El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó el 3 de marzo desde la Casa Blanca a España de “no haber cooperado” en los ataques contra Irán. Trump ha dicho, refiriéndose al Gobierno español, que “ahora incluso ha dicho que no podíamos usar sus bases. Podríamos utilizar sus bases si quisiéramos, podríamos volar hasta ahí y usarlas” y ha amenazado con “cortar todo el comercio con España”. Pero el tratado establece restricciones en el uso que EEUU puede hacer de estas bases. El Capítulo III del convenio firmado en 1988 regula las “autorizaciones de uso” y donde se expone que dichas autorizaciones “serán aplicables exclusivamente a las actividades para la consecución de objetivos” dentro del ámbito bilateral o multilateral de este convenio. Entre estos objetivos, expuestos en el preámbulo del tratado, se encuentran el “respeto a los principios de la democracia”, a “la carta de las Naciones Unidas” y el “mantenimiento de la paz y a la seguridad de Occidente”.
El artículo 25 señala que para la realización de “misiones de apoyo logístico” a las fuerzas de EEUU desplegadas en España “bastará con la notificación al mando de la base sobre el tipo y finalidad de la misión”. Por otra parte, se indica que los buques “no incluidos” entre los definidos como ‘Buques de las Fuerzas de EEUU’ que precisen entrada en la base naval de Rota “se solicitará la correspondiente autorización” a través del “Comité Permanente”. Y lo mismo establece el tratado para las “operaciones de carga o descarga de municiones y explosivos”, así como “para su transporte” por todas las vías.
Tras las palabras del mandatario estadounidense, Pedro Sánchez ha asegurado el 4 de marzo que la posición del Gobierno de España “se resume en cuatro palabras: “No a la guerra”. El presidente asegura que España va a colaborar “con todos los países de la región que abogan por la paz y la legalidad internacional” y que van a “exigir” a los países implicados en el conflicto “un cese de las hostilidades”. Ha insistido en su repudia al régimen iraní afirmando que “nadie está a favor de los ayatolás”, pero insiste en que van a pedir “una resolución diplomática y política”. Sánchez no ha hecho mención al uso o no por parte de Estados Unidos de las bases españolas.