Hemos recopilado las dudas más frecuentes que han surgido desde que el Departamento de Sanidad de Estados Unidos publicó su nueva pirámide alimentaria basándonos en lo que dice la evidencia científica y otras fuentes oficiales e independientes.
¿Justifica la evidencia científica que el consumo de carne y otras fuentes de proteína animal estén por encima de las de origen vegetal?
La nueva pirámide alimentaria propuesta por el Departamento de Sanidad de Estados Unidos recomienda incluir alimentos ricos en proteína en cada comida, priorizando la de origen animal, como la carne roja, frente a la vegetal, como legumbres y frutos secos. De hecho, en la parte superior izquierda de la pirámide, la zona con más peso visual, coloca un filete, mientras que las nueces y avellanas que representan a los frutos secos se pierden en el interior de la figura.

En relación a esta propuesta, el Centro para la Ciencia para el Interés Público de Estados Unidos (CSPI) señala que este énfasis en la carne, la mantequilla y los lácteos enteros como fuente de proteínas es perjudicial “al socavar tanto el límite de grasas saturadas como el consejo científico del Comité Asesor de las Guías Alimentarias de 2025” que priorizaba el consumo de proteínas de origen vegetal “para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares”, como muestra la evidencia científica actual.
Mientras que la evidencia científica es clara respecto a la que debería ser la base de la alimentación habitual, los alimentos de origen vegetal como verduras, hortalizas y frutas; la nueva pirámide americana sitúa al mismo nivel productos y alimentos de origen animal como la carne, la mantequilla y los lácteos (quesos, yogures, leche…).
¿Qué recomienda la nueva pirámide como fuente de grasas saludables y qué dice la evidencia científica?
La nueva pirámide también recomienda la carne como una de las principales fuentes de “grasas saludables” y, aunque incluye el aceite de oliva como mejor opción para cocinar, también añade la mantequilla y el sebo, sin mencionar que son opciones mucho menos recomendables.
Junto a la carne roja, estos alimentos son fuentes de grasas saturadas, cuyo consumo habitual ha demostrado aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular. Aunque el texto que acompaña a la pirámide propone limitar la ingesta de estas, de forma que supongan un máximo del 10% de las calorías diarias [pág. 3], esto se contradice con el consumo recomendado de los alimentos de la base de la pirámide (esa carne roja, lácteos enteros y mantequilla): supondría el triple de grasas saturadas que ellos mismos recomiendan.“El documento difunde desinformación flagrante acerca de que las ‘grasas saludables’ incluyen la mantequilla y el sebo de res”, señala el CSPI.
¿Respalda la evidencia el consumo moderado de alcohol?
La nueva guía alimentaria vuelve a recomendar un consumo moderado de alcohol (“menos alcohol”) frente al consumo cero, el único considerado saludable.
¿Qué recomendaciones sí se apoyan en la evidencia científica?
La nueva pirámide estadounidense recomienda el consumo de lácteos enteros sin azúcares añadidos, de verduras (cuanto menos procesadas, mejor), de granos integrales y de grasas saludables, de acuerdo con las pautas para una alimentación saludable. También priorizar la comida real frente a los productos ultraprocesados.
¿Es la primera vez que una guía de alimentación desaconseja los ultraprocesados en EEUU?
Aunque desde el Departamento de Salud de Estados Unidos señalan que “por primera vez” se “reconstruye un sistema roto” al “criticar públicamente los ultraprocesados”, ninguna guía de alimentación previa aconsejaba el consumo de este tipo de productos: aunque es una recomendación en base a la evidencia científica actual, no propone nada nuevo.
¿Ha invertido realmente la pirámide nutricional?
A pesar de jugar con un cambio radical en la forma de la pirámide tradicional, no es la primera guía en proponer un triángulo invertido: ya lo hicieron antes otras, como el triángulo invertido de la nutrición, propuesto en 2015 por el Instituto Flamenco de Vida Saludable.
Al contrario que la nueva pirámide americana, esta no solo “expulsa” de la figura a las bebidas y productos ricos en azúcar, a la comida rápida, a los alimentos precocinados, a los embutidos y la sal, también a las bebidas alcohólicas.
Además, sugiere que la base de cada comida debe estar constituida por alimentos vegetales frescos, limita la presencia de alimentos de origen animal, señala que los líquidos deben ser principalmente agua y (sorpresa) subraya que cuantos menos alimentos ultraprocesados, mejor.
¿Qué sabemos sobre si esta guía se basa en recomendaciones para beneficiar a los productores?
En su web, el Departamento de Salud de Estados Unidos dice haber “reajustado su sistema alimentario para apoyar a los agricultores, ganaderos y empresas estadounidenses que cultivan y producen alimentos reales” y añaden que “la administración Trump está trabajando para garantizar que todas las familias puedan costearlos”. Además, según un informe de la organización activista US Right to Know (USRTK), nueve de los 20 miembros del Comité Asesor de Guías Alimentarias (DGAC, por sus siglas en inglés) muestran conflictos de intereses con empresas o grupos industriales de alimentos, medicamentos y de pérdida de peso.