Maldita Ciencia
29/03/2020

¿Qué sabemos sobre el "hantavirus" que ha provocado la muerte de un trabajador en China?

Nos habéis preguntado a través de nuestras redes sociales sobre el hantavirus a raíz de una publicación del diario Global Times con el título “La muerte de un trabajador chino por hantavirus levanta preocupación por una nueva epidemia en medio de la pandemia por Covid-19” y que han replicado otros medios de comunicación españoles. No se transmite de persona a persona, no es un virus nuevo y en Europa suele causar una enfermedad que tiene menos del 0,5% de letalidad. Os contamos qué más sabemos.

¿Qué es el “hantavirus”? ¿Es un nuevo virus?

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el hantavirus es un patógeno que pertenece a la familia Bunyavirida y que puede transmitirse a humanos a través de la inhalación de excrementos u orina de roedores infectados o por contacto directo con la saliva de estos roedores, “aunque la vía más eficiente de transmisión a humanos es a través de la picadura de pulgas y garrapatas”, nos explica el profesor del CSIC, Santiago F. Elena.

La enfermedad más común ocasionada por este patógeno es el síndrome cardiopulmonar (HPS) que se da sobre todo en el continente americano y puede ocasionar la muerte. La tasa de mortalidad de esta enfermedad puede alcanzar el 60%, tal y como explica este organismo. En cambio, en Europa y Asia, el cuadro clínico más común ocasionado por hantavirus es la fiebre hemorrágica con síndrome renal (HFRS) cuya letalidad no llega al 0,5%. 

No es la primera vez que aparecen brotes de hantavirus en humanos. De hecho, como continúa F. Elena, “son bastante comunes en todo el mundo”. Según el catedrático, el caso más famoso hasta el momento es el que afectó a poblaciones de nativos americanos en el año 1993: “el número de casos fue pequeño, pero tuvo una mortalidad del 50%”. 

Tanto el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) como el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) explican que este virus no se transmite de persona a persona. De hecho, esta es una de las diferencias con el coronavirus: “El SARS-CoV-2 se transmite directamente entre humanos por vía aérea o por superficies contaminadas. En cambio, los hantavirus necesitan la ingesta de material contaminado o que te pique una pulga o garrapata que previamente haya estado alimentándose de ratas infectadas”.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas de la enfermedad más común ocasionada por hantavirus, SPH, son cefaleas, mareos, escalofríos, mialgias y problemas gastrointestinales, como náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal, seguidos de dificultades respiratorias e hipotensión. 

Estos síntomas suelen aparecer de 2 a 4 semanas después de la exposición al virus, aunque pueden hacerlo hasta 56 días después de la exposición. 

¿Dónde se produce? ¿Afecta a Europa?

Este virus no es nuevo. Generalmente, como explica la OMS, los casos de infección humana por hantavirus suelen producirse en zonas rurales, como campos o granjas. En este sentido, Santiago F. Elena insiste en que no hay razones para asustarse. Aunque provoque enfermedades graves, con un índice alto de mortalidad, llevan con nosotros “mucho tiempo y nunca han producido ninguna epidemia seria”. 

En Europa, en 2018, se registraron 1.826 casos, según las cifras del ECDC. Un año antes, según el último informe epidemiológico anual elaborado por el ECDC y correspondiente a 2017, 21 países informaron de 4.239 casos de infección por hantavirus. O lo que es lo mismo la tasa es de 0,8 casos por cada 100.000 habitantes. Concretamente, Finlandia y Alemania representaron el 70,1% de todos los casos notificados. 

En América, desde el año 1993 y hasta 2016, últimos datos disponibles, se han registrado 6.355 casos. 

Aun así, “no parece que estos casos hayan sido noticia nunca, ¿verdad?”, se pregunta F. Elena. Esto es porque, según el experto, “hablar de los virus zoonóticos está de moda” y no hay de qué preocuparse en Europa “casi con toda seguridad”.

Recomendaciones para evitar o reducir el riesgo

Aunque se trate de un virus controlado, el ECDC, igual que la OPS, reconoce que, por el momento, “no existe ningún tratamiento curativo para la infección por hantavirus”. Por lo que, en ausencia de una vacuna, la “mejor manera de prevenir la infección” es mediante “el control de roedores, evitando o minimizando el contacto con ellos”. Así como limpiar y desinfectar adecuadamente “las áreas contaminadas con segregaciones de roedores (saliva, orina y excrementos)”. 

Además, la OPS incluye una serie de prácticas destinadas a reducir el riesgo: realizar campañas de control de roedores, sellar los orificios que existan en la vivienda para disminuir las posibilidades de que hagan madrigueras, eliminar los restos de comida que pueda atraerles y usar medios de protección higiénicos durante las labores agrícolas y de limpieza. 

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