Nos habéis preguntado mucho por esta imagen que denuncia el supuesto envenenamiento de las abejas por un tipo de insecticidas llamados neonicotinoides. ¿Es esto verdad?

En resumen, los neonicotinoides son una familia de insecticidas similares a la nicotina que afectan al sistema nervioso central de los insectos. Su primer uso en la Unión Europea se aprobó el año 2005 y actualmente hay cinco tipos aprobados para usar.

De esos cinco, tres (imidacloprid, clotianidina y tiametoxam) fueron prohibidos en 2013 en "cultivos atractivos para las abejas" como el maíz y el girasol" por suponer un riesgo para estos insectos, según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés).

En febrero de 2018, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, tras analizar más de 1.500 estudios científicos, concluyó que esos tres tipos son un riesgo para las abejas y en mayo entró en vigor la prohibición de usarlos al aire libre con el voto a favor de 16 de los 28 países de la Unión Europea. Desde ese momento solo se pueden utilizar en invernaderos.

Se sabe que otro de esos cinco neonicotinoides, el thiacloprid, puede actuar como un disruptivo endocrino (afecta a las hormonas de un organismo) en experimentos in vitro y es un candidato a ser sustituido, es decir, debe ser evaluado por cada país de la Unión Europea para ver si hay alternativas mejores. Su autorización expira en abril de 2019 y el proceso de renovación de su aprobación está en marcha. El quinto neonicotinoide, el acetamiprid, es considerado de riesgo bajo para las abejas por la EFSA y está aprobado su uso al aire libre hasta 2033.

Sin embargo, hay que aclarar que aunque algunos de los neonicotinoides suponen un riesgo para las abejas, no son el único factor. Uno de ellos es el conocido como el síndrome del colapso de colonias o de las abejas, que consiste en la desaparición de la mayoría de las abejas obreras de una colmena. Esto ha supuesto un gran problema en Europa y Norteamérica en la década del 2000 pero en los últimos años el problema ha disminuido.

Las posibles causas de las muertes masivas de abejas son múltiples: ácaros, virus y otros parásitos que afectan a las abejas; mala nutrición; cambios de hábitat de las colmenas y pesticidas como los neonicotinoides, entre otros motivos.