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19/11/2020

Hyperloop: en qué consiste esta tecnología de transporte y por qué no vamos a verla pronto en marcha

En estos últimos días se ha hablado mucho en los medios de comunicación de un modelo de transporte llamado “hyperloop”. Resulta que una de las empresas que trabaja en su creación, llamada Virgin, ha hecho una primera prueba con personas que han valorado como exitosa y se habla de ello como el transporte del futuro. ¿Que no sabes de qué va la cosa? Pues vamos con más explicación.

Cómo funciona la tecnología detrás del hyperloop

“En líneas generales, la idea consiste en desplazar unas cabinas levitantes dentro de un tubo en el que se ha hecho un vacío parcial, quitando el aire de su interior”, explica en este artículo en The Conversation Vicente Dolz Ruiz, profesor del departamento de Máquinas y Motores Térmicos de la Universidad Politécnica de Valencia. El objetivo es desplazarse a velocidades que pudiesen llegar a los 1.000 kilómetros por hora.

Ojo que no hablamos de trenes al uso, sino de unas cápsulas sin motor que se desplazarían por un tubo subterráneo gracias al efecto del vacío. Si habéis visto en algunos supermercados cómo se envían billetes a través de un tubo vertical, os podéis hacer una idea. Parece un concepto futurista, sí, pero la idea de construir estos tubos de transporte ya se planteaban hace un siglo, solo que la tecnología del momento no alcanzaba para ponerlos en marcha.

¿Y ahora? Bueno, parece que continúan las dudas sobre si realmente funcionará en algún momento, a pesar de las predicciones favorables de las empresas que lo desarrollan. Porque el problema no está en las cápsulas en sí y en hacer que leviten, sino en el vacío.  

“No hay ninguna duda con respecto a la posibilidad de hacer la levitación magnética de una cápsula porque eso funciona”, explica a Maldita Tecnología Iván Rivera, ingeniero de telecomunicaciones y director de innovación de TELICE. Así que el gran problema está en resolver otros obstáculos como conseguir el vacío (casi) perfecto dentro de los tubos y aplicarlo a unos vagones que se van a desplazar a velocidades muy altas. 

Las dificultades técnicas se concentran en torno al uso del aire: cómo evitar que haya demasiado dentro y que el que desplacen esta especie de vagones cuando se muevan no entorpezca su paso o se acumule en la parte delantera del tubo.

En Japón, se usan trenes que funcionan por levitación magnética y que circulan por el exterior (llamado maglev) y alcanzan velocidades de 600 kilómetros por hora. Van tan rápido porque eliminan el componente de la fricción, pero el concepto completo no es el mismo que el hyperloop, que se daría en un entorno cerrado y al vacío.

Imagen: Hyperloop Alpha, el white paper que publicó Elon Musk en 2013.

“Las altas velocidades conseguidas en estos casos se alcanzan asumiendo unos costes energéticos, de construcción y de mantenimiento muy elevados que hacen inviable a gran escala este tipo de soluciones”, escribe Dolz Ruiz sobre la aplicación de esa técnica a distancias de cientos de kilómetros, como las que pretende cubrir el hyperloop.

La prueba que hizo hace unos días Virgin, una empresa que trabaja con este modelo en Las Vegas, alcanzó los 170 km/h, lo que nos hace pensar que aún queda mucho que perfeccionar para usar esta tecnología (piensa que un AVE ahora va más rápido). 

Los estudios de viabilidad dan por hecho que la tecnología funciona y se puede aplicar a este caso

“El discurso común es que la tecnología está ahí, y lo único que tenemos que hacer es ponernos a construir: sabemos poner un tubo al vacío y sabemos hacer cápsulas y la levitación magnética está resulta”, explica Rivera. Pero claro, eso no es tan fácil.

La mayoría de compañías que trabajan en estos modelos se financian vendiendo “estudios de viabilidad”, según Rivera: “Esos estudios no estiman si la tecnología es o no vial, sino que dan por hecho que ya existe. Lo que muestran es si de la ciudad A a la ciudad B un enlace de hyperloop tiene sentido”, añade. Con esa premisa, hay ciudades y países, como India, que invierten para ser pioneros en su uso.

Lo más probable es que si te suena este concepto sea asociado a Elon Musk, dueño de las compañías SpaceX y Tesla. Es normal, ya que en cierto modo es su culpa que se haya retomado la idea de usar esta tecnología, pero una cosa que hay que tener en cuenta: eso no significa que la idea del hyperloop sea suya o que la está desarrollando.

Imagen: The Boring Company.

En 2013, Musk publicó un white paper (como un documento técnico que explica la resolución de un problema) explicando la tecnología del hyperloop y cómo se podría aplicar tanto a las cápsulas como a los tubos por donde se transportan. A partir de ahí, tal y como recuerda Rivera, a lo que se puso Musk es a construir túneles con su proyecto The Boring Company. Pero no a desarrollar el hyperloop en sí.

¿Y qué hay de ese vídeo de un coche Tesla pasando por un tubo verde construido por Musk? ¿Eso no era para el hyperloop? El túnel se puede usar para el hyperloop, sí, pero no está diseñado para ese modelo exclusivamente sino para coches y otros medios de transporte también.

Primera fecha de publicación de este artículo: 19/11/2020.

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