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¿Por qué nos dan miedo las muñecas de porcelana y otros muñecos con forma humana?

Publicado jueves, 25 noviembre 2021
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Si hay algo inocente a simple vista pero que, aun así, nos pone los pelos de punta, son las muñecas de porcelana y otros artilugios con forma humanoide: ojos de mirada perdida, tez perfecta, superficie fría… Dejando a un lado apariencias horripilantes como las de Chucky o Anabelle, ¿por qué está tan generalizado el miedo a estos juguetes, sin siquiera tener un aspecto diabólico? 

En general, se utiliza el término pediofobia para referirnos al miedo irracional a muñecos, muñecas y objetos similares. Aunque este concepto, al igual que la fobia a los payasos (coulrofobia), no aparece como tal en el CIE-11, la recopilación de las enfermedades que edita y publica la Organización Mundial de la Salud (OMS), sí puede señalarse como una fobia específica. Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA), existe una fobia específica relacionada con el miedo o la ansiedad "a un objeto o situación específicos", en este caso, un muñeco. Estas, según la Clínica Mayo, suponen un miedo abrumador e irracional a determinados objetos o situaciones que presentan poco peligro real pero que provocan ansiedad y evitación.

Al final, cada persona puede tener miedo a muchísimas cosas, pero no es lo mismo tener miedo que fobia: “El miedo o la aversión son sensaciones controlables. La fobia supone perder el control”, explica a Maldita.es Jose de Sola, psicólogo en De Salud Psicólogos. El miedo, además, no se da en una única ocasión, sino que es persistente en el tiempo cada vez que se presenta la situación, como indica a Maldita.es el psicólogo Carlos Serrano.

Una fobia puede ser o no incapacitante, dependiendo de la frecuencia con la que una persona deba enfrentarse al motivo del pánico: no es lo mismo tener fobia a las arañas, con las que nos topamos solo de vez en cuando, que a los espacios abiertos o cerrados, donde interactuamos constantemente. 

“Si tú no estás expuesto en tu día a día a esa situación, no va a haber problema”, señala De Sola. En caso de una persona con pediofobia que no estuviese continuamente expuesta a muñecos y similares (si trabaja en una tienda de juguetes, por ejemplo), esta no se consideraría incapacitante. "Es el profesional de la salud mental el que diagnostica si se trata de una fobia o no lo que presenta una persona", añade Serrano.

Como explica el psicólogo, existen varios posibles orígenes de este tipo de miedo irracional: desde una película de terror en la que aparecen figuras similares hasta el desarrollo durante la infancia de determinadas sensibilidades al proyectar las emociones negativas y miedos en los juguetes. También tiene que ver con su gran realismo, que parece situarlos en el límite de algo que puede estar vivo o no (entre la vida y la muerte).

De hecho, otra de las posibles explicaciones de esta repulsión hacia los muñecos es la misma que a la pregunta de por qué nos dan pavor el resto de criaturas con forma humana: la hipótesis del valle inquietante (uncanny valley). Puedes leer este artículo de Maldita Tecnología para saber más sobre este concepto.

Según esta teoría, propuesta por el profesor de robótica japonés Masahiro Mori para hablar de la reacción que nos pueden suscitar los robots humanoides; físicamente, cuanto más similar a nosotros es la apariencia de algo que realmente no es humano, más susceptible de causar un sentimiento de rechazo. ¿Por qué? Porque activa nuestro instinto de supervivencia: frío, pálido y sin movimiento, puede recordarnos a un cadáver, un concepto directamente relacionado con la muerte. 

Como decimos, no solo nos pasa con muñecos o robots. ¿No te da repelús la cara sin nariz de Voldemort (Harry Potter) o el cuerpo alargado de la niña Medeiros de la saga REC? "Otro tema clave es que, en la mayoría de los monstruos, no sabemos si estos están vivos o muertos y si tienen alma y conciencia, lo que nos plantea grandes dilemas éticos a la hora de actuar", explicaba la psicóloga Aurora Gómez a Maldita.es.

En cada cultura existen diferentes temores que se transmite de generación a generación. Piensa sino en el chupacabras, el hombre del saco… Entonces, ¿son miedos o fobias innatas o construcciones sociales? "Por lo que entendemos, la mayoría los 'aprendemos' a lo largo de la vida, pero es cierto que los organismos presentan una dotación filogenética que hace que sea más fácil adquirir un miedo a un estímulo que a otro". Es lo que sucede con serpientes, arañas, insectos de color negro…


Primera fecha de publicación de este artículo: 01/11/2021