¡Feliz viernes, malditas y malditos! Como cada viernes, no faltamos a nuestra cita con vosotros y vuestras dudas. Aquí van las respuestas a algunas de las preguntas que nos habéis hecho llegar a través de Twitter, Facebook, WhatsApp (655 198 538) y correo electrónico ([email protected]).

¿Las lámparas de sal del Himalaya son buenas para la salud?

Nos habéis preguntado en más de una ocasión si las supuestas propiedades beneficiosas con las que se promocionan las lámparas de sal del Himalaya son ciertas. Estos objetos decorativos en los que una pequeña bombilla ilumina desde el interior una roca de sal crean ambientes dorados o rosados y tienen un aspecto entre tosco y místico que da pie a todo tipo de elucubraciones que van más allá de lo decorativo: limpian el aire de tu casa, alivian alergias, mejoran el humor y te ayudan a dormir mejor.

Sin embargo, no hay evidencias de que esto sea así de verdad. La supuesta base teórica de estos efectos es que estas lámparas actúan como ionizadores naturales: atraerían moléculas de agua del ambiente que al entrar en contacto con la lámpara se evaporan cargadas de sal llenando el aire de iones negativos. No hay evidencias de que esto sea así realmente.

Esa supuesta capacidad para generar iones negativos es de lo que surgirían en teoría los beneficios para la salud. La idea proviene de la haloterapia, una pseudoterapia que consiste en introducir a pacientes de enfermedades respiratorias en una cueva de sal, sin efectos demostrados, y los ionizadores artificiales tampoco han podido demostrar todavía que tengan beneficios para las personas alérgicas o asmáticas.

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En cuanto al humor, la teoría es que la exposición a altas cantidades de iones negativos puede ayudar a aumentar los niveles de serotonina, una sustancia que genera nuestro cerebro y que influye en nuestro estado de ánimo. Pero tampoco hay evidencias de que esto sea así.

¿Ayudan las lámparas de sal a dormir mejor? Directamente no, pero sí que pueden tener efectos beneficiosos en nuestro sueño si las usamos para sustituir otros focos de luz blanca con su luz más anaranjada. El motivo es que las luces blancas y directas antes de irnos a la cama parecen tener un impacto sobre nuestros ritmos circadianos, el sistema por el que nuestro cerebro regula las horas de actividad y descanso. Una luz blanca cuando toca dormir despista al cerebro y nos impide descansar bien. Las luces más amarillas, anaranjadas o rosadas atenúan ese efecto.

Así que, en resumen, no hay evidencias de que las lámparas de sal del Himalaya tengan ningún efecto beneficioso directo sobre la salud. Sí que pueden ayudarnos a dormir mejor pero solamente si sustituimos con ellas otras luces blancas que antes nos diesen directamente antes de irnos a dormir, y para esto tendría el mismo efecto cualquier una bombilla de luz anaranjada y tenue.

¿Qué le ha pasado a un huevo si lo abrimos y la yema ya está rota?

¿Está malo? ¿Se puede comer? Nos habéis preguntado si al cascar un huevo nos encontramos con que la yema ya está rota eso significa que el huevo está estropeado de alguna forma.

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Lo primero es asegurarse de que la yema ya estaba rota antes de abrir el huevo y que no lo hemos roto nosotros al cascarlo. Si estás seguro de que ya estaba rota, Miguel A. Lurueña, tecnólogo de los alimentos, nos explica que puede haber dos opciones. La primera es que la yema se haya roto en el interior del huevo porque se haya agitado violentamente y la segunda que la yema salga rota porque el huevo es viejo.

“A medida que pasa el tiempo, parte del agua de la clara pasa hacia la yema. Esta se hincha y la membrana que la recubre se debilita así que es más fácil que se rompa”. Que la yema esté rota no significa que el huevo ya no se pueda consumir, pero tampoco nos permite asegurar que esté en buen estado. “Yo diría que, por precaución mejor no consumir”, recomienda Lurueña.

En este post de su blog Gominolas de petróleo puedes leer más trucos para saber si un huevo es fresco o no.

¿Conviene tratar las quemaduras con harina de trigo?

Circula un mensaje que recomienda emplear harina de trigo en caso de quemaduras, basándose en el supuesto caso de un chico que se quemó durante unas hogueras de San Juan. El texto afirma que cubriendo la parte afectada con harina se calma “el ardor y dolor” y no queda “ningún rastro de quemaduras”. Pues bien, no es recomendable hacerlo.

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“La harina no es un producto estéril (sin riesgo de infección), por lo que su uso en una piel ya dañada tiene alto riesgo de desencadenar procesos infecciosos locales”, explica el doctor Adrián Alegre Sánchez, dermatólogo del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y miembro de la Academia Española de Dermatología.

El texto que circula dice que la harina tiene la capacidad de absorber calor y contiene fuertes propiedades antioxidantes. 

“Las harinas como tal pueden tener un cierto efecto calmante inicial ya que funcionarían como astringentes, es decir, como sustancias capaces de captar líquidos y por lo tanto secar la quemadura en su fase aguda”, señala Alegre. “Esto puede hacer que retrasen o frenen la aparición de ampollas”.

“Pero, como la mayoría de las terapias ‘caseras’ su utilidad real no está exenta de riesgos, que en este caso sobrepasan con mucho los beneficios”, destaca este dermatólogo. “Además, aunque inicialmente pueda funcionar como absorbente también puede irritar la piel erosionada, ocasionando un mayor daño sobre ésta”, advierte. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no incluye el tratamiento con harina en sus orientaciones básicas sobre primeros auxilios para tratar quemaduras. Lo que sí recomienda, entre otras cosas, es “usar agua corriente fresca para reducir la temperatura de la quemadura”.

Pero ojo, no hay que aplicar hielo, “dado que este solo profundizará la lesión” y hay que evitar “el enfriamiento prolongado con agua, dado que ello provocará una hipotermia”. Además, la OMS desaconseja aplicar pomadas, o cúrcuma a la quemadura.

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El mensaje sobre estas supuestas propiedades de la harina no es nuevo. Circula también en inglés y habla de un supuesto caso ocurrido en Vietnam. Snopes habló de ese mensaje en 2011 y desmintió que la aplicación de harina sea “un tratamiento efectivo y recomendado para quemaduras”. La prioridad es que la temperatura de la zona afectada vuelva a ser normal y eso no se conseguiría “envolviendo la herida con una sustancia que mantendría el calor”, afirmaron desde esta web de verificación estadounidense.

¿Es verdad que los garbanzos contienen serotonina como el Prozac?

Hay en internet unas publicaciones que afirman que el garbanzo contiene serotonina, un neurotransmisor que genera nuestro cerebro y que influye en nuestro estado de ánimo, al igual que medicamentos antidepresivos como el Prozac. Pues bien, eso no es así. Ni los garbanzos ni el Prozac contienen serotonina.

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El Prozac es un antidepresivo que puede ayudar aumentando los niveles de serotonina en el cerebro. Este medicamento forma parte de un grupo de fármacos denominados inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS). Pero no generan esa sustancia: lo que hacen es impedir que la serotonina generada en el propio cerebro sea reabsorbida cuando ha cumplido su función, lo que favorece que haya más serotonina disponible. Recuerda que solo debe tomarse bajo control médico.

Respecto a los garbanzos, lo que pasa con ellos es que contienen triptófano, un aminoácido necesario para la producción de la serotonina, según nos explica Beatriz Robles, tecnóloga de alimentos y dietista-nutricionista. El cuerpo humano no es capaz de generar por sí mismo el triptófano, por eso necesita obtenerlo de alimentos como los garbanzos. 

Las publicaciones por las que nos habéis preguntado hacen referencia a un estudio de 2007 que intenta explicar por qué nuestros antepasados decidieron domesticar los garbanzos a pesar de las dificultades que ello suponía. En esa investigación se señala que los garbanzos cultivados tienen una mayor presencia de triptófano que los silvestres. 

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“Sin embargo, la literatura científica no tiene tan claro que haya una relación directa entre el triptófano ingerido y absorbido, y la cantidad de serotonina sintetizada”, señala Robles.  “Esta depende de otros factores como la sensibilidad individual (antecedentes de depresión) o la composición nutricional del conjunto de alimentos ingeridos”, añade. 

Según esta revisión de investigaciones de 2011, los estudios empíricos han mostrado en su mayoría que “los individuos sanos son insensibles a los cambios en los niveles de triptófano”, y que los resultados son inconsistentes “para quienes tienen una historia familiar o personal de depresión”. Estudios posteriores sobre el mismo tema tampoco han conseguido resultados concluyentes.

Resumiendo, “los garbanzos son un alimento nutricionalmente interesantísimo por su alto contenido en proteínas de buena calidad (con un buen perfil aminoacídico), micronutrientes, fibra… pero no parece tener mucho sentido consumirlos por su contenido en triptófano”, según Robles.

Vamos, que un buen cocido puede hacerte feliz pero no está claro que sea porque aumente tus niveles de serotonina.

Y ya sabéis…

Insistimos una y otra vez en que nos enviéis todas vuestras dudas sobre informaciones científicas y de salud que os encontréis por internet, que os lleguen por Facebook o que veáis en los medios. Pero también os repetimos hasta aburriros que hay algunas dudas que no somos nosotros los que debemos resolver: enfermedades o síntomas que padecéis, diagnósticos, tratamientos… Todas esas cosas, mejor, a un profesional sanitario que conozca vuestro caso.

Ah, y tampoco podemos sustituir a los profesores. Las dudas antes de un examen o la recomendación de lecturas son cosas en las que ellos os pueden ayudar mejor que nosotros.

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