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MALDITA CIENCIA

No, el consumo habitual de leche semidesnatada no causa intolerancia a la lactosa

Publicado miércoles, 18 diciembre 2019
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Otra de las preguntas que nos habéis hecho a lo largo de estos días es si la leche semidesnatada puede influir en que nos volvamos intolerantes a la lactosa. Pero no, la cantidad de nata de la leche no interfiere en cómo asimilemos este elemento.

Por un lado, recordamos que la lactosa es un tipo de azúcar que se encuentra en la leche y otros productos lácteos. Para digerirla, el cuerpo necesita una enzima llamada lactasa. Cuando el intestino delgado no produce suficiente cantidad de esta última, es cuando hablamos de la intolerancia a la lactosa.

Además de la actividad intestinal de lactasa que tenga un individuo y la cantidad de lactosa que ingiera, la presencia de síntomas similares a los de la intolerancia a la lactosa también tiene que ver con el tiempo de vaciamiento gástrico y de tránsito intestinal y por la compensación por los gérmenes de la flora del colon, según explica a Maldita Ciencia Rosaura Leis, miembro del Comité Científico de la Organización Interprofesional Láctea (INLAC) y coordinadora de la Unidad de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica del Hospital Clínico Universitario de Santiago.

Es decir, que dependiendo de lo rápido que se vacíe tu estómago; lo que tarde la comida en circular por tus intestinos; y los gérmenes de la flora de tu colon, es posible que presentes síntomas parecidos a los que sufren los intolerantes a la lactosa, pero eso no significa que seas intolerante a este azúcar.

Hay que aclarar que lo que varía en la leche entera, en la semidesnatada y en la desnatada es la cantidad de grasa.

"Si tenemos en cuenta que esta intolerancia se define como la incapacidad de digerir la lactosa de la leche debido a la insuficiencia del enzima lactasa y que todas las leches líquidas, independientemente de su porcentaje de grasa (entera, semi y desnatada), tienen la misma cantidad de lactosa (11-12 gramos en 250 gramos de leche), entendemos que la respuesta es negativa", aclara a Maldita Ciencia Inés Alonso, de la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FENIL). Es decir, el tipo de leche que tomemos no hará que nos volvamos intolerantes a la lactosa.

"Lo que puede ocurrir es que una persona malabsorbente a la lactosa no presente síntomas (intolerancia) tras el consumo de leche entera, pero sí tras el consumo de leche baja en grasa", puntualiza Leis. ¿Por qué? Como señala la experta, la leche con un menor contenido en grasa (como semi o desnatada) supone un vaciamiento gástrico más rápido por lo que, una persona que absorbe mal la lactosa la toleraría peor que la leche entera.

Es decir, que la leche semidesnatada no te convierte en intolerante a la lactosa pero, si tu organismo absorbe mal este elemento, puede producirte síntomas parecidos a los que sufre un intolerante.

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