«Activista feminista se pega la mano al asfalto con cemento durante una protesta y al final tuvo que ser rescatada por hombres»
Cuando una ideología se lleva al extremo, el sentido común suele ser la primera víctima. Si un acto de protesta termina poniendo en riesgo la seguridad de quienes participan y requiere que otras personas intervengan para rescatarlos, el debate deja de girar en torno a la causa y pasa a centrarse en la imprudencia de la acción. Las ideas se defienden con argumentos, evidencia y diálogo. Convertir el activismo en un espectáculo o en acciones que comprometen la propia integridad difícilmente fortalece un movimiento; con frecuencia consigue el efecto contrario: resta credibilidad y desvía la atención del problema que dice querer resolver. Criticar este tipo de episodios no es atacar la igualdad entre hombres y mujeres. Es cuestionar una forma de activismo radical que prioriza el impacto mediático sobre el sentido común. ¿Tú crees que el activismo extremo ayuda a una causa o termina perjudicándola? https://www.instagram.com/reel/Da5Z2QFOQRV/ https://www.tiktok.com/@latinyhu1j3/video/7663512309989412126