En Maldita Ciencia ya hablamos de la soja y los indicios que existen para pensar que podría reducir el riesgo de cáncer de próstata. Durante esta semana nos habéis vuelto a preguntar por los fitoestrógenos y las isoflavonas, sustancias componentes de esta legumbre que han demostrado interaccionar con los receptores hormonales del cuerpo humano, y la posibilidad de que su consumo afecte al equilibrio hormonal en los hombres y eso tenga repercusiones sobre distintos aspectos de su vida, incluidas sus preferencias sexuales, como se puede leer en este texto.

Para que quede claro: no, tomar alimentos con fitoestrógenos (e incluso con estrógenos) no “hace gays a los hombres”. Lo primero que hay que aclarar es que, aunque los estrógenos se consideren una hormona típicamente femenina, también el cuerpo de los hombres la producen de forma natural, si bien en cantidades mucho menores que el cuerpo de las mujeres.

Por eso, es cierto que los estrógenos en grandes cantidades, pueden causar diferentes cambios físicos en los hombres. Sin embargo, habría que consumir soja en cantidades enormes para que ese efecto se produjese a partir de los fitoestrógenos presentes en ese alimento. Por otro lado, no hay ninguna base para creer que las hormonas incidan en las preferencias sexuales de las personas.

“En los niños y en los hombres que toman regularmente soja en las cantidades que se toman en Asia no se han visto efectos feminizantes ni datos que sugieran que disminuye la fertilidad“, explica Miriam Martínez en este artículo. Para conseguir un efecto feminizante sería necesario tomar una cantidad mucho mayor de isoflavonas en forma de suplementos, ya que la contenida en los alimentos no es (ni de lejos) suficiente para el cometido. De hecho, según la pediatra “los fitoestrógenos reducen ligeramente la acción de los estrógenos propios cuando estos están elevados”.

“Ser gay está relacionado con la orientación sexual, sin embargo, el consumo de hormonas está ligado al cambio de sexo, el cual a su vez está relacionado con la identidad de género. Este es la propia vivencia de la persona sobre cómo se siente, lo cual puede coincidir o no con el sexo biológico“, explica Neus Fábregat, experta en endocrinología en el Instituto de Investigación Sanitaria La Fe (Valencia) y añade que, en el hipotético caso de que los niveles de isoflavonas ingeridos fueran lo suficientemente altos, estos sólo podrían afectar a la identidad sexual y no a la orientación sexual.

Además, todo tratamiento hormonal para cambio de sexo siempre debe estar supervisado por un médico. “Respecto a la fuente original dónde citan estas frases, lo primero que diría es lo siguiente: por favor, no más textos pseudocientíficos sin citas”, opina la Fábregat.

En definitiva, en palabras de Fábregat, todavía no existe ninguna prueba de que la soja pueda afectar al desarrollo hormonal de los niños ni mucho menos en su orientación sexual, “aunque siempre se recomienda evitar excederse en el consumo de alimentos que puedan afectar al sistema endocrino a la larga”.