En los últimos días está circulando una noticia por varios medios de comunicación que asegura que los vegetarianos y los veganos tienen más riesgo de sufrir un ictus que las personas que ingieren carne. Os contamos lo que sabemos.

Para empezar, esos titulares están basados en un estudio real que saca esa conclusión, pero dejarlo ahí sería dar la información incompleta, porque el estudio concluye también que tienen menos riesgo de sufrir otra dolencia como es la enfermedad coronaria (la cardiopatía isquémica). Además, la investigación, aunque amplia en el número de individuos observados, se ha realizado exclusivamente con participantes de Reino Unido.

El estudio es real

Efectivamente, el estudio existe. Es este y lo publicó el pasado 4 de septiembre una de las revistas científicas especializadas en salud más importantes del mundo, The British Medical Journal. Los científicos que lo han realizado son epidemiólogos y expertos en salud pública de la Universidad de Oxford (Reino Unido).

Lo que han estudiado son las posibles asociaciones entre el vegetarianismo y los riesgos de sufrir cardiopatía isquémica (llamada enfermedad coronaria) y accidente cerebrovascular (conocido como ictus).

Para analizarlo han llevado a cabo un tipo de investigación denominada “estudio prospectivo de cohorte”. ¿En qué consiste? En hacer un seguimiento durante un período de tiempo a un grupo de personas con características similares pero que se diferencian en un rasgo, en este caso, el tipo de alimentación, y compararlo con un resultado particular, como es sufrir estas enfermedades.

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AUTOR: KURAFIRE.

Lo que dicen las cifras: mayor riesgo en ictus pero menor en enfermedad coronaria

En total participaron 48.188 personas del Reino Unido (que formaban parte del proyecto EPIC-Oxford). Ninguna tenía antecedentes de cardiopatía isquémica, accidente cerebrovascular, angina o enfermedad cardiovascular. Los investigadores clasificaron a los participantes en tres grupos según su dieta: los que comían carne (24.428), los que comían pescado pero no carne (7.506) y los vegetarianos y veganos (16.254).

Tras un seguimiento de más de 18 años, los científicos concluyeron que los consumidores de pescado y los vegetarianos (incluidos los veganos) presentaban tasas más bajas de cardiopatía isquémica que los consumidores de carne. Sin embargo, los vegetarianos y veganos registraban tasas más altas de accidente cerebrovascular hemorrágico y total.

Si miramos las cifras, las diferencias entre grupos son modestas. En total se registraron 2.820 casos de cardiopatía isquémica y 1.072 casos de accidente cerebrovascular total. Los consumidores de pescado y los vegetarianos tuvieron un 13% de tasas más bajas de enfermedad coronaria frente a los consumidores de carne. Esto se traduce en 10 casos menos de la enfermedad en vegetarianos y consumidores de pescado por 1.000 habitantes durante 10 años. Por el contrario, los vegetarianos tuvieron tasas un 20% más altas de accidente cerebrovascular total que los consumidores de carne, lo que equivale a tres casos más de estos accidentes por 1.000 habitantes durante 10 años.

Hace falta más investigación y en otros países

Los propios autores del estudio recalcan que hacen falta más investigaciones para confirmar si se repiten o no estos resultados en otras poblaciones diferentes. Además, subrayan que habría que identificar posibles factores que tengan que ver con las asociaciones observadas entre el tipo de dieta y la enfermedad, es decir, que al tratarse de estudios observacionales no implican que exista necesariamente una causa-efecto, como hemos explicado otras veces en Maldita Ciencia.

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En esa misma línea se muestran los profesores Mark A. Lawrence y Sarah A. McNaughton, del Instituto de Actividad Física y Nutrición de la Universidad Deakin (Australia), que no han participado en el estudio. En un editorial publicado en la misma revista puntualizan que los resultados proceden de un único estudio y que el mayor riesgo de ictus para los vegetarianos es “modesto” en relación con los consumidores de carne. Además, destacan que todos los participantes eran del Reino Unido, “donde los patrones dietéticos y otros estilos de vida probablemente difieran de los prevalentes en países de ingresos medios y bajos, donde vive la mayoría de los vegetarianos del mundo”.

Los expertos también se refieren a otras limitaciones del estudio que podrían influir en la relación entre el tipo de dieta y el ictus, como por ejemplo, que los autores no tuvieron en cuenta las diferencias en la ingesta calórica entre los participantes ni informaron del consumo de otros componentes necesarios para comprender los patrones dietéticos finales.

Por eso, aunque los titulares que han aparecido en los medios no eran falsos, tras analizar el estudio vemos que no es tan simple, que la dieta vegetariana y vegana es saludable para prevenir ciertas enfermedades y que hacen falta más investigaciones en más poblaciones para que las conclusiones sean robustas.