Sobre el estudio de la posible carcinogenicidad de la vacuna, sobre la que Sterz apunta no haber sido investigada durante el desarrollo del fármaco “por limitaciones de tiempo”, la evidencia científica actual no solo no sugiere que exista una relación entre esta vacuna y el aumento de riesgo de cáncer, sino que incluso se ha observado una relación inversa. En la misma audiencia parlamentaria, el exministro federal de Salud alemán, Karl Lauterbach, señaló que las afirmaciones de Sterz “no eran ciertas en absoluto” y que la vacuna “se sometió a pruebas exhaustivas”, aclarando que “no se habían omitido pasos importantes de las pruebas, sino que se habían integrado”.
La cifra que menciona Sterz, esas supuestas 60.000 muertes que atribuye a la vacuna de Pfizer contra la COVID-19, “no proviene de ningún registro oficial, ni de estudios epidemiológicos, ni de la autoridad sanitaria alemana”, como explica en Twitter (ahora X) Jose Ramos Vivas, investigador y profesor de Microbiología Médica y de Virología en la Universidad de Oviedo (Asturias, España). “Es simplemente una estimación personal basada en un supuesto ‘factor de infranotificación’ importado de Estados Unidos que nadie en Alemania utiliza. Es decir, se lo inventa”, añade.
Durante su intervención, Sterz hace referencia a un supuesto informe post-comercialización de Pfizer en el que, en teoría, la farmacéutica reconocía más de 1.200 muertes sospechosas durante los meses posteriores a la aprobación de su vacuna. Sin embargo, no hay evidencia de que las muertes ocurridas durante la campaña de vacunación, cuando decenas de millones de personas fueron vacunadas, estén relacionadas con la vacuna. “Si millones de personas participan en cualquier actividad, algunas morirán en las semanas y meses posteriores. Esto no significa que la actividad sea la causa de esas muertes”, recuerdan desde Colaboración en Comunicación para la Salud Pública (PHCC, por sus siglas en inglés).
Entre las personas que se hacen eco de este contenido se encuentra Peter Imanuelsen (@PeterSweden7), autodefinido como “periodista independiente” y conocido, como recuerdan desde Monitor Desinfo, por difundir desinformación y propaganda ultraconservadora en redes, así como afirmaciones desinformadoras sobre la seguridad de las vacunas contra la COVID-19. También Aseem Malhotra, cardiólogo sobre el que el colectivo médico ha exigido al Consejo Médico General (GMC, por sus siglas en inglés) tomar medidas por vincular las vacunas contra la COVID-19 con casos de cáncer en la familia real.
Autoridades reguladoras de todo el mundo han autorizado la vacuna de Pfizer-BioNTech contra la COVID-19 y comités de expertos médicos han continuado revisando los datos y recomendándola. Desde diciembre de 2020, más de 5.000 millones de dosis se han distribuido por todo el mundo y siguen demostrando seguridad y una eficacia respaldada por amplia evidencia del mundo real, así como mediante datos clínicos, no clínicos, de farmacovigilancia y de fabricación.