Maldita Ciencia
17/07/2020

En qué consiste el estigma en torno a los problemas de salud mental y qué efectos tiene en las personas con sufrimiento psíquico

En España uno de cada diez adultos y uno de cada cien niños tienen un problema de salud mental. Este porcentaje es mayor en mujeres y un tercio de las personas con más de 65 años tienen deterioro cognitivo (sin incluir a quienes viven en instituciones como residencias de ancianos o centros psiquiátricos), según la Encuesta Nacional de Salud de España del año 2017.

A nivel mundial una de ocho personas (en torno al 12,5%) tiene algún trastorno mental, estima la Organización Mundial de la Salud en declaraciones a Maldita.es.

Estas personas, además del sufrimiento que pueden suponer estos trastornos, padecen el estigma social hacia las personas con trastornos mentales. ¿Pero qué es el estigma? ¿Cómo afecta en el día a día? Os lo explicamos.

Para Adolfo J. Cangas, catedrático de Psicología de la Universidad de Almería y promotor del programa socioeducativo de inclusión social entre usuarios de salud mental Inclúyete, el estigma se define como el rechazo o la distancia social que tenemos hacia ciertas personas por ideas que se tienen sobre la salud mental que suelen ser negativas. Entre estas asociaciones peyorativas una de las más habituales es considerar que las personas con problemas de salud mental son peligrosas, explica Cangas a Maldita.es.

No hay relación entre la violencia y los trastornos mentales

Pero la realidad es la opuesta: las personas con problemas de salud mental son igual o menos violentos que la población general. La tasa de crímenes con armas de fuego en Estados Unidos es menor en personas con enfermedades mentales que en individuos sin un diagnóstico psiquiátrico. Otra investigación señala que el 92% de las personas con desórdenes psiquiátricos nunca muestran indicios de volverse violentos y sólo el 4% de los asesinatos están de alguna forma relacionados con un trastorno mental del autor. "Científicamente está demostrado que las personas con salud mental son menos violentas que el resto si tenemos en cuenta cuestiones como la edad, el género y los lugares donde habitan", explica Adolfo J. Cangas.

Pese a esto, la imagen social del loco fomentada por el cine con películas como Psicosis de Alfred Hitchcock y por los medios de comunicación procede de hechos anecdóticos que asocian la violencia con los enfermos mentales, añade Cangas. De hecho, las personas con problemas de salud mental son víctimas de violencia más a menudo que la sociedad general, aclara Aurora Gómez Delgado, psicóloga de de Corio Psicología. "El verdadero peligro es una mayor tasa de suicidio que en la población general", apostilla el catedrático Adolfo Cangas.

Cuando pasa algún delito, los medios de comunicación suelen poner primero la enfermedad mental antes que el suceso, "lo que estigmatiza a un colectivo completo porque señalan a la enfermedad mental como causa del delito. Esto echa por tierra la lucha contra desestigmatizar", denuncia Diego Galán, profesor de la Facultad de Educación de la Universidad Camilo José Cela y educador en varios proyectos de rehabilitación psicosocial con personas con trastorno mental.

Otro punto clave en la estigmatización son los manicomios clásicos. Pese a su cierre, sigue existiendo la idea de que las personas con sufrimiento psíquico tienen que estar encerradas y son incurables, denuncia Cangas, ya que los manicomios estaban pensados para recluir y no para sanar.

El estigma es tanto a nivel social como institucional, añade Aurora Gómez . "Las consecuencias de anunciar que tienes una enfermedad mental son muy duras", incide Gómez Delgado. La psicóloga también señala que aunque ya no existan manicomios al uso sigue habiendo centros de internamiento donde se hace contención forzosa, como la que se realizó a Iliass Tahiri en un centro de menores de Almería antes de fallecer.

El autoestigma impide buscar ayuda

Uno de los principales efectos negativos de los problemas mentales es el autoestigma, según Diego Galán "La gente se autoestigmatiza mucho y cuesta ir a profesionales de salud mental. El hecho de tener un problema mental genera miedo al rechazo y hace que cueste contarlo a amigos y tener una vida plena", añade Galán. Además, el sufrimiento del estigma también afecta a la familia y al entorno de la persona con sufrimiento psíquico.

Estas personas internadas están en obligadas en muchas ocasiones por la familia y "salen traumatizadas y no quieren ir a terapia o acercarse a profesionales de la salud mental. Hay que valorar la experiencia en primera persona del paciente", apunta Gómez Delgado.

La otra cara de la moneda del estigma del sufrimiento mental es la romantización de la locura pero "esa pasada de frenada no ayuda. La locura, por culpa del estigma, es sufrimiento y aislamiento", apunta la psicóloga Gómez Delgado.

La situación socioeconómica y su efecto sobre la salud mental

Las presiones socioeconómicas persistentes constituyen un riesgo bien conocido para la salud mental de las personas y las comunidades y lo prueban los indicadores de pobreza, y el bajo nivel educativo según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La mala salud mental se asocia asimismo a los cambios sociales rápidos, a las condiciones de trabajo estresantes, a la discriminación de género, a la exclusión social, a los modos de vida poco saludables, a los riesgos de violencia y mala salud física y a las violaciones de los derechos humanos, añade la OMS. Entre las formas concretas de mejorar la salud mental, la OMS propone reducir la pobreza, dar protección social a los pobres y políticas de vivienda.

Los profesionales de salud mental consultados por Maldita.es señalan la importancia de las condiciones sociales en el origen y desarrollo de los problemas de salud mental. Para Aurora Gómez Delgado, el ingreso mínimo vital ayudaría más que cualquier terapia para la salud mental.

"La pandemia ha dejado al desnudo las grandes carencias como la pobreza, que genera mucho malestar, pero eso no es una enfermedad que se cure con pastillas", explica a Maldita.es Irene Hernández Arquero, formadora y activista de salud mental en primera persona. La idea de las enfermedades mentales "se basa en el biologicismo, que reduce el tratamiento a lo farmacéutico" y obvia que tiene que ver con las circunstancias sociales e históricas que vive el sujeto, según Hernández Arquero.

"No es una enfermedad tener depresión porque has perdido tu trabajo. Son circunstancias sociales que generan sufrimiento en las personas y son manifestaciones normales. Hablar de enfermedad reduce los problemas a lo individual. Si lo consideramos como algo normal se afronta el problema de forma colectiva", según Irene Hernández. Por este motivo muchos profesionales insisten en que se utilice el término "trastorno" y no "enfermedad".

¿Cómo reducir el estigma?

El estigma en torno a los problemas de salud mental puede reducirse y hay varias estrategias para hacerlo. Salir del armario cuando eres una figura pública, admitir nuestra vulnerabilidad cuando somos vulnerable, admitir que somos interdependiente y no pensar que porque somos vulnerable somos peligrosos son las propuestas de Gómez Delgado. Además, la psicóloga señala que "debemos entender que la salud mental es parte de la salud física. Hay que hablar con la otra persona y que te cuente la experiencia".

Otro aspecto en la lucha contra el estigma es contar historias en positivo. "Hay cantidad de personas con trastornos mentales que tienen una vida normalizada", señala Diego Galán. "Se debe dar visibilidad al trastorno mental, y con seguimiento y tratamiento se pueda hacer vida normalizada. El trastorno mental sigue siendo un tabú", añade Galán, quien considera a los medios de comunicación muy importantes en esta labor.

Como decíamos, algunos profesionales de la salud mental como Irene Hernández Arquero abogan por despatologizar este tema, porque "tener sufrimiento psíquico no es estar enfermo. "Para desmontar el estigma es importante desmontar la concepción de la enfermedad mental como algo individual y biológico y hablar de sufrimiento psíquico y tener en cuenta las circunstancias personales y sociales", resume Irene Hernández.

De hecho, como decíamos, los términos "enfermedad mental" y "enfermo mental" han sido puestos en duda por la propia psiquiatría. "El término correcto es trastorno mental", señala Cangas. "Mucha gente dice enfermedad mental bienintencionadamente para normalizarla como otras enfermedades pero el trastorno mental no es exactamente igual a otras enfermedades y no está probado el origen biológico en la mayoría de los trastornos", añade. "Hay una corriente crítica que considera que la enfermedad mental ni es enfermedad ni mental sino problemas de la vida que nos superan y no podemos superarlos. Hay mucho debate dentro de la psicología y psiquiatría al respecto", según el catedrático.

Para Hernández, el estigma supone una mirada desvalorizante que "divide a las personas en sanos y enfermos, en dos cajones como si no estuviesen conectados. Puedes estar sano y las circunstancias pueden hacer que te rompas. Hay que mirar qué pasa con las relaciones humanas, el trabajo, la comunidad y los vínculos de apoyo mutuo".

Este artículo ha sido publicado por primera vez el 1707/2020

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