Hace unos días publicamos la primera parte de este especial en el que explicábamos de qué hablamos exactamente cuando hablamos de la famosa píldora: en qué consiste este método anticonceptivo en el que se ingieren hormonas de forma oral, cómo actúa sobre el cuerpo para impedir o dificultar el embarazo, cómo ha evolucionado desde que surgió en los 60 y cómo se mide su eficacia.

En esta segunda parte vamos a seguir hablando de este método para aclarar algunas preocupaciones, mitos y dudas que circulan en torno a él y que la mayoría (sobre todo de las mujeres) han oído y se han planteado alguna vez si han considerado utilizarlo.

Recuerda, en cualquier caso, que esta información no debe sustituir al consejo de un profesional de la salud que conozca personalmente tu caso.

No, la píldora no afecta a la fertilidad

Una de las preocupaciones más comunes entre quienes se plantean comenzar con la píldora es si esta afectará a su fertilidad a largo plazo. La respuesta que nos han dado los expertos coincide: "Lo que influye en la mayor o menos posibilidad de quedarse embarazada tras su uso es el paso de los años", resume  Francisca Martínez, jefa de la unidad de anticoncepción del área clínica del servicio de medicina de la reproducción en la clínica ginecológica Dexeus Mujer.

De hecho, esta revisión de artículos y estudios sobre el tema, publicada en 2018 y en el que participaron 14.884 mujeres, concluyó que haber tomado la píldora con anterioridad no dificultaba las posibilidad de embarazo: el 83,1% de las mujeres se quedaron embarazadas en los 12 meses siguientes tras haber dejado la píldora.

Según explica a Maldita Ciencia José Luis Gómez Palomares, ginecólogo de la reproducción y miembro de la junta de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), este es un tema que siempre hay que tener en cuenta en la consulta en casos de mujeres en edad fértil. "Si una mujer pide anticoncepción, pero ya presenta una edad avanzada, habrá que advertirle que aplazar la maternidad puede ocasionarle problemas de fertilidad por su edad, y no por tomar la píldora", indica Gómez.

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Es decir, si una mujer toma la píldora durante muchos años, el problema no serán los supuestos efectos que el medicamento pudiera haber tenido en su sistema reproductivo, sino el transcurso del tiempo, factor que sí indice en la fertilidad.

"Tras muchos años de experiencia y millones de usuarias, podemos decir que los anticonceptivos hormonales orales (ya sean combinados o solo gestárenos) no interfieren de ninguna manera en la fertilidad", coincide Rey Novoa. Además, como comenta Gómez, tampoco retrasan la menopausia, al haberse evitado las ovulaciones durante su toma.  

Con respecto a si es más complicado quedarse embarazada durante los primeros meses tras abandonar el tratamiento, Carles Catllá, jefe del Servicio de Reproducción del Institut Maqués, explica que, a partir de los dos meses, la tasa de embarazo es la misma. "Tras dejar de tomar la píldora anticonceptiva, las opciones de quedarse embarazada son las mismas que las que tiene una mujer que no la haya tomado", afirma Gómez.

Sí, tomar la píldora puede disminuir la frecuencia de la menstruación y hace de esta un sangrado "falso"

Aproximadamente cada mes, mientras es fértil, el cuerpo de la mujer regula y pone a punto las condiciones necesarias para que se produzca un posible embarazo. Entre otros procesos, el recubrimiento interno del útero aumenta su grosor hasta que, en caso fecundación del óvulo, este pueda adherirse a sus paredes y comenzar a desarrollarse. Ahora bien, si esto no ocurre, el cuerpo deshecha este recubrimiento y el óvulo no fecundado en forma de fluido sanguinolento: esto es la menstruación.

En el cuerpo de una mujer que esté tomando la píldora, ese sangrado ocurre en los "días de descanso": normalmente, se toma una píldora diaria durante tres semanas; en la cuarta, o bien se hace un parón en la toma o bien se recurre a las pastillas placebo (sin compuestos hormonales, pensadas para no perder la costumbre y que, al retomar un nuevo ciclo, un despiste no juegue una mala pasada).

La retirada radical del aporte hormonal induce al sangrado, pero esta no es una regla como tal: es más ligera y suele durar menos días. "Cuando el nivel de hormonas baja en el cuerpo (durante la semana de descanso), hay una pérdida del tejido del útero, la causa del sangrado. Pero como la píldora produce la atrofia del endometrio, éste es menos abundante", indica Cristina Ros, ginecóloga en el Hospital Clinic, en Barcelona

Ros añade que, aunque hay gente que piensa que es saludable tener la regla cada mes 'para ir limpiando el útero', en realidad no hay nada que limpiar, debido a esta atrofia del endometrio. "En realidad, esta regla es falsa y solo sirve para que tú veas que no estás embarazada".

Hay tratamientos que no incluyen una semana de placebo mensual y su correspondiente sangrado, sino que todas las pastillas son activas (tienen hormonas). Estas se conocen como régimen de pastillas de ciclo extendido y permiten tener ese sangrado cada más tiempo, en función del tratamiento que se tome. Lo que Ros recomienda son 3 o 4 meses de pastillas seguidos y una de descanso. De esta manera, la paciente tendría unas 3 o 4 reglas "falsas" al año.

No, tomar la píldora no engorda

La idea de encontrarse con unos kilos de más, sin ton ni son, hace que muchas mujeres se echen atrás a la hora de comenzar un tratamiento de anticonceptivos hormonales orales o lo abandonen. Sin embargo, la ciencia no está de acuerdo: aunque muchas mujeres dicen sentirse "más hinchadas" o "haber engordado a causa de esta", ningún estudio ha conseguido, hasta la fecha, establecer una relación causa-efecto entre la píldora y el aumento de peso a largo plazo. 

Puede ocurrir que, durante las primeras semanas o meses y debido al cambio hormonal que supone comenzar el tratamiento, el cuerpo retenga más líquidos, pero no grasa. Además, este efecto secundario debería cesar, como muy tarde, al tercer mes. 

"Que la píldora engorda es un bulo", sentencia Ros. "Aunque depende mucho de la progesterona que se use y de la persona, lo que puede ocurrir es que haya un aumento del tejido mamario y una redistribución de la grasa: al tomar una hormona 'antimasculina', es posible que se tenga menos cintura y más cadera". Esto significa que la grasa se redistribuye, pero no aumenta. 

Por otro lado, según la opinión de los autores de este estudio, los cambios hormonales también podrían incidir en el apetito. Si esto es así, al aumentar la ingesta de calorías diaria, podría aumentar también el peso, pero esta no es una consecuencia directa de la píldora, sino de la cantidad de comida que tomamos diariamente. En este caso, también podemos consultar con el ginecólogo la posibilidad de cambiar el tratamiento.

"Si alguien achaca su aumento del peso a la píldora, por cualquier motivo, puede cambiar a una progesterona más diurética o antiandrogénica. Hay suficiente variedad como para encontrar la pastilla más adecuada para cada paciente", indica Ros.

Sí, la píldora puede afectar al acné positiva o negativamente según su composición 

A través de los AHCs (anticonceptivos hormonales combinados) introducimos en nuestro cuerpo un extra de estrógenos, la hormona encargada de los cambios físicos de las mujeres durante la adolescencia a través del desarrollo de los caracteres sexuales secundarios. Pero también la progesterona tiene efectos en el cuerpo de la mujer.

"Dependiendo del tipo de progesterona que lleve la píldora, podrá ocasionar diferentes cambios físicos", explica Ros. "Si se trata de una progesterona anti hormona masculina (antiandrogénica), probablemente la paciente tenga menos acné y menos granitos por el cuerpo, en general; menos pelo, puede haber un ligero aumento de la mama y algo más de cadera, a expensas de la reducción de la cintura". 

Si la progesterona no es antiandrogénica, sí podría aumentar el acné. "Por ejemplo, hay pacientes que, al colocarles el DIU (dispositivo intrauterino, también un anticonceptivo hormonal) con ciertos tipos de progesterona, les salen granos en la espalda o manchas en la piel (cloasma o melasma)", explica Ros, y añade que son efectos reversibles cuando se interrumpe el tratamiento. De nuevo, de no sentirse cómoda con los efectos, la paciente puede evaluar con un especialista la posibilidad de cambiar de tratamiento.

Para disminuir el acné, es necesario que la píldora presente una mezcla de estrógenos y progestágenos que reduzcan la formación de andrógenos, las hormonas sexuales masculinas también presentes en el cuerpo de la mujer, y su actividad

Los andrógenos hacen que las glándulas sebáceas de la piel fabriquen más sebo, la sustancia que hace que tengamos la piel grasa (y por ende, acné). De hecho, estos son la causa de que haya periodos de cambios hormonales, como la adolescencia, en los que son más comunes las espinillas o puntos negros, los puntos blancos, los granitos y los quistes. Si sumamos una producción de sebo mayor de lo habitual (seborrea) y una cantidad considerable de células dérmicas muertas, el resultado es la obstrucción de los poros de la piel, la condición perfecta para la que las bacterias que habitan en ella se reproduzcan y, con ello, den rienda suelta a la formación de las incómodas marcas en la piel

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"No todos los anticonceptivos actúan igual, pero los que solemos recomendar los dermatólogos tienen efecto antiandrogénico, lo que sí consigue disminuir el acné", explica a Maldita Ciencia Sara Gómez Armayones, dermatóloga en el Hospital Clinic. "Hay pacientes en los que este problema se soluciona sin recurrir a tratamientos más fuertes, tan solo con AHCs", añade. 

La mezcla del estrógeno y progestágenos con efecto antiandrogénico es un potencial aliado en la lucha contra el acné cuando su origen es la influencia hormonal. Estos hacen que las glandulas sebáceas produzcan menos sebo, al reducir el nivel de testosterona. Al tomar diariamente la píldora, la cantidad de estos últimos en nuestro cuerpo es mayor, reduciendo así la gravedad de este problema de la piel. Aun así, los efectos no son visibles de la noche a la mañana, sino que pueden tardar hasta tres meses en apreciarse. 

A pesar de que los dermatólogos recetan este tipo de tratamiento desde hace años, la FDA (Federal Drug Administration) ha aprobado tan solo cuatro píldoras para el tratamiento del acné, aunque muchas otras pueden ser eficaces contra este. "Hay varios que sabemos específicamente que van mejor, pero no quiere decir que solo se puedan recomendar esos", explica Gómez

La píldora y el riesgo de cáncer: varía para cada tipo de cáncer

La respuesta a la pregunta de si la píldora incide o no en el riesgo de sufrir cáncer es compleja ya que, por el momento, no hay estudios que puedan negar o afirmar de manera rotunda y contundente si la probabilidad es mayor, menor, de qué depende esta o en qué tipos de cáncer podría incidir.

De hecho, según el Instituto Nacional del Cáncer (NIH, por sus siglas en inglés), los datos procedentes de estudios poblacionales (aquí puedes leer más sobre cómo son esos estudios) no pueden establecer definitivamente que una exposición a la píldora cause o impida el cáncer dado que, además del uso de AHC, es posible que el riesgo dependa también de otros factores no contemplados en las investigaciones.

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Por el momento, hay estudios que sugieren que, durante el periodo en el que una mujer toma la píldora, el riesgo de sufrir cáncer podría aumentar o disminuir en función del tipo de tumor del que hablemos. "En principio, los anticonceptivos orales previenen el cáncer de ovario y de endometrio", explica a Maldita Ciencia Catllá. "En cambio, existe más prevalencia de cáncer de cérvix, provocado por el VPH (virus del papiloma humano): como la gente suele utilizar anticonceptivos orales en lugar de preservativo, el riesgo es mayor, al estar expuesto a un germen externo".

En conjunto, según explica a Maldita Ciencia Modesto Rey Novoa, presidente de la Sociedad Norte de Contracepción (SEC), la mortalidad global por cáncer en las mujeres usuarias de este tipo de anticonceptivos disminuye. "Por ejemplo, el efecto protector frente al cáncer de ovario y endometrio se prolonga, incluso, más allá del tiempo de su uso, dependiendo también del tiempo durante el que se hayan estado utilizando: a más años, más protección". Añade que, además, se ha mostrado una disminución del cáncer de colon.

La mayor controversia sobre el efecto de los AHC reside en casos de cáncer de mama. Hay estudios que muestran que el riesgo de este tipo de tumores es mayor entre aquellas mujeres que siguen (o han finalizado recientemente) el tratamiento anticonceptivo y que la probabilidad aumentaría cuanto mayor durase el mismo. Sin embargo, y según apuntan los investigadores de este estudio, el incremento absoluto del riesgo es pequeño.

"Las investigaciones que sugieren que la probabilidad de cáncer de mama aumenta durante el periodo en el que se sigue el tratamiento concluyen que desaparece con el cese de su uso", explica Rey. "Lo que indica que, probablemente, se trate de un efecto promotor y no inductor del cáncer de mama". Es decir, los anticonceptivos actuarían sobre el posible cáncer existente, promoviendo su crecimiento pero al cesar, la tasa sería similar a las mujeres que no los han utilizado.

Si quieres conocer todos los detalles sobre cómo podría o no influir la píldora en los distintos tipos de cáncer y lo que se sabe acerca de cada uno de los casos, puedes echar un ojo a esta publicación del Instituto Nacional del Cáncer.

La píldora y el riesgo de trombosis: es posible pero poco probable

Una de las dudas y miedos más frecuentes es si tomar este tipo de anticonceptivo influye en la circulación y aumenta el riesgo de sufrir una trombosis venosa (coágulo sanguíneo que se forma en una vena profunda). La respuesta es sí, puede influir; pero no, no siempre lo hace (y, de hecho, es poco probable que así sea). 

Según la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS), la posibilidad es algo mayor durante el primer año, y vuelve a aumentar al tomarla de nuevo si ha habido una interrupción de más de 4 semanas y en caso de mujeres fumadoras, con sobrepeso, que han dado a luz recientemente o cuyos familiares cercanos la hayan sufrido.

"El riesgo es mayor, sobre todo si hay antecedentes familiares o genéticos y si tienen alteraciones genéticas" explica Catllá. "En el resto de la población este puede incrementarse entre un 5 y un 10%". 

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Ahora bien, no existen motivos de seguridad que hagan necesaria la interrupción del anticonceptivo hormonal en mujeres que lo utilizan habitualmente sin haber presentado problemas. Según explica aquí la AEMPS, la última revisión europea sobre el riesgo de sufrir un tromboembolismo venoso por el uso de este tipo de anticonceptivos confirmó que este es muy pequeño.

Para asegurar, en la medida de lo posible, que un tratamiento anticonceptivo no supone un peligro para la salud, valora con tu médico los factores de riesgo periódicamente, ya que los efectos pueden variar o aparecer a lo largo del mismo. Él o ella es quien te dará las intrucciones necesarias y el anticonceptivo que mejor se adapte a tu diagnóstico. 

Según Catllá, al comenzar un tratamiento de este tipo, lo ideal sería realizar una analítica completa que incluya función hepática, colesterol, antecedentes familiares y tóxicos y tensión arterial. "En cualquier caso, y como resumen, la toma de anticonceptivos tiene menos riesgos de muerte incluso que el embarazo".

La píldora ayuda a disminuir (o eliminar) el dolor menstrual

Esta es otra de las dudas más recurrentes con respecto al tratamiento: si es cierto o no que este reduce o incluso elimina el dolor asociado a la regla. Efectivamente, lo hace y, de hecho, tomar la píldora es una de las principales indicaciones frente al dolor menstrual. 

Las molestias menstruales pueden deberse, principalmente, a dos motivos: o bien se tiene mucha cantidad de regla (por lo que el útero se tiene que mover mucho para expulsarla), o bien porque se sufre alguna enfermedad asociada a este dolor por otras causas, por ejemplo, endometriosis. 

"En estas enfermedades (endometriosis), el tratamiento de primera línea de elección son los anticonceptivos continuos o en pautas continuas, con los que se tengan 2 o 3 reglas al año", explica Ros. "En el caso de que el motivo del dolor sea la cantidad, en mujeres con reglas muy abundantes que pueden llegar a provocar anemia, el tratamiento de elección también son este tipo de anticonceptivos", añade.

¿Influyen en los cambios de humor?

El síndrome premenstrual es un conjunto de síntomas que se manifiestan los días previos a la menstruación y, normalmente, desaparecen con ella. Durante estos, pueden darse alteraciones y cambios de humor en la mujer. "Los cambios hormonales característicos del ciclo sexual femenino provocan, en ocasiones, cambios en el humor, manifestando mayor irritabilidad", explica Rey.

Pero, ¿es cierto que comenzar a tomar la píldora también puede incidir negativamente en el estado de ánimo? A pesar de que hay numerosos estudios que han tratado de dar respuesta a una pregunta, todavía no existe un consenso definitivo sobre si es o no cierto. De hecho, actualmente la píldora se receta como una de las soluciones para minimizar los síntomas del síndrome premenstrual. "Hay psiquiatras que pautan los AHC a quienes sufren este tipo de alteraciones psiquiátricas cíclicas", indica Ros.

Rey explica que la píldora elimina la variabilidad hormonal que se produce durante el ciclo sexual habitual, por lo que muchas mujeres pueden notar una mejoría evidente en esos cambios de humor. Aún así, durante los tres primeros meses del tratamiento es normal sufrir este y otras consecuencias relacionadas con el mismo. "Hay respuestas singulares, especialmente en mujeres que toman anticonceptivos combinados cíclicos", indica Rey.

"Hay que tener paciencia durante ese periodo porque la mayoría de efectos secundarios que se pueden llegar a sufrir (que son relativamente pocos), suelen pasar en ese tiempo", explica Ros, y añade que, en caso de que no fuera así, habría que consultar con un especialista y valorar la posibilidad de cambiar de anticonceptivo a otro con una cantidad diferente de progesterona. "A nivel anticonceptivo todas hacen lo mismo, pero cada una tiene unas propiedades distintas. Es lo que nos permite 'hacer trajes a medida'", indica Ros.

Aún así, se sigue investigando sobre la relación entre la píldora y los cambios en el humor. Por ejemplo, uno de los casos más recientes es un estudio prospectivo danés que evaluó la relación entre el anticonceptivo y los suicidios (o intentos de suicidio) en Dinamarca. Aunque los resultados sugerían que el riesgo era superior en mujeres que seguían este tratamiento, según la AEMPS, la investigación presentaba limitaciones: "se ha considerado que estas no permiten establecer claramente una relación causal entre el intento de suicidio y el uso de anticonceptivos hormonales", explica la AEMPS.