Los hechos ocurrieron en Las Palmas de Gran Canaria, el 8 de febrero de 2005, a las 19.30 horas, según se detalla en la sentencia. En ella se afirma que la pelea se produjo tras una discusión entre “Marcos” [como se refiere a Diouf al estar anonimizada] y “Gabriel” [nombre con el que se refieren al hombre agredido]. Todo ello, puede leerse, “guiado [Marcos] por el ánimo de causar un menoscabo en la integridad física de [Gabriel]”. En la versión del diputado socialista, la pelea se produjo después de “cinco años de asedio” con repetidos “ataques verbales” y “humillaciones” por parte del agredido. Desde su partido han completado, consultados por Maldita.es, que los hechos “se produjeron en un contexto de defensa tras cinco años de hostigamiento y racismo”.

Mientras la sentencia afirma que Diouf “le propinó patadas en una pierna y en el cuello” al denunciante “lo que hizo que Gabriel cayera al suelo” y en ese momento el ahora diputado le propinase a la víctima “una patada en el oído izquierdo, causándole daños corporales consistentes en traumatismo facial y craneal y perforación timpánica”, Diouf asegura que fue el hombre el que empezó a pegarle: “Cuando intenté apartarlo, me lanzó un puñetazo con la derecha y luego otro con la izquierda. Reaccioné, me defendí como pude. Caímos al suelo y me defendí hasta que nos separaron”, ha dicho a Maldita.es. Además, afirma que el día de los hechos, “tres meses” después del fallecimiento de su padre, el hombre, tras llamarle “negro asqueroso” o referirse como “zorra” a su expareja, le acabó diciendo “me cago en tus muertos”. “Le pedí que retirase ese insulto por respeto a mi padre recién fallecido. En lugar de eso, frente a toda la clientela del bar, lo repitió con desprecio”, ha dicho.
La sentencia asegura que la víctima precisó asistencia médica y posterior tratamiento farmacológico. Diouf ha insistido en que “JAMÁS (sic) tocaría ni a un anciano, ni una mujer, ni a un/a niña” y en que fue “víctima de una trampa” para sacarle dinero o hundirle. “No robé, ni violé, ni maté. Me defendí de un racista que me amargó la vida durante cinco años”, ha zanjado el socialista, que ha asegurado que “nunca” ha ocultado lo ocurrido.