Maldita Ciencia
13/02/2020

¿Qué sabemos sobre la influencia de los cambios atmosféricos en los terremotos?

Otra de las preguntas con la que nos hemos topado esta semana está relacionada con los cambios atmosféricos y los terremotos. En concreto, nos habéis preguntado si el clima puede interferir en estos movimientos bruscos de la tierra.

Lo cierto es que hay muchos mitos que relacionan entre sí al clima, la meteorología y los terremotos. Según explica a Maldita Ciencia Mar Gómez, doctora en Física y responsable del área de Meteorología de eltiempo.es, habría que retroceder hasta tiempos de Aristóteles (siglo IV a.C) y su obra Los Meteorológicos para llegar a las primeras referencias sobre el tema, como que los vientos atrapados en las cuevas subterráneas eran el origen de los terremotos.

En la actualidad, la evidencia científica no apoya esta teoría aristotélica. "Hay que tener en cuenta que la gran mayoría de los movimientos sísmicos se producen a kilómetros de distancia bajo la superficie terrestre, muy lejos de donde tienen lugar los fenómenos meteorológicos", indica Gómez. "Además, la distribución estadística de los terremotos es aproximadamente igual en todos los tipos de condiciones climáticas", añade.

"Que llueva hoy no quiere decir que esta tarde o mañana vaya a haber más terremotos", coincide Eduardo Andrés Díaz Suárez, astrofísico y doctorando en Sismología Volcánica en el Instituto Geográfico Nacional. "Lo que se ha visto en diferentes estudios es que grandes descargas de agua y grandes sequías pueden afectar de manera indirecta a las condiciones del terreno (hacerlo más seco o más moldeable) y que, pasado cierto tiempo, pueda darse una situación más favorable a que haya un terremoto", indica a Maldita Ciencia. Sin embargo, hace hincapié en que el clima no los genera: tan solo podría condicionar su origen.

Según el Servicio Geológico de los Estados Unidos, la única correlación que se ha observado entre los terremotos y los fenómenos atmosféricos, es la causada por cambios en la presión atmosférica provocados por huracanes que, ocasionalmente, desencadenan lo que se conoce como terremotos lentos y que no resultan en las fuertes sacudidas del suelo de los terremotos tradicionales.

"Algunos ejemplos se pueden encontrar en este estudio, publicado en diciembre de 2010 como consecuencia del terremoto de Haití, donde también se dieron dos huracanes previos y dos tormentas tropicales", indica Gómez. "En él se estima un vínculo físico entre los huracanes y el terremoto provocado por la rápida erosión del terreno, a lo que añaden el factor de la deforestación en esta región", afirma.

Otro trabajo muestra esta relación poniendo como ejemplo el huracán Irene de 2011 tras el cual (a los cuatro días) se produjo un terremoto en Virginia de magnitud 5,8. También se encontró una fuerte correlación entre los ciclones tropicales de Taiwán y los grandes terremotos que suceden allí hasta tres años después. Por último, un artículo publicado en Nature, en 2009 confirma todo lo anterior.

"Además de huracanes, existe algún estudio que relaciona las sequías con cambios en las cargas de estrés de la corteza terrestre, como el realizado en 2017 y que encontró que periodos alternos de sequía y fuertes precipitaciones en Sierra Nevada (Estados Unidos) entre 2011 y 2017 modificaron la estructura de la cordillera, con posibles impactos en las fallas", añade Gómez.

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