MENÚ
MALDITA CIENCIA

Qué es el crudiveganismo y qué ventajas y riesgos conlleva esta dieta

Publicado jueves, 17 junio 2021
Comparte
Categorías
Alimentación/Alimentos
Recursos utilizados
Expertos

En Maldita.es ya os hemos hablado de los mitos y bulos virales sobre las dietas sin carne y otros alimentos de origen animal. Ahora nos habéis preguntado por el crudiveganismo, una dieta que excluye todos los productos de origen animal y todos los alimentos que necesiten ser sometidos a cocción para consumirse. Se trata de una dieta difícil de seguir y que puede conllevar algunos riesgos.

La Federación Española de la Nutrición indica en una guía de alimentación que el crudiveganismo “es la mezcla entre una alimentación vegana y crudívora al mismo tiempo”. Beatriz Robles, tecnóloga de los alimentos y nutricionista, explica a Maldita.es que se trata de “una rama del veganismo que consiste en consumir solo alimentos de origen vegetal que no hayan sido calentados por encima de los 47 o 48ºC, que es la temperatura máxima que se supone que pueden alcanzar en el medio ambiente”. 

Sus defensores sostienen que “consumir los alimentos en su estado natural mantiene toda su energía original y no se destruyen sus enzimas, lo que supuestamente tendría ventajas para la salud”.

El dietista-nutricionista Ramón de Cangas explica a Maldita.es que el crudiveganismo es una dieta rica en sustancias bioactivas (componentes de los alimentos que podrían tener efectos beneficiosos para la salud), fibra y antioxidantes y “eso supone una ventaja”. 

Pero, al incluir sólo alimentos crudos, “aporta antinutrientes que pueden interferir en la absorción de nutrientes”. “Además, cocinar no deja de ser una predigestión que facilita la masticación y obtención por tanto de algunos de sus nutrientes con más facilidad en la digestión”, señala De Cangas, que es doctor en Biología Molecular y Funcional y miembro del Comité Asesor del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas.

Robles asegura que “no hay evidencia que apoye el seguimiento de una dieta basada exclusivamente en alimentos crudos”. De hecho, según subraya, puede suponer algunos riesgos como la reducción de la disponibilidad de algunos nutrientes o un mayor riesgo de intoxicación alimentaria. Además, “hay que tener en cuenta que es una dieta muy restrictiva y difícil de seguir”.

En PENNutrition, un portal que evalúa la evidencia científica dirigido a profesionales sanitarios, se indica que las personas que siguen esta dieta tienen un IMC más bajo, mayores tasas de amenorrea (ausencia de los períodos menstruales mensuales) por bajo peso o baja densidad mineral ósea. 

El dietista-nutricionista Daniel Ursúa indica a Maldita.es que cocinar los alimentos es necesario en muchos casos, ya que haciéndolo eliminamos sustancias que pueden ser perjudiciales para la salud, como es el caso de las saponinas: “Se encuentran en las legumbres cuando se consumen crudas y pueden dar lugar a enfermedades como el latirismo (una intoxicación que se manifiesta principalmente por una parálisis crónica de las piernas)”.

Además, según cuenta Ursúa, el cocinado es una forma de garantizar la eliminación de muchos microorganismos patógenos que pueden encontrarse en los alimentos por contaminación cruzada. Es decir, cuando un microorganismo pasa de un alimento contaminado a otro que no lo está por contacto directo o a través de un utensilio. “No debemos pensar que por ser alimentos de origen vegetal están libres de toxiinfecciones”, señala. 

El tecnólogo de los alimentos Miguel Ángel Lurueña confirma en el portal Eroski Consumer que llevar una dieta de este tipo “no es fácil y se corren algunos riesgos”. Aun así, para quienes deciden seguirla, “sería imprescindible tomar suplementos de vitamina B12 para evitar las carencias asociadas a este tipo de dieta”.

Como indica el artículo, "la presencia de organismos patógenos en vegetales se puede evitar del modo en que lo hacemos habitualmente: lavando, pelando o incluso desinfectando, por ejemplo, con agua y lejía apta para uso alimentario en las dosis recomendadas”. Añade que, para mejorar la digestibilidad de algunos alimentos y reducir la presencia de compuestos indeseables, se pueden usar algunas técnicas relativamente sencillas. En el caso de las legumbres, por ejemplo, poniéndolas a remojo y germinándolas.