Es uno de los bulos científicos más fáciles de encontrar por internet: el de que el kalanchoe, una planta, es, de alguna forma, bueno contra el cáncer gracias a sus supuestas cualidades que en algunos casos se comparan con los de tratamientos como la quimioterapia. Para ello se aconseja tomarlo en infusión, en batidos con otras verduras o añadiendo sus hojas directamente a platos fríos o templados entre otras preparaciones.

En realidad no hay una base sólida para hacer estas afirmaciones: es cierto que algunos de sus componentes han demostrado tener propiedades medicinales, principalmente contra la leishmaniosis aunque también algunos efectos antitumorales. Sin embargo, son resultados in vitro y en ratones de compuestos aislados y no de la planta completa, cuyo consumo puede tener serios efectos secundarios.

¿Qué es el kalanchoe?

Normalmente se llama kalanchoe a un genero de plantas, conocida también como espinazo del diablo. A veces se utiliza el término kalanchoe en general para denominar a varias plantas distintas (Kalanchoe daigremontiana, Kalanchoe pinnata, Kalanchoe brasiliensis, Kalanchoe hybrida) dentro de ese género.

Son todas ellas plantas carnosas, capaces de almacenar mucha agua en sus hojas, en el filo de las cuales brotan pequeñas prolongaciones, parecidos a pétalos u hojas en minuatura, que caen de las hojas y brotan fácilmente en el suelo, creando así nuevas plantas. Este género se ha extendido por todo el mundo gracias a su facilidad de cultivo y mantenimiento y su valor para la jardinería, aunque muchas especies crecen también de forma silvestre.

Lo que prometen que hace el kalanchoe: lo cura casi todo, principalmente el cáncer

Como decimos, es fácil encontrar en internet todo tipo de afirmaciones sobre las supuestas propiedades medicinales y curativas de esta planta. La más frecuente es su supuesta acción contra el cáncer, pero no es la única: protección del hígado, actividad antihemorrágica, contra la tos, antibacteriana, digestiva...

En posts de Facebook como este se asegura que "esta maravillosa planta que puedes tener en tu casa es muy buena para el cáncer" además de otorgarle un extenso listado de propiedades saludables y curativas y en la descripción de este libro que "algunos de sus componentes, los bufadienolides, poseen un fuerte potencial contra ciertos tipos de cáncer, superior incluso a los agentes quimiopreventivos".

Lo que el kalanchoe ha demostrado hasta ahora

¿Qué es cierto, que sepamos, de todas estas propiedades de la planta?

Es cierto que algunos componentes presentes en la Kalanchoe pinnata, una de las plantas de este género, han demostrado tener ciertas propiedades medicinales. En concreto se trata de los flavonoides, como la quercitrina, que han demostrado tener actividad en contra del parásito de la leishmaniosis.

Otros compuestos de interés científico en estas plantas son los llamados bufadienólidos, llamados así porque se identificaron por primera vez en los sapos del género Bufo. Se sabe que, en determinadas circunstancias, algunos bufadenólidos han mostrado tener propiedades antitumorales en experimentos in vitro.

Estudios in vitro y en ratones

Esa era por ejemplo la conlusión de este estudio, que analizaba el efecto de la administración una emulsión de tres bufadienólidos (extraídos de esos sapos y no del kalanchoe) sobre tumores del sistema digestivo. Según sus resultados, su eficacia antitumoral era similar a la de otros métodos quimiterapéuticos orales.

Otros bufadienólidos, estos sí extraídos de distintas variedades de kalanchoe, han demostrado en distintos estudios (aquí uno, aquí otro y aquí otro) tener algún tipo de actividad antitumoral.

Sin embargo, hay que dejar claro que la mayoría de estos estudios se han realizado de momento exclusivamente in vitro, en un laboratorio con las células cancerígenas situadas sobre una placa de cultivo. El primero, el de los tres compuestos conjuntos, incluía también resultados in vivo pero en ratones. Aunque son fases de investigación necesarias para abrir nuevas líneas de investigación que podrían en el futuro resultar en nuevas posibilidades terapéuticas, están muy lejos de las condiciones en que se desarrolla y se trata un tumor en un paciente real y por tanto sus resultados no se pueden extrapolar.

No son lo mismo los compuestos concretos que la planta entera, cuyo consumo puede tener efectos secundarios peligrosos

Otra cosa importante que hay que tener en cuenta es que el hecho de que un compuesto determinado tenga una propiedad concreta y deseable no quiere decir que la misma propiedad se dé cuando ingerimos la planta que lo contiene entera y sin ningún control. Para eso sirve precisamente la investigación farmacéutica: para detectar, identificar, aislar y perfeccionar los principios activos de origen natural o sintético para darles la forma más eficaz y segura posible.

Esto es importante porque en su forma natural, muchos no serían eficaces ni seguros. Este es uno de esos casos. Los bufadienólidos son conocidos por sus efectos sobre el sistema cardiaco: pueden acelerar el corazón, causando taquicardias que pueden llegar a ser mortales si se ingieren en suficiente cantidad. De hecho, los animales y las plantas que los producen lo hacen para defenderse de sus depredadores.

No es el único efecto secundario que se puede atribuir al kalanchoe: este estudio apunta a que un extracto de esta planta puede tener un efecto inmunosupresor al inhibir la producción de linfocitos; y este otro que afecta a la función tiroidea, de forma que un consumo prolongado puede terminar desembocando en hipotiroidismo y bocio.

En resumen: el kalanchoe no cura el cáncer, y tomarlo puede tener serios efectos secundarios

A día de hoy, aunque algunos compuestos presentes en distintas variedades de este grupo de plantas haya mostrado tener actividad antitumoral, no hay evidencias suficientes como para asegurar que tomar la planta tal cual cure, frene o prevenga el cáncer.

Algunos compuestos de estas plantas han mostrado resultados positivos en experimentos in vitro y en ratones, pero eso está lejos de ser extrapolable al tratamiento de pacientes.

Tampoco es lo mismo que ingerir la planta entera y sin control, especialmente porque se han comprobado algunos efectos secundarios peligrosos para la salud relacionados con la misma planta.

Por estos motivos, el kalanchoe puede considerarse una vía de investigación científica y farmacéutica interesante que quizá en el futuro de pie a nuevos tratamientos, pero a día de hoy no es en absoluto aconsejable consumir la planta entera.

Si quieres leer más sobre lo que se sabe, y lo que no, sobre el kalanchoe, te recomendamos este artículo escrito por Álvaro Bayón, biólogo e investigador, en Naukas.