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Cómo afecta la crisis climática al empeoramiento de las alergias

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Llega la primavera y con ella la temporada de alergias a varios tipos de pólenes. Quizás tenga la sensación de que cada vez hay más personas con alergias, coincidiendo con que aumentan las temperaturas a nivel global. ¿Se trata de una mera correlación o es causalidad? Os explicamos lo que sabemos sobre la posible relación entre el cambio climático y las alergias.

El origen de la alergia está en la persona y no en la sustancia

Primero hay que aclarar que la alergia es una reacción de defensa del organismo contra sustancias externas que penetran en el cuerpo. El sistema inmune reconoce esas sustancias como extrañas e intenta neutralizarlas pero con algunos efectos negativos al hacerlo. Las personas sin alergia también las reconocen como extrañas, aunque su organismo las neutraliza sin dañarse a sí mismo. Por eso, el origen de una reacción alérgica no está en el agente que la produce, conocido como alérgeno, sino en el propio individuo. 

Además, no sabemos a día de hoy por qué aparecen las alergias pero parece estar determinado por una mezcla entre factores genéticos y ambientales, como ya explicamos en Maldita.es.

Aumento de alérgenos en el aire y alergias más severas asociadas al aumento de temperaturas

Hay varios estudios que han investigado el posible vínculo entre el cambio climático y las alergias. Una investigación publicada en la revista Scientific Reports en 2021 encontró que en el área de San Francisco (Estados Unidos) había aumentado la duración de la exposición al polen y al moho, un incremento que se asociaba con los cambios en la temperatura y precipitaciones. Otra investigación a nivel mundial publicada en The Lancet Planetary Health halló un aumento de la carga de polen en 12 de los 17 puntos de medición analizados a lo largo de 26 años de media (ubicados en América, Europa y Asia) y también, un incremento de la duración de la temporada de polen en 11 de estos lugares.

“Las altas temperaturas se asocian a un aumento de los alérgenos transportados por el aire que actúan como desencadenantes de enfermedades respiratorias como el asma, la rinitis alérgica, la conjuntivitis y la dermatitis”, indicó el quinto informe de síntesis del IPCC, el Grupo Intergubernamental de Expertos de Cambio Climático.

Hay más literatura científica que muestra cómo unos mayores niveles de dióxido de carbono (CO2) suponen un mayor crecimiento para las plantas y, por tanto, de producción de polen. En España, en la provincia de Córdoba, la temporada de polinización del olivo se ha alargado desde 1982. Lo mismo ha ocurrido con tres tipos de pólenes en Liguria (Italia), donde también ha aumentado el número de personas sensibles a estas sustancias vegetales.

La expansión de la planta ambrosía, nativa de América del Norte, por América del Sur y Europa, ligada al cambio climático, provocará un aumento de la concentración de su polen y dará lugar a que más del doble de personas respecto a las últimas cifras publicadas sufran alergias a este polen en Europa, con síntomas que podrían ser más severos, según una estimación publicada en 2017. Además, una revisión científica del año 2020 concluye que el cambio climático ha empeorado las alergias en las personas con enfermedad alérgica respiratoria

La crisis climática afecta a los alérgenos a los que nos exponemos

“El cambio climático afecta al conjunto de factores al que nos exponemos y ha provocado una variación en la producción por parte de plantas y hongos de las proteínas que, en última instancia, son los responsables de la alergia. En el caso de las alergias a pólenes está mucho más claro y se ha visto que el cambio climático estaría produciendo un empeoramiento de la enfermedad, ya sea por una mayor cantidad de polen, mayor expresión de proteína o contaminantes que al final actúan colaborando con el desarrollo de la patología”, explica a Maldita.es María Garrido Arandia, bioquímica especializada en alérgenos vegetales y bases moleculares de los procesos de sensibilización alérgica en el Centro de Biotecnología y Genómica de Plantas de la Universidad Politécnica de Madrid y del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria.

No obstante, el aumento aparente de alergias en las sociedades occidentales está en debate, aclara a Maldita.es Luis Moral, coordinador del Grupo de Trabajo de Asma y Alergia Respiratoria de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP). El alergólogo indica que “aparentemente hay más personas con enfermedades relacionadas con la alergia, pero es difícil determinar los porqués, aunque seguramente tenga relación con la menor exposición a factores de la naturaleza que hacen tolerante al sistema inmune”. 

Las partículas naturales en el aire pueden ir variando según cambie el clima y la extensión de donde se desarrollan las plantas con flor y, en conjunto, pueden potenciar la respuesta alergénica en personas susceptibles, añade Moral. El cambio climático “puede alterar la duración e intensidad de las estaciones polínicas, afectando no sólo a los niveles de polen, sino también a su composición y al tiempo que este permanece suspendido en el aire, provocando que la duración de la temporada de polen se extienda”, señala a Maldita.es Sara Benede, tecnóloga de los alimentos e investigadora posdoctoral en el Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL) de la Universidad Autónoma de Madrid y del CSIC.

Por su parte, la Academia Estadounidense de Alergia, Asma e Inmunología señala que los cambios en el clima pueden aumentar tanto la cantidad de polen producido como prolongar la duración de la estación de polen y, a su vez, afectar a trastornos alérgicos como la rinitis, la conjuntivitis y el asma. Además, esta institución señala que las inundaciones y las tormentas severas pueden dar lugar a edificios húmedos y exposición al moho, que además de provocar reacciones alérgicas, una mayor exposición a sus esporas se relaciona con otras enfermedades pulmonares. Por lo tanto, se puede atribuir al menos una parte del aumento general de la prevalencia de las enfermedades respiratorias al cambio climático, concluye un editorial publicado en 2021 en la revista Frontiers in Allergy.

Otros impactos de la crisis climática en las alergias

Respecto a la alergia a alimentos, una investigación con cultivos de cacahuete o maní (Arachis hypogaea) en atmósferas con mayores concentraciones de CO2 encontró un incremento en la concentración de alérgenos en el alimento. Además, ha aumentado la prevalencia de la alergia a cacahuetes en niños de Estados Unidos y hay evidencia que apunta a una subida también en la población general de países occidentales.

De forma indirecta, a través de la pérdida de biodiversidad, la Organización Mundial de la Alergia relaciona el cambio climático con las alergias. La pérdida de biodiversidad en las microbiotas (las colonias de bacterias que viven en nuestros intestinos) se asocia con el asma y las enfermedades alérgicas e inflamatorias intestinales. Esta menor variedad en la microbiota humana está relacionada con una menor biodiversidad general. Y el calentamiento global es una de las causas detrás de la pérdida de biodiversidad.

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