracia burguesa. Nada tengo que hacer con comunistas ni anarquistas, ni aun con socialistas que se han manifestado en España tan miserables o más que los otros”. En estas líneas, hace referencia a su libro La revolución española vista por una republicana, donde también afirma que había “tantos elementos liberales entre los alzados como antidemócratas en el bando gubernamental” [página 109].
También antes de la declaración viral, escribe: “Y en nombre de esa realidad vivida, de todo el dolor de España, del error unas veces trágico, otras criminal, de los republicanos españoles, le digo a usted con toda inquietud por lo que me manifiesta, que con esa ola creciente de revolución proletaria, que es la que se ha introducido en los campos republicanos, con eso nosotros no tenemos nada que hacer. No hemos pasado de vivir renegando de los dogmas de una religión para llegar a tener que aceptar igualmente, sin discusión, otros dogmas que llevan al crimen y a la degradación de la naturaleza humana”.
Y, después, le dice a Luisi: “Medite usted, sin embargo, querida amiga. No se dejen ustedes uncir al carro sangriento y banal de los que osan agitar el nombre de la libertad y de la justicia para viciarles y desgarrarlas en cuanto la ocasión se les presenta. Lo de España ni es república, ni es legalidad, ni es democracia ni es nada digno de esos nombres”.
Por su parte, Luis Español, en su artículo publicado en ABC, afirma que Campoamor “ni mucho menos” era franquista, pero que “en 1937, consideraba segura la victoria de Franco y, aunque no aprobaba nada de lo hecho por el Frente Popular, se mostraba igualmente opuesta a la futura y previsible España de los ‘nacionales’”.
Español, en Twitter (ahora X), también ha compartido: “Para el pensamiento vulgar, todo son franquistas y antifranquistas, rojos y azules. Lo interesante son las preguntas: por ejemplo, ¿qué pasó en Madrid, en 1936, para que la principal feminista y republicana española llegara a desear, en 1937, la victoria de Franco?”.
Para el pensamiento vulgar, todo son franquistas y antifranquistas, rojos y azules. Lo interesante son las preguntas: por ejemplo, ¿qué pasó en Madrid, en 1936, para que la principal feminista y republicana española llegara a desear, en 1937, la victoria de Franco? https://t.co/3wmCGpmN5j
— Luis Español (@espbou) May 28, 2026