Nos habéis preguntado por este y otros vídeos similares que están circulando por Twitter (avisamos, las imágenes no son aptas para todas las sensibilidades) en los que, supuestamente, "personal médico de una clínica abortiva", juega y bromea utilizando como si fueran muñecos lo que se dice que son "abortos de fetos de embarazos bastante avanzados". Las imágenes no solo han circulado por España (y no hemos encontrado pruebas de que estas se hayan filmado aquí) sino que se han viralizado por diversos países desde julio de 2018.

Desde Maldita Ciencia no hemos podido comprobar si esas imágenes se han grabado o no en una clínica abortiva o si lo que se ve son realmente fetos abortados, resultado de abortos espontáneos o provocados o muñecos debido a lo corto del vídeo y la mala calidad de las imágenes. Aún así, expertos en el campo de la neonatología y la pedriatría comparten algunas opiniones: creen que no se trata de una clínica abortiva y que los fetos no son muñecos, sino abortos naturales intra o extrauterinos.

"Me parece que es un laboratorio de prácticas, no una clínica de aborto", cree Alberto García Salido, intensivista pediátrico en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. "Durante la carrera de medicina sí vemos fetos que se conservan en líquido, en frascos. Pero esos fetos son producto de abortos espontáneos", aclara.

Según García, tras la muerte natural de un feto, hay veces en las que los padres deciden donarlo a la ciencia para que se estudien las causas del aborto y se realice la autopsia. "Por el contexto (las batas, los guantes, las mesas de aluminio) podría tratarse de estudiantes de medicina con fetos que han sido conservados para su estudio y que están blandos por el paso del tiempo", concluye.

Su opinión, según explica a Maldita Ciencia, se sustenta en el tamaño y el avanzado desarrollo físico de los fetos, indicios de que estos habrían superado las 22 semanas, periodo máximo en el que una mujer puede someterse a la interrupción voluntaria del embarazo en España siempre y cuando exista un grave riesgo para ella o importantes anomalías en el futuro bebé; de no ser así, el límite legal se reduce a 14 semanas. "No creo que sean muñecos, pero tampoco abortos médicos. Parece que son fetos por muerte fetal intraútero (dentro del útero)".

Gonzalo Oñoro, pediatra neonatólogo y uno de los autores de Dos Pediatras en Casa, coincide en que, por su tamaño, estos podrían corresponderse con unos fetos de entre 26 y 28 semanas y de unos 700-900 gramos. "Al nacer, este tipo de niños suelen estar pletóricos, es decir, tienen mucha hemoglobina (lo que se corresponde con un color rojizo)", explica Oñoro a Maldita Ciencia, e incide en que en el vídeo, sin embargo, estos presentan un tono marronáceo pardo. "Esto me hace pensar que son fetos conservados, es decir que no han sido abortos recientes y que, en todo caso, se les habría añadido algún conservante, como formol, para que no se pudrieran", añade Oñoro, coincidiendo así con la opinión de García.

Héctor Boix Alonso, neonatólogo del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, considera que los fetos del vídeo podrían ser el resultado de un aborto extraútero o postnatal. "Los fetos que fallecen intrautero suelen tener sus tejidos en peores condiciones, están más macerados, no tan consistentes como los que aparecen en las imágenes", explica Boix a Maldita Ciencia. "Me inclinaría a pensar que son fetos fallecidos tras nacer, no abortos voluntarios. No puedo descartar que sean muñecos pero me parecen demasiado bien hechos para serlo", añade.

Otro de los motivos por los que Oñoro también cree que los fetos no proceden de una clínica abortiva, sino de abortos espontáneos que han sido conservados, es su posición, ya que estos se encuentran encogidos. "Para que esa postura sea posible, es necesario que haya contracción muscular, y esto sería imposible en el caso de no haberse conservado", explica.

Todos los expertos consultados coinciden también en la gravedad de estas imágenes, sea lo que sea lo que se ve realmente en ellas: "La falta de profesionalidad y de ética que transmiten los autores del vídeo no cambia, incluso si son muñecos", dice Boix. "Estas 'bromas' hacen un gran daño a la profesión médica y a su credibilidad ante la sociedad. Deberíamos erradicarlas."