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Por qué es beneficioso orinar después de mantener relaciones sexuales

Publicado miércoles, 13 octubre 2021
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En Maldita.es ya explicamos por qué es recomendable orinar después de mantener relaciones sexuales para reducir el riesgo de inflamación de vejiga, más conocida como cistitis. Esta semana nos habéis preguntado si, además, puede ser beneficioso por otros motivos. Lo cierto es que orinar después de practicar sexo es una buena idea porque no solo reduce la posibilidad de cistitis, también del resto de infecciones urinarias. 

Estas ocurren cuando las bacterias que se encuentran en la piel o el recto, por ejemplo, consiguen infectar el tracto urinario, el sistema que nos permite deshacernos de la orina (desde los riñones hasta la vejiga y, finalmente, hacia el exterior por vía de la uretra). La más habitual es la cistitis. Son más comunes en mujeres por motivos obvios: “Sus uretras son más cortas y están más cerca del recto. Esto facilita que las bacterias ingresen al tracto urinario”, señalan los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC). 

“Para prevenir infecciones urinarias, se recomienda orinar, como máximo, entre 30 y 45 minutos después de mantener relaciones”, explica a Maldita.es José Gómez Cabezas, jefe de Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Valle de los Pedroches del área Sanitaria Norte de Córdoba. Como añade el experto, existen estudios que sugieren que “miccionar después de las relaciones sexuales favorece la expulsión de microorganismos y esto ayuda a resguardar la flora vaginal y la uretra”. De hecho, instituciones sanitarias como los CDC recomiendan orinar para prevenir este tipo de infecciones. 

Sin embargo, hay estudios, como este publicado en 2016 en la revista científica American Family Physician, que señalan que “la micción poscoital parece tener poco efecto protector”, aunque se trata de “una práctica razonable y segura”.  

Las relaciones sexuales no son la única posible causa de inicio de infecciones similares. Hay más probabilidades de que estas ocurran si hay cambios en la flora vaginal (a causa de la menopausia o del uso de espermicidas, por ejemplo), durante el embarazo, si hay problemas estructurales del tracto urinario (como el agrandamiento de la próstata) o si se han tenido infecciones anteriores. La edad también influye: pueden darse más fácilmente tanto en adultos más mayores como niños. 

Para tratar de prevenirlas, los CDC recomiendan mantenerse hidratados; ducharse en vez de bañarse; minimizar las duchas vaginales, los aerosoles y productos similares en la zona genital y, en caso de las mujeres, después de ir al baño, limpiarse de delante hacia atrás y no al revés.