Nos habéis preguntado por una noticia que asegura que un trasplante fecal puede ser eficaz para mejorar los síntomas del autismo. Las dudas parten de una serie de titulares que aseguran que este trasplante ha logrado reducir esos síntomas casi al 50%. La noticia es real y se basa en un estudio científico fiable aunque de alcance todavía limitado.

La técnica del trasplante fecal no es nueva. Se basa en administrar bacterias fecales de una persona sana a una persona cuya salud gastrointestinal se quiere mejorar, y ha demostrado ser eficaz para tratar a pacientes que han padecido serias diarreas y cuya microbiota se ha visto afectada por la toma de algunos antibióticos.

Existe cierto debate en torno a si el estado de nuestra microbiota, el conjunto de bacterias que viven de forma habitual en nuestro intestino tiene una relación directa con el autismo. José Ramón Alonso, neurobiólogo, explica aquí lo que se sabe a día de hoy sobre cómo la microbiota y su buen estado parecen afectar no solo a la salud gastrointestinal sino también a nuestro comportamiento social. Mientras averiguamos más sobre este punto, sí se sabe que muchas de las personas que sufren autismo tienen también una salud gastrointestinal peor.

Así que en los últimos años algunos estudios se han planteado si este procedimiento podría ayudar a las personas con autismo que además padecen problemas intestinales. En 2017 un estudio de este tipo encontró mejoras significativas en los síntomas gastrointestinales tras un periodo de 8 semanas después del tratamiento.

Ahora, otro estudio ha analizado la evolución de los participantes en ese estudio anterior, dos años después. Y según estos nuevos resultados, las mejoras se mantienen en el tiempo, reduciendo los síntomas gastrointestinales así como los de comportamiento directamente asociados al autismo en un 47%.

Son, por lo tanto, resultados prometedores pero, como decíamos, todavía limitados. Se trata de un solo estudio realizado en 18 pacientes en los que no había un grupo de control al que no se le aplicase el trasplante, algo necesario en todo estudio bien diseñado. Los propios autores del estudio incluyen en sus conclusiones la necesidad de hacer más y mayores estudios para confirmar y completar esos resultados.

*Hemos cambiado el titular para enfatizar que, efectivamente, el estudio es real, como nos habíais preguntado. Sobre sus resultados, a día de hoy las evidencias para asegurar que un transplante de heces "podría mejorar algunos síntomas del autismo" no son todavía lo suficientemente sólidas.