Miras la Luna una noche, y al rato empiezas a ver caras y formas en su superficie. ¿A quién no le ha pasado? ¿O ir al campo y reconocer objetos o animales en las nubes?

Lo mismo les pasó a muchos después de que el 25 de julio de 1976 la sonda Viking 1 fotografiara Cydonia, una región de Marte. Cuando se publicó, algunos creyeron reconocer una cara humana en una de las mesetas marcianas fotografiadas.

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No, lo que se veía no era la cara de un marciano.

Si alguna vez has creído ver una cara en algo que no la tiene, no estás loco. La ciencia tiene una explicación para esto: se llama pareidolia. Además de una bonita palabra de origen griego, la pareidolia es un fenómeno psicólogico en el que percibimos una forma reconocible en objetos como un monte de Marte o las nubes.

Se trata de un atajo mental fruto de nuestra evolución: para ahorrar esfuerzos y atención, nuestra mente busca patrones conocidos en todas partes, y a veces cree encontrarlos donde no los hay. 

Esta interpretación de imágenes por nuestro cerebro se utiliza por ejemplo en el test de Rorschach, una prueba de diagnóstico psiquiátrico criticada por su escasa evidencia científica.

La cara de Marte murió el año 2001 cuando la sonda Mars Global Surveyor  tomó una nueva fotografía con mayor resolución la misma zona y desapareció el juego de sombras que le daba la apariencia de una cara humana. Ahora es solo un montículo marciano más.