Maldita Tecnología
18/08/2020

Asistentes de voz: qué datos guardan de mí y cada cuánto los borran

Seguramente, hayas oído hablar mucho de Alexa, de Google Assistant, de Siri y de lo intrusivos que son los asistentes de voz insertados en los altavoces inteligentes que tenemos en casa o en el móvil. Que si nos escuchan, que nos espían… 

Es cierto que se han enfrentado a más de un problema de privacidad desde que se comercializaron en 2018 para los hogares, especialmente cuando se supo que tenían a personas humanas escuchando algunas de nuestras conversaciones, supuestamente para “mejorar” el servicio, y que se ha demostrado que se activan cuando no deberían y grababan conversaciones privadas. Aquí buscamos explicarte cómo funcionan, qué datos guardan y durante cuánto tiempo lo hacen.

“Alexa, proponme un regalo para San Valentín”

Se llaman altavoces inteligentes porque contienen un programa automatizado que se activa con una palabra clave como “Alexa” (para el altavoz Echo de Amazon)”, “Ok, Google” (el asistente de Google) u “Oye, Siri”, el conocido asistente de los iPhone de Apple. Justo después se hace la petición, que es lo que el asistente va a registrar y guardar.

Son sistemas basados en el aprendizaje automático, un concepto que te explicamos más a fondo en nuestro glosario. Esto quiere decir que va introduciendo nuevos temas constantemente, en función de lo que va escuchando y lo que le piden hacer.

¿De dónde salen los resultados que cantan los asistentes con su tono robotizado? Amazon Devices explica a Maldita.es que Alexa obtiene su información de una “variedad de fuentes confiables” y que depende de si la petición puede estar relacionada con skills de terceros (herramientas creadas de otros servicios que no son Amazon). Si le pides que reserve un Uber por ti, usa información extra incluida en el sistema, al igual que cuando le das la orden “léeme las noticias de El País de hoy”.

Las fuentes a las que hace referencia Amazon Devices van desde la RAE hasta Wikipedia; si pides que te recomiende una película puede acudir a IMDb y si quieres reservar en un restaurante a Yelp. Cuando no tiene donde acudir porque la petición no tiene una respuesta clara (si por ejemplo le pides que te proponga un regalo para San Valentín), tirará de la configuración de frases que tiene establecida.

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El Asistente de Google, por otra parte, utiliza el motor de búsqueda de Google para ofrecer respuestas. Lo mismo que si abrieras tu navegador y lo escribieras en la barra de búsqueda. Piensa en cuando buscas el tiempo de Madrid en Google: no solo te ofrece enlaces a portales meteorológicos, sino que además te muestra un gráfico con temperaturas y días. El Asistente funciona como ese apartado extra de información: interpreta resultados y los verbaliza sin tener que llevarte a otros servicios o webs.

Al final, estos asistentes funcionan como una vertebra más del resto de acciones que hacemos en Internet: buscar cosas, comprar, leer, usar redes sociales, trabajar… No solo son las grabaciones de nuestra voz lo que almacenan, sino el contenido que consumimos a través de ellos y que deja una huella digital.

¿Durante cuánto tiempo se quedan con las preguntas y los comandos?

Esta es la pregunta que todas las tecnológicas prefieren esquivar, ya que la mayoría de ellas configuran los asistentes de modo que las grabaciones se queden almacenadas hasta que el propio usuario decide eliminarlas. Lo que les preguntamos se guarda en la nube y puede ser usado posteriormente por las empresas para mejorar los asistentes (según consta en sus políticas de privacidad).

“El historial del Asistente es parte de tu actividad en la web y la app, así que el período de tiempo que escojas ahí también incluye al historial del Asistente. Por lo demás, las interacciones de los usuarios con el Asistente en Google Home son almacenadas de acuerdo con las Políticas de Privacidad de Google. Esa información está disponible para el usuario y, generalmente, almacenada hasta que el usuario la borre”, explican desde la compañía.

En este artículo te explicamos cómo hacer que Google elimine automáticamente cada cierto tiempo tu actividad de búsqueda. ¿Por qué lo necesitas? Lo que le pidas al asistente de Google se puede luego relacionar con el resto de productos de la empresa. En el caso de Alexa, con los pedidos que hagas online a Amazon; en el de Google, para por ejemplo recomendarte vídeos en YouTube.

En el caso de Alexa ocurre lo mismo. Borrar las grabaciones corre a cargo de los usuarios y se requiere iniciar sesión en la cuenta de la compañía para configurar el asistente a través de este enlace. En caso de hacerlo a través de la app Alexa, hay que acceder a Ajustes > Privacidad de Alexa. Si no se realiza esta acción manualmente, la compañía no especifica si las borraría después de un tiempo.

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¿Y Siri, de Apple? Según la Política de Privacidad de la compañía, analizan “a fondo la necesidad de recopilar los datos de carácter personal y, en caso de que tal necesidad exista” solo conservan los datos “durante el período de tiempo más corto posible para cumplir con el fin para el que se han recopilado”.

Para el uso de su asistente de voz, concretamente, el historial de grabaciones se guarda durante seis meses (si no se elimina manualmente) asociada a una “identidad aleatoria” para seguir investigando el desarrollo de Siri. Se pueden usar junto a otros datos del dispositivo, como la configuración del móvil o el ordenador, e incluso la ubicación de la persona al hacer una pregunta. A partir de los seis meses, si no los borramos, se conservan estos datos junto al historial para estudiar los avances del procesamiento del lenguaje durante dos años. Sobre todo, preguntas y comandos concretos.

Es decir, que ninguna deja claro el tiempo por el que se conservan las grabaciones, sino que por defecto es indefinido, hasta que decidimos eliminarlas.

Primera fecha de publicación de este artículo: 18/08/2020.

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