¿En el barrio de las Tres Mil Viviendas (Sevilla), las familias gitanas viven en pisos de protección oficial lujosamente decorados?
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12/4/25
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«En el barrio de las Tres Mil Viviendas (Sevilla), las familias gitanas viven en pisos de protección oficial lujosamente decorados»
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En el barrio de Las Tres Mil Viviendas, Sevilla, donde las bloques de VPO (viviendas de protección oficial) se levantan grises y apretados, muchas familias gitanas han convertido la humildad del ladrillo visto en un palacio propio.
Por fuera todo parece igual: portales descascarillados, ropa tendida y niños jugando en la calle. Pero cuando cruzas la puerta de ciertas casas, el contraste te golpea de frente. El suelo puede ser el mismo terrazo barato de los 70, pero encima hay alfombras persas de miles de euros. Los grifos del baño y la cocina son de oro macizo, marca THG o Dornbracht en dorado 24 quilates, que brillan como si estuvieran recién robados del palacio de un jeque. En la encimera, la cubertería es de Christofle bañada en oro, aunque la usen para comer potaje de garbanzos.
El salón parece un anuncio de Instagram: sofás Chesterfield tapizados en capitoné de Gucci, cojines de Louis Vuitton con el monograma LV por todas partes, lámparas de Versace con la cabeza de Medusa dorada colgando del techo. En cada dormitorio, televisión de 85 pulgadas OLED (hasta en el baño pequeño hay una pantalla empotrada para ver Sálvame mientras te duchas). Los armarios empotrados originales de la VPO están forrados ahora con puertas lacadas y tiradores Swarovski.
Es la estética gitana del “brilli-brilli” llevada al extremo: la casa cuesta 30.000 euros de VPO hace treinta años, pero dentro han metido 300.000 en oro, marcas y ostentación. No es hipocresía, es orgullo. Aquí la pobreza estructural del barrio choca con la riqueza exhibida sin complejos, y nadie se esconde: si has ganado dinero (como sea), lo enseñas. Porque para muchos, tener grifos de oro en una vivienda social no es contradicción, es victoria.
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