Algunas de las publicaciones que difunden este contenido aseguran sin pruebas que el incendio habría sido provocado en represalia por la supuesta represión “contra los cementerios musulmanes” que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, estaría llevando a cabo. Esta narrativa comenzó a difundirse después de que Mizuho Umemura, una parlamentaria japonesa, dijese en noviembre de 2025 que hay “problemas entre las personas musulmanas y la sociedad”. En su intervención, Umemura planteó que las personas extranjeras que mueran en Japón “sean cremadas o que sus cuerpos sean repatriados a su país de origen”. En Japón, la cremación es la práctica mayoritaria aunque la inhumación también está contemplada en su legislación.
En el caso de las personas musulmanas, sus ritos funerarios pasan por el entierro del cuerpo del fallecido, como ya contamos en Maldita.es, mientras que la cremación está prohibida, como señala un artículo de la International Review of the Red Cross.