Nos ha pasado a todos: al cascar un huevo para freírlo, batirlo o cualquier otra cosa, apreciamos en su clara una pequeña mancha marrón o roja. Nos habéis preguntado qué es esa mancha y si significa que el huevo no se puede comer.

Lo primero: el huevo se puede comer sin problema. Tal y como explica el tecnólogo de los alimentos Miguel Ángel Lurueña en este artículo, esas manchas pueden ser un pequeño coagulo de sangre que se producen por pequeñas hemorragias durante la ovulación, células de la gallina que llegan al huevo por descamación de algunos tejidos de la gallina (tejido glandular de los ovarios o del oviducto por el que el huevo pasa del ovario de la gallina hacia el exterior) o pequeñas partículas de calcio.

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En cualquiera de esos casos, su presencia no hace que el huevo no se pueda comer. Puedes retirar esas manchitas con una cuchara (y un poco de habilidad) o incluso con los dedos (que esperamos que te hayas lavado bien antes de manipular alimentos) si te produce aprensión o te desagrada la idea de comerlo, pero no supone ningún riesgo para la salud.