Nos habéis preguntado por la Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares o EMDR (por sus siglas en inglés), una supuesta psicoterapia que, según afirman sus defensores, puede ayudar a tratar casos de estrés postraumático. ¿Es esto cierto? ¿Por qué algunos lo consideran una terapia científicamente válida y otras una técnica cargada de pseudociencia?

Es un tema polémico pero lo cierto es que a día de hoy sí hay evidencias de que la terapia funciona, pero no por los motivos que aseguran los que la practican. Según Emilio Molina, vicepresidente de la Asociación para la Protección del Enfermo de Terapias Pseudocientíficas, “es un ejemplo que sirve para mostrar la sutil diferencia entre una pseudoterapia y una pseudociencia. En rigor no es pseudoterapia, porque funciona, pero es pseudociencia porque no funciona por lo que sus bases dicen que lo hace”.

Durante las sesiones de EMDR, los pacientes reviven la experiencia traumática (esto se llama exposición y forma parte de la terapia cognitiva-conductual cuya eficacia si está demostrada) mientras miran fijamente a un punto, como el dedo de su interlocutor, que se desplaza lado a lado. Según los que practican esta técnica, el movimiento ocular facilitaría el reprocesamiento emocional de la experiencia que ha causado el trauma.

De esta manera, el cerebro sería capaz de “guardar” correctamente el recuerdo y reducir, como consecuencia, el estado de ansiedad. En teoría, este ejercicio se asemeja a los movimientos que los ojos realizan durante el sueño REM, lo que “permite que se procese adecuadamente la información desagradable”.

Es cierto que algunos estudios han encontrado indicios de que la técnica EMDR es efectiva. Sin embargo, revisiones posteriores sugieren que la mejoría tras recibir estas sesiones se debe a que el paciente está recibiendo una terapia cognitiva de exposición y que el movimiento ocular, de hecho, no sería necesario para conseguir mejorías (no se han encontrado diferencias en los resultados de esta técnica frente a terapias sin mover los ojos).

Esa es la conclusión de la Sociedad de Psicología Clínica en este artículo: “Por un lado, los estudios demuestran que el EMDR es más eficaz reduciendo los síntomas de síndrome de estrés postraumático que los grupos de control que no han recibido tratamiento. Por otro, los estudios sólidos que comparan el EMDR a la terapia de exposición sin el movimiento de ojos no ha encontrado diferencia en sus resultados. Por lo tanto, parece que si bien el EMDR es eficaz, el mecanismo detrás del cambio es la exposición y que el movimiento de ojos sería un añadido innecesario“.

Desde un punto de vista científico no se ha demostrado que EMDR funcione como terapia para ningún trastorno psicológico (fuera del efecto placebo, que explicaría los resultados positivos del EMDR frente a la ausencia de tratamiento). Sergio García Morilla, psicólogo, revisa y explica en profundidad en este artículo todo lo que se sabe sobre el EMDR.