Nos estáis preguntando mucho por esta noticia, basada en un vídeo en el que se señala a un grupo de hasta cien buitres como causantes de la muerte de una vaca y su ternero en el momento del parto en Vilafranca, Castellón.

Es una noticia parecida a esta otra que ya desmentimos hace unas semanas en la que se señalaba también a estas aves como causantes de la muerte de 26 ovejas en Tauste (Aragón). En ese caso, análisis posteriores de los cadáveres de los animales demostraron que las heridas sufridas coincidían con mordiscos de cánidos (como un perro grande o un lobo) y no a un supuesto ataque de buitres.

En este nuevo caso, el vídeo publicado por los medios de comunicación tampoco permite confirmar que los buitres fuesen los causantes de la muerte de los animales. En él no se ve a los buitres atacando sino alejándose de los cuerpos y estos no aparecen devorados por carroñeros, no se aprecian heridas ni se ve sangre.

Consultados por Maldita Ciencia, dos expertos nos han explicado por qué este tipo de noticias no encajan con lo que se sabe de estos animales, ni sobre su comportamiento ni sobre su biología.

Los buitres ni cazan ni huelen

Eneko Arrondo es investigador de la Estación Biológica de Doñana, perteneciente al CSIC. Tal y como explica a Maldita Ciencia, "los buitres son animales carroñeros con muy malas capacidades para cazar": son torpes en el suelo, sus garras no tienen la fuerza suficiente para inmovilizar una presa que intente defenderse y, si bien su pico es fuerte, no está preparado para matar sino para "desgarrar y tratar de comer el pedazo de carne más grande posible".

Pero es que hay un detalle importante en esta noticia y el vídeo que la acompaña que la señala como "literalmente falsa", según Arrondo: se alude a que los buitres acudieron al olor de la sangre cuando lo cierto es que estas aves tienen el sentido del olfato atrofiado y apenas les sirve para nada. Se orientan fundamentalmente gracias a la vista.

El delicado momento del parto

Sin embargo, reconoce que no es imposible que ataquen a una hembra y su cría durante el parto. "Hay que tener en cuenta que una de las consecuencias de la seleccion artificial es que los animales domésticos tienen partos mas largos y problématicos porque los humanos queremos terneros y corderos grandes. Es entonces cuando los buitres podrian atacar un animal parturiento y su cría. Pero incluso esas circustancias son extremadamente raras y en la mayoría de los partos no intervienen los buitres".

Antoni Margalida, científico titular del Instituto de Investigación de Recursos Cinegéticos, también del CSIC, coincide al señalar el parto del ganado como un momento crítico y habitual en este tipo de noticias. "El control del ganado en el momento del parto es fundamental, pero no por los ataques, sino por la seguridad del animal durante el parto. Si a una vaca de primer año no se la ayuda durante el parto es habitual que el becerro se ahogue. Los buitres enseguida dan cuenta de ello", explica a Maldita Ciencia.

El problema en muchos casos, cuenta Margalida, es que el ganadero ve a sus animales por última vez cuando parecen estar en buen estado y vuelve unas horas e incluso unos días después y se los encuentra muertos y comidos por los buitres, a los que culpa del ataque sin saber qué ha ocurrido realmente. Según un estudio realizado por Margalida y sus colegas, el 69% de las reclamaciones de este tipo se desestiman por falta de pruebas de que los animales estuviesen vivos antes de los supuestos ataques de los buitres.

Otras veces ven como llegan los buitres cuando el animal aun respira o pestañea, aunque su muerte por otras causas fuese ya inevitable y cuestión de tiempo. "Pero eso no es un ataque, esos animales habrían muerto en cualquier caso".

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No hay pruebas de que los buitres estén cambiando de hábitos por falta de alimento

Tanto Arrondo como Margalida coinciden en señalar otra incoherencia en este tipo de noticias: la idea de que los ataques de los buitres se deban a un cambio de hábitos causados por el hambre y que hace falta crear muladares (puntos donde se abandonan animales muertos por motivos naturales) para que los buitres se alimenten y evitar así estos supuestos ataques.

"Esto no es cierto, la población de buitres, a falta de los datos del año pasado, ha crecido en los últimos años. Una poblacion hambrienta no crece". Efectivamente, según en censo de buitres que realiza anualmente la organización conservacionista SEO/Birdlife, la población de buitres lleva creciendo de forma constante desde la década de los 70, lo cual no coincide con la idea de una escasez de alimentos que obligue los buitres a cambiar de hábitos.

¿De dónde sale la idea de que los buitres pasan hambre?

Hay que remontarse a 2001, cuando Europa vivía inmersa en la epidemia de las vacas locas. En aquel momento, la UE prohibió a los países miembros el abandono de animales muertos en el campo, que era una fuente habitual de alimento para los buitres y otros carroñeros. "Organizaciones ecologistas y de conservación impulsaron entonces la idea de que era necesario crear otro sistema para alimentar a los buitres", explica Arrondo, como por ejemplo los muladares.

Años después, la UE revirtió la prohibición y dejó en manos de cada país volver a esta práctica o no. Se da el caso de que en España el abandono de cadáveres de animales en el campo vuelve a estar permitido mientras que en Portugal sigue estando prohibido, lo que ha dado pie a un curioso fenómeno fronterizo entre los buitres de ambos países, tal y como recogió el propio Arrondo en esta investigación: las aves abundan en las regiones cercanas a la línea que separa ambos países pero casi nunca la cruzan.

El caso es que en España cada comunidad autónoma regula esta práctica de una forma distinta, "lo cual causa desconcierto, pero la situacion general es que ya no hay una urgencia de alimentar a los buitres artificialmente. La situación ha vuelto practicamente a la normalidad en nuestro pais", concluye Arrondo. De ahí que la población haya seguido aumentando en los últimos años.

En resumen, hay que esperar a los informes de cada caso para determinar la causa concreta de la muerte de cada animal, pero por lo que sabemos, en la mayoría de los casos los buitres no son los responsables: no solo lo confirman así la mayoría de los informes periciales en esas denuncias, sino que además ni biológicamente están equipados para ello ni tendrían motivo para cambiar sus comportamientos.