Maldita Ciencia
29/03/2020

¿Qué sabemos sobre el vídeo que dice que los españoles e italianos mueren más por COVID-19 porque son genéticamente iguales?

Estos últimos días, nos han llegado consultas de varios de vosotros en relación a un vídeo que circula por diferentes redes sociales y que afirma que el coronavirus está ocasionando más muertes en españoles e italianos porque somos "genéticamente iguales" y "totalmente distintos a los chinos, a los rusos y al resto del mundo". En él, se afirma que el verdadero problema es el sistema inmunológico de los españoles e italianos, ya que este es "muy fuerte".

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"El que aparece en el vídeo y expone esa opinión es el Dr. José Luis Callejas Rubio, internista del Hospital San Cecilio de Granada: un médico, en mi opinión, bastante bueno y atrevido, y perteneciente a un equipo de prestigio", indica a Maldita Ciencia Mario Delgado Mora del grupo del Neuroinmunología de Enfermedades Inflamatorias y Autoinmunes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y maldito que nos ha prestado sus superpoderes.

El vídeo aparece en este contexto para "tratar de dar solución a un grupo de pacientes infectados, generalmente jóvenes, que están muriendo, no por el daño que produce el virus en el pulmón, sino aparentemente por sobreactivación del sistema inmunitario frente al virus [...], que por tratar de eliminarlo causa daños colaterales en los tejidos afectados", según aclara Delgado.

Antonio Figueras Huerta, doctor en biología, profesor de investigación del CSIC y maldito que nos ha prestado sus superpoderes opina que el vídeo está dirigido a médicos con cierto conocimiento en inmunología y, probablemente, de enfermedades autoinmunes.

"Por eso no creo que sea sencillo que el público en general entienda lo que está explicando. Tampoco que el tratamiento que prescribe se pueda generalizar ni a toda la población ni a todos los estadios de desarrollo de la enfermedad, pero para eso están los médicos, para ajustar los tratamientos a cada caso", apunta Figueras a Maldita Ciencia.

Genética en italianos y españoles

"Hasta donde yo sé, no existe evidencia científica que explique que españoles e italianos seamos más propensos a desarrollar una respuesta más exagerada al virus por el hecho de tener un sistema inmunológico más 'sano' de partida", explica Delgado.

Añade que, aunque es cierto que por alimentación, costumbres, clima, etc., tenemos un sistema inmunológico diferente al de ciudadanos de otros países o continentes, especialmente del norte de Europa y asiáticos, "no se atrevería a asegurar que esa fuese la causa de ser más susceptibles a una sobreactivación del sistema inmunológico frente al virus en individuos inicialmente sanos ya que, ya que aún no se han identificado los genes de susceptibilidad".

Según Figueras, que sea más probable que españoles e italianos desarrollen este tipo de respuesta inmune se desconoce a día de hoy. "Es cierto que el mayor problema en la COVID-19 parece ser la reacción inflamatoria excesiva [...], pero para hacer esa afirmación tendríamos que conocer la relación entre la evolución de la enfermedad y los polimorfismos de genes implicados en la respuesta frente a la infección, que todavía se desconocen. Es un aspecto a investigar", concluye. 

"La afirmación de que los 'españoles y los italianos somos genéticamente idénticos' no es correcta, según los datos que tenemos actualmente y, por tanto, sugerir que 'somos más propensos a desarrollar esta reacción inmune frente al virus' no está demostrada en ningún estudio", indica a Maldita Ciencia Jesús Gil Pulido, embajador jefe de la Sociedad Española de Inmunología (SEI). "Correspondería al autor de ese vídeo, que estoy seguro iba destinado simplemente a tratar el tema con sus colegas médicos, demostrar lo que indica", añade.

Por otra parte, según expone Alberto García-Salido, pediatra, en su cuenta de Twitter, "la susceptibilidad individual y poblacional a determinadas cosas es difícil de anticipar y no se debe ser reduccionista". "Menos ahora y hoy. Es cierto que hay síndromes inflamatorios que predominan en el área mediterránea, pero a esa conclusión se llega con el peso de la evidencia", explica.

Síntomas parecidos a otros síndromes relacionados con el sistema inmunológico

Según Callejas, mientras que en algunos pacientes el coronavirus provoca una "mini gripe", otros son asintomáticos, etc., hay un grupo específico, normalmente gente joven, en el que el contacto con este ocasiona una replica de los síntomas "dos enfermedades del sistema inmunológico": el síndrome de activación macrofágica (una reacción patológica inflamatoria sistémica) y el síndrome antifosfolípidos (cuando el sistema inmunitario crea por error anticuerpos que hacen que la sangre sea más propensa a coagularse).

En definitiva, una gran respuesta inflamatoria que "les está matando". Añade que por eso el COVID-19 "se está tratando con antiinflamatorios y no con antivíricos".

"Es correcto que una parte importante de la respuesta inflamatoria exagerada se produce como consecuencia de la activación descontrolada del macrófago, y es cierto que otra de las causas de la alta mortalidad en estos pacientes es la coagulación diseminada en varios órganos", coincide Delgado. Sin embargo, matiza que que lo llamemos síndrome antifosfolípido o choque séptico, "da un poco lo mismo". "Es lo que se produce en respuesta a infecciones descontroladas (o a veces en pacientes con enfermedades reumáticas o neoplásicos), incluidas infecciones víricas", añade.

Síndrome de activación macrofágica

Según el vídeo, en aquellos pacientes predispuestos genéticamente (en este caso, italianos y españoles), el virus activaría al macrófago y produciría el síndrome de activación macrofágica. Esto desencadenaría una tormenta de citoquina (en especial la que está más alta, la IL 6, que hasta ahora se trata con tocilizumab, un medicamento biológico). Esta tormenta sería la que hace que los pacientes "vayan absolutamente fatal", sobre todo los más jóvenes.

"¿Qué estamos empezando a hacer ahora? Poner corticoides a dosis altas", comenta Calleja, y matiza que no lo hacen con todos los pacientes de COVID-19, sino solo con aquellos que tengan este síndrome. ¿Y cómo se comprueba? "La clave de esta enfermedad es la ferritina", repite Callejas. "El tío que tenga la ferritina alta, se va a poner muy malo: cuanto más alta, peor".

Según Delgado, los niveles altos de ferritina efectivamente están asociados a una respuesta inflamatoria aguda, que aparece en muchos pacientes graves. Coincide además en que estos son indicador de que el paciente "ya va o va a ir mal". "Es una medida rápida y fácil de realizar (medir los niveles de ferritina), y generalmente se asocia a un pronóstico grave en este tipo de enfermedades inflamatorias sistémicas", indica Delgado. "Esto se podría aplicar a los enfermos con coronavirus, siempre y cuando la infección desencadene este cuadro de síndrome de activación macrofágica, que no siempre ocurre".

Gil, por otra parte, hace referencia a este estudio, en el que se compara a pacientes de distinta gravedad, y donde se puede comprobar que la ferritina está alterada en ambos grupos. "Es cierto es que está mucho más elevada en pacientes graves. Sin embargo, los pacientes que están catalogados como no graves también tienen niveles muy superiores al rango habitual", indica Gil.

Por la tanto, ¿es un indicador de que el paciente se va a poner muy malo, como indica Calleja? Dado que los pacientes no graves también presentan niveles muy altos, según Gil, habría que establecer un punto de corte para determina qué niveles son muy altos y se asocian con una mala progresión y que niveles son altos, pero no se asocian a esta. "A día de hoy, eso no se ha descrito", concluye.

Síndrome antifosfolípido

Como comenta Callejas en el vídeo, otra serie de síntomas de este grupo de pacientes de COVID-19 son muy similares a los del síndrome antifosfolípido (niveles de dímeros D altos, de plaquetas bajas y microtrombos). "¿Cómo podemos controlar esta parte? Con heparina de bajo peso molecular a dosis anticoagulantes", propone en las imágenes.

"Ambos síndromes existen y muy probablemente puedan estar relacionados con la respuesta inflamatoria frente al virus, pero aún no se sabe", explica Figueras. "Lo que se produce es una hiperreacción de la respuesta innata", añade.

Una vez identificado que el paciente va a cursar con síndrome de activación macrofágica, lo indicado es desactivarla. "Los tratamientos son corticoides u otros inmunosupresores o, como comenta en el vídeo, tratamientos específicos de bloqueo de IL-6, que activa dos rutas nefastas en estos casos: la ruta inflamatoria y la ruta de activación de fase aguda que provoca coagulación diseminada", indica Delgado. "Pero hay que estar seguro que son este tipo de pacientes, porque una desactivación del sistema inmunológico en aquellos que no sea una prioridad, favorecería la diseminación del virus en el organismo", concluye.

"No es la primera persona que sugiere que algunos pacientes graves afectados por COVID-19 muestran síntomas parecidos a otras patologías", explica Gil. De hecho, recientemente se ha publicado un estudio que sugiere que algunas manifestaciones podrían ser muy similares a lo que se conoce como linfohistiocitosis hemofagocítica secundaria. "Este propone una idea, pero no lo han demostrado con datos de pacientes", indica el miembro de la SEI.

Según Gil, actualmente no se sabe cómo el virus afecta a la respuesta innata, ni tampoco quién o quiénes son los responsables de la llamada tormenta de citocinas. "Afirmar que 'el macrófago es el responsable' es simplemente una opinión no contrastada que aún no ha sido demostrada. Aún estamos a la espera de saber realmente cómo afecta el SARS-CoV-2 a la respuesta inmunitaria, especialmente la innata", concluye.

En este artículo han colaborado con sus superpoderes los malditos Antonio Figueras, doctor en biología, profesor de investigación del CSIC y Mario Delgado Mora, del grupo del Neuroinmunología de Enfermedades Inflamatorias y Autoinmunes del CSIC.

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