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Por qué, en principio, es mejor no dar agua a los bebés menores de 6 meses pero hay lugar para la excepciones

Publicado lunes, 10 agosto 2020
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En los últimos días, algunos de vosotros nos habéis preguntado por una recomendación pediátrica que os ha resultado curiosa: que es aconsejable no dar de beber agua a un bebé hasta que tenga 6 meses aproximadamente. ¿Es esto cierto? En principio sí, pero no todo es blanco o negro.

Cecilia Gómez Málaga, vocal de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) señala a Maldita Ciencia que los bebés, en principio, no precisan agua porque "se autorregulan bien". "Si tienen sed, toman un poquito [de leche] para calmarla y se sueltan del pecho; y ya en la toma que tienen más hambre toman más cantidad de leche", señala la experta. "No obstante también se le podría dar un poco de agua sin problema", añade.

En esto coincide con Ana Isabel Giner, antigua pediatra hospitalaria de atención primaria y maldita que nos ha prestado sus superpoderes, que opina que aunque es recomendable que el pequeño se alimente e hidrate tan solo a través de la leche materna o de fórmula, hay lugar para las excepciones. "La pauta de 'prohibir' la ingesta de agua de los lactantes me parece muy rígida. Por eso los que hemos trabajado muchos años en Atención Primaria, damos siempre normas escritas, pero depende del tipo de familia, de su forma de actuar, de su ansiedad, de si es verano etc., somos algo más 'elásticos'", asegura.

Sin embargo, como decimos, en principio se recomienda no dar agua a los bebés y, si se percibe que tiene sed, ofrecerle leche en su lugar. "El porqué de la recomendación de no ofrecer agua antes de este momento es que la leche materna, en situaciones normales, aporta la cantidad suficiente de nutrientes y de agua", explica Giner a Maldita Ciencia. Al ofrecerle agua, el lactante podría beberla sin necesitarla realmente, saciarse a través de ella y que esto supusiese no mamar lo suficiente. Es decir, se correría el riesgo de que no se alimentase bien.

En su experiencia, los veranos, las casas con mucha calefacción y la falta de reposo de la madre pueden ocasionar que la leche esté algo más concentrada de lo que debería o que el niño transpire en exceso (cuando se nota orina escasa y concentrada). En estos casos, y siempre que se compruebe en la consulta del pediatra que el bebé progresa adecuadamente en cuanto al peso “hay que recomendar que la madre beba más y repose más, y ante la duda ofrecer [al lactante] un poco de agua con cuentagotas o cucharilla".

La postura de las asociaciones de pediatría es precisamente que el pequeño que se alimenta con lactancia materna exclusiva no necesita agua porque la obtiene de la leche. "Mientras el bebé se ha alimentado exclusivamente de leche es raro que haya aceptado el agua entre tomas salvo circunstancias especiales (catarro, ola de calor…). Con la ingestión diaria de leche tiene cubiertas sus necesidades de líquido", explica en esta Guía Práctica para Padres la Asociación Española de Pedriatría (AEPED). "Esto cambia al iniciarse la alimentación semisólida. En este momento puede ofrecerse al niño agua entre tomas, bien con biberón o incluso de un vaso", añade.

También la Academia de Nutrición y Dietética americana, la Academia Americana de Odontología Pediátrica, la Academia Americana de Pediatría y la Asociación Americana del Corazón recomiendan que los bebés de 0 a 6 meses solo beba leche materna o de fórmula.

"Si un bebé en los primeros 6 meses tiene sed, pedirá antes su toma. Si toman pecho, la leche materna les hidrata lo suficiente. Si toman biberón, hay que tener en cuenta que la leche de fórmula la preparamos ya mezclando el polvo con agua", dice Matilde Zornoza, pediatra y maldita que nos ha prestado sus superpoderes.

En este artículo han colaborado con sus superpoderes las malditas Ana Isabel Giner y Matilde Zornoza.

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